HP2017.

No señores, no se trata de la última impresora Hewlett Packard que salió al mercado. Se trata de la octava edición del reconocido evento internacional de Ala Delta, organizado por Mike Glennon.

Ya están las fechas oficiales anunciadas, e incluso el sitio web está operativo.  Falta pulirle algunos detalles pero ahí vamos al menos animando a los pilotos a inscribirse.

https://airtribune.com/hp2017/info

Dado el carácter internacional del evento, con el fin de ser “incluyentes” el sitio de Airtribune tendrá información generalmente en inglés.  Los que no entiendan algo, no se preocupen, que Mike o Natalia van a estar a sólo una llamada de distancia para resolverles cualquier duda.

Yo voy a estar apoyando nuevamente desde los puntajes, y administrando el sitio de Airtribune.

Muy importante que todos los pilotos se “pre-registren” por este sistema para poder recrear su vuelos en las instructivas animaciones comentadas que se suelen producir todas las noches después de la última descarga.

Los que no saben de qué rayos estamos hablando aquí, o los que sí saben y se quieren acordar, les recomiendo visitar el sitio de Airtribune del evento del año pasado (incluso los de los años anteriores), en los que pueden revivir las animaciones de las carreras de todos los que se inscribieron a través de Airtribune. La visualización funciona muy bien en 2d.

https://airtribune.com/hp2016/results

https://airtribune.com/hp2015/results

 

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Campeonato Nacional de Ala Delta 2016 – Día 7

Último día de competencia y Roldanillo nos muestra su mejor cara. Sol desde los primeros segundos y un cielo azul celeste, que muestra una capa de inversión escalando las laderas orientales de la cordillera occidental con cada minuto que pasa del día.

Subimos temprano y no somos los únicos. Para las 10 am todas las alas en competencia y unas cuantas mas (cerca de 30 alas en total) están armadas y listas, a la espera de la decisión del comité de pruebas.

Oscar Gómez y Andrés Peña conforman el comité, coordinado nuevamente por Caliche, el director del evento.

La prueba consiste en una primera sección de velocidad por la montaña hacia el norte, hasta 4 km de la Antena de Higueroncito, lo que nos a lo largo de la zona más activa y familiar. Luego de regreso por la misma ladera pero esta vez pasando hasta Bolivar. Aquí el comité comete un error de apreciación y cuando pensaban estar poniendo la baliza de la Antena de Bolivar, realmente eligen el pueblo de Bolivar, 4 km antes de la antena, y como la baliza tiene un radio de 1 km, nos obligaría a abandonar hacia la siguiente baliza, en el Ingenio de La Paila, en medio del valle, sin habernos apoyado antes en las laderas de Bolivar para ganar un poco de altura extra.

La baliza de La Paila, con 2 km de radio nos lleva luego hacia el norte, hasta la muy confiable V72, y finalmente nos regresa hasta el puente de Roldanillo como meta, con 1 km de radio.

El inicio de carrera se pospone hasta las 12m, y esta vez decidimos despegar a las 11:35. Se hace un poco de fila en la rampa y estoy de sexto o séptimo en la salida, pero todo fluye sin problemas y en segundos estamos en circuito de espera basenube, con Alejo Hoyos y otros pilotos que ascienden lentamente debajo nuestro.

5 minutos antes de la salida Alejo Trujillo sale rumbo a la línea de salida, a solo 3 km de distancia, y lo seguimos Alejo Hoyos yo yo detrás, y con seguridad, todo el resto del pelotón instantes más tarde (solo que para atrás no suelo mirar mucho en estos momentos del vuelo).

Nos acomodamos en un ascenso justo antes de la salida, y logramos escaparnos muy justos a una nueva térmica un poco menos de 1 km fuera del start. 

Soy el primero y me detengo, para ver que prácticamente ninguno se ha aventurado todavía.  

Cuando hacen su movida, decido avanzar confiando en un nuevo ascenso en la Cruz, pasando el valle más largo en esta sección.

Escojo un buen sitio para probar por un ascenso y encuentro un núcleo justo bajo una nube joven y alentada.  El grupo que me persigue no tarda en darme alcance.

Héctor Corrales está especialmente cerca (menos de 100 mts debajo), y Trujillo y Juan Arango se encuentran para entonces virando un poco más afuera.

Anticipándome a lo que viene, veo que las siguientes nubes que marcan ascendencia están bastante mas altas, y alimentadas por un subsistema que viene del occidente, de la zona del Dovio, que es un valle mucho más alto, pasando las cimas de la ladera oriental de la cordillera.

Con la altura justa para empezar a avanzar hacia el norte, o para intentar una jugada diferente, opto por esta última y me desvío noventa grados a la izquierda, rumbo al occidente, adentrándome hacia el valle del Dovio, pasando las cumbres de la cordillera.  Mi decisión resulta ser excepcionalmente buena, y encuentro el mejor ascenso del día. Para cuando alcanzo cerca de 2500 mts (el vuelo en el valle no habia superado 2100 en todo el campeonato y en especial en este día), veo que mi ruta directa a la baliza siguiente está algo comprometida por una nube de menor altura. 

Abandono mi ascenso para poder sortear esa nube justo por debajo cuando me lanzo hacia la baliza norte de Higueroncito.

La marco y regreso en un solo planeo a la misma zona de ascenso detrás del despegue de Las Brisas.  Tomo un poco de altura adicional, hasta 2250mts, y continúo avanzando hacia el mismo sitio detrás de la Cruz, en el valle del Dovio.

Nuevamente la térmica excepcional sigue allí y me recibe con bombos y platillos. Asciendo vertiginosamente hasta más de 2700 mts, por el costado de una nube de menor altura que sube por el valle, en una línea de convergencia entre el viento cálido y húmedo del valle, y el viento más seco del Dovio que condensa bastante más alto. 

Mientras tanto me he estado moviendo casi al mismo ritmo que los demás pilotos, solo que 500 mts por encima de su línea de vuelo, así que es como ver la carrera transcurrir debajo mio, desde una posición privilegiada. 

Esta convergencia es simplemente fascinante. Desafortunadamente mi teléfono se impresiona tanto que decide dejar de funcionar justo cuando pretendía sacar unas fotos y videos para compartir. Al parecer las imágenes quedarían solo en mi cabeza por ahora.

Para cuando inicio mi transición hacia la baliza de Bolivar, veo a Jorge García corriendo agresivamente hacia el Basurero, justo debajo mio,bastante más rápido, y bastante más bajo. Será el último contacto que tengo con algún piloto de competencia, porque aprovecho toda esta ventaja para escaparme en un largo planeo hasta la Escuelita, donde encuentro un núcleo bajo una buena nube, y en minutos estoy de nuevo en transición, esta vez marcando la Baliza en Bolivar y girando ahora con sólo 1800 mts, hacia un valle despoblado y desolador, pero completamente bañado por un intenso sol.

Recorro todos los arados que puedo en el camino y logro pescar un ascenso. Cambio radicalmente de ritmo y empiezo a moverme muy lento, aprovechando cada metro que logro extraerle a las invisibles térmicas, que ni siquiera están marcadas por gallinazos.

Un viento norte hace más difícil el avance cuando marco la baliza de la Paila, y me enfilo hacia el sur de la Victoria. 

Refuerzo un par de veces sin mucha emoción y cuando tengo Zarzal sobreasegurado, me aventuro a buscar un núcleo respetable sobre el foco de cemento y radiación más razonable de la zona.

Increíblemente pierdo toda mi altura haciendo varios patrones de búsqueda, conforme a todas las teorías de vuelo que recuerdo en el momento, sólo para tener que abandonar frustrantemente y con sólo 150 mts para cruzar una última vez el pueblo hasta un aterrizadero seguro. Es entonces cuando la última de las teorías de térmicas parece finalmente funcionar: Pura y legítima suerte.

Un grupo de gallinazos me saca del suelo pero a 1800 mts me abandonan, junto con la térmica. 

Me muevo finalmente hacia el norte donde de nuevo me concentro más en buscar un nuevo ascenso que en marcar la baliza y hacer más kilómetros. No logro encontrar ese último ascenso, y aterrizaría con sólo 7.5 kms restantes para la meta.

Mi ventaja me permite confiar que el próximo piloto podría estar llegando a mi posición en más de 20 minutos, por lo que desarmo mi ala y me dispongo a buscar indicios, pero las condiciones no parecen haberse hecho más fáciles sino por el contrario más difíciles. 

Nadie pasaría sobre mi, y me quedaría con el primer lugar del último día.

Oscar Morales lograría pasar también hasta Zarzal, superando a Trujillo y a Juan Arango, y subiendo una casilla en la tabla de posiciones, para quedarse con el segundo lugar del evento, desplazando a Juan al Tercer lugar.

Las descargas y la premiación son organizadas en la estación de servicios Las Palmas, en una cancha de fútbol sintética, en un lindo atardecer con un agradable viento del pacífico refrescándonos.

La organización se faja nuevamente un excelente evento, con una impecable coordinación, una familiar ceremonia pero a la altura de cualquier evento internacional, y varios premios sorpresa.

Homenajes a Alejo Isaza por sus 30 años de vuelo… a Mike Glenno por su apoyo al crecimiento del deporte y a la organización de eventos, y hasta nos dan un obsequio a Corrales y a mi por haber formado parte del comité de pruebas en la mejor de las pruebas.

En total, logramos volar los 7 días que duró el evento, e incluso varios pilotos volaron el día de inscripciones, para un total de 8 días de vuelo. 

Sólo se puntuaron 6 días debido a que uno de los días las condiciones no eran suficientemente consistentes para sostener una prueba razonable, pero aún así se voló ese día.

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Campeonato Nacional de Ala Delta 2016 – Día 6

Otro día de intenso sol en el valle, que desde temprano se encarga de poner optimistas a todos los pilotos. 

Subimos temprano al despegue, esta vez con la ayuda de Lucho Fercho (el juez de puntajes del evento) para conducir el carro.

El comité de pruebas del día lo conforman los hermanos Jorge y Carlos García, acompañados por Caliche (parapentista director del evento).

Las frustraciones de los días anteriores, y la esperanza de encontrarnos con un clásico de Roldanillo, los lleva a poner una prueba de 70 km para la prueba Open, volando primero hacia Andalucía, en una diagonal casi imposible a través del valle, hacia el sur, luego volviendo hacia el Sur de la Victoria, y regresando a una meta en La Paila. 


Para los sport, probablemente sin mucho análisis, proponen una prueba más corta usando la misma baliza del sur de Andalucía, y regresando hasta la Paila como meta común a ambas categorías. Aunque sustancialmente más corta en kilómetros, era igual de exigente en la primera sección, que resultó ser precisamente la más difícil de todas.

Las condiciones a pesar del intenso sol, no parecen arrancar con el ímpetu que esperamos, y a pesar de que el comienzo de la carrera es a las 11:45, nos tardamos casi hasta las 11:35 para decidirnos a despegar. 

Obviamente las intenciones no eran las de tomar el inicio muy preciso, pues las condiciones no estaban suficientemente maduras para correr.

Los primeros en escaparse son Mauricio Tovar y Alejo Trujillo. Luego el grupo empieza a moverse, y siguiendo a Alejo Isaza, cruzamos hacia Bolivar.

Allí logramos adelantar a Mauricio y a Alejandro Trujillo, y movernos un poco más al sur. 

Hay varios parapentistas de un tour de pilotos de Guatemala volando en la zona que nos sirven de referente para un par de focos térmicos.

Cuando es el momento de posicionarnos para cruzar hacia el valle, me separo de Alejo Isaza que no está copiando en la frecuencia del radio y que desafortunadamente me pierde la rueda. Me muevo hacia el valle, tratando de cruzarlo en una línea más perpendicular y corta, buscando la seguridad del margen oriental del valle, en lugar de la línea directa hacia la baliza de Andalucía, que me llevaría por el medio de un cielo despoblado e incierto en medio del valle.

Pierdo mucha altura en la transición (no parece una buena línea) y llego con escasos 350 metros al norte de Bugalagrande, a explorar con sólo 3 minutos restantes de vuelo, unos arados que llevan un buen rato soleados.

Después de un patrón de búsqueda logro centrarme en un núcleo y me posiciono lentamente, mientras veo varios pilotos cruzando más al sur de mi posición, luchando por permanecerse en vuelo en medio del valle, y otros llegando en una línea mucho más larga y agresiva, desde Bolivar.  

Me empiezo a acercar a la baliza y finalmente veo a Trujillo, quien se ha recuperado de una mala decisión al lado occidental del valle, ser escoltado por Jorge García y Héctor Corrales hacia la baliza de Andalucía. 

Para entonces, el valle ofrece una gran mortalidad con varios pilotos aterrizando prematuramente antes de la baliza, entre los que están Juan Arango (número 2 de la general) y Alejandro Isaza.

Me lanzo sobre ellos y los cruzo cerca de 200 mts por encima cuando ya vienen de regreso hacia el norte, casi 2 km delante de mi.  Tomo la baliza y regreso sobre mis pasos para darles alcance prácticamente en la misma zona donde me he rescatado minutos antes.

Estamos casi al mismo nivel, armando un buen grupo para avanzar los próximos kilómetros contra el viento. 

Me desconcentro en un ascenso y veo cómo me abandonan por unos instantes los demás pilotos, pero pareciera como si se solidarizaran porque minutos más tarde volvemos a encontrarnos y nos incorporamos en un buen ascenso juntos antes de emprender una frenética carrera hacia el norte, en contra de un viento de 12 km/h que nos castiga indiscriminadamente.

Héctor Corrales parece escaparse hacia las laderas al oriente, y se me pierde por completo de vista. No supe si estaba en frente o detrás de nosotros. Mientras tanto, Jorge, Trujillo y yo nos mantenemos relativamente juntos apoyándonos en el avance hacia el norte.

Trujillo está teniendo dificultades subiendo, pero Jorge logra centrar un par de núcleos buenos y nos coordinamos en una danza aérea por varios minutos.

Tomo un poco de ventaja en un ascenso y creo que es el momento de escaparme aprovechando. Mi decisión me lleva casi hasta el suelo en La Paila, donde me veo centrando un errático núcleo a menos de 120 mts del suelo (como a 45 segundos de aterrizar).

Veo a Trujillo y a Jorge un par de kilómetros detrás, ahora más altos y cómodos, empezar a darme alcance. 

De nuevo Trujillo se me acerca pero en lugar de incorporarse en mi ascenso, prueba suerte unos 500 metros al oeste de mi posición. 

Mi térmica resulta un poco más coherente y para cuando recupero los 200 metros de altura que Trujillo me lleva, éste finalmente decide cambiarse de núcleo y acompañarme. 

Jorge se ha quedado un poco rezagado, pero está muchísimo mas alto. Para cuando sale a nuestro encuentro probablemente acelera demasiado y consume toda su ventaja, llegando casi a nuestro nivel. 

Nos movemos hacia Zarzal, esta vez Jorge marcando el paso, y me cuesta bastante trabajo seguirle el ritmo. Va demasiado rápido para las condiciones, y estamos quemando altura innecesariamente. Me freno un poco y apunto a una ruta directa a través de Zarzal. Veo a Jorge presionar contra el viento hacia el occidente de Zarzal y rodearlo por fuera como si se tratara de una zona minada. 

Encuentro un buen ascenso en medio del pueblo y veo a Trujillo llegar muy bajo para sentirse confortable con la exploración sobre el pueblo, por lo que queda relegado a probar suerte con un arado al suroccidente que parece estar muy húmedo todavía para liberar alguna térmica razonable. 

Lo vemos aterrizar. 

Jorge empieza a recuperarse, pero ya estoy cerca de 300 mts más alto que él. Ahora sí es momento de escaparse. 

Me mantengo un poco a la derecha de la línea, e incluso faltando sólo 2 km para la baliza norte, (sur de la Victoria), tomo una térmica que me deriva hacia el occidente, pero que no pienso soltar.

Jorge me da alcance por el oriente, pero 400 mts más bajo. Decido marcar la baliza primero que él y regresarme a la zona donde estoy subiendo. 

Jorge trata de hacer lo mismo pero su posición no le permite regresar hasta la zona de ascendencia y termina aterrizando un par de kilómetros después de marcar la baliza. 

12 kilómetros más por recorrer y las condiciones se ponen más difíciles, con un viento del pacífico, acelerado con un poco de viento norte, que a pesar de que me llevan de alguna forma hacia la meta, también se encargan de borrar todas las térmicas de la zona. 

Un nuevo planeo me pone sobre Zarzal, pero esta vez con escasos 300 metros, y un viento más fuerte, las opciones se reducen notoriamente. 

Me conformo con un pequeño ascenso, teniendo como referencia el aterrizadero de Trujillo, y me voy moviendo tímidamente con la deriva que cada vez me aleja más del planeo requerido para llegar a este aterrizadero. 

Tengo una segunda opción, más retirada de la carretera, si me dejo derivar por el viento. Entonces un par de gallinazos, me muestran un núcleo un poco al oriente, lejos de mi aterrizadero principal, pero al alcance del secundario… me arriesgo y mi decisión me saca de la encrucijada. 

Con 1700 mts (750 sobre el suelo) y 6.5 km por recorrer hasta la meta, decido que ya es suficiente por el día y hago el planeo final, para ser el único en terminar el exigente recorrido en poco más de 3 horas de vuelo.

Mas tarde, en el hotel, me entero que Diego Quintero tuvo un percance despegando cuando la barra de control le toca el suelo y hace una vuelta canela con la cometa en la rampa.  No se golpea, y en el ala sólo rompe la barra de control y un lateral.  Revisamos cuidadosamente el ala en la calle en frente del hotel, mientras pasamos un buen rato y conversamos con los demás pilotos, y dejamos todo listo para que vuelva a intentarlo mañana, en el último día.

 Hasta ahora, de las 5 pruebas he logrado ganar 4, e incapacitarme en 1 que no fue representativa desde el punto de vista de los resultados. 

Eso me coloca, a un día de terminar el evento, en el primer puesto de la general, con casi 800 puntos de ventaja sobre el segundo. 

Eso libera bastante presión para el último día de competencia.

Esperamos que el comité de pruebas de mañana sea un poco más sensato y se decida por una prueba corta, de 50 km, y con un trayecto fácil al comienzo (la línea hasta Higueroncito siempre es fácil, por lo que pueden hacer una ida y regreso para sumar los primeros 20km). Es mejor terminar el evento con caras felices que con frustraciones personales.

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Campeonato Nacional de Ala Delta 2016 – Día 5. 

Una noche sin lluvia y una manana despejada parecen augurar un buen día.

Esta vez Jheison nos rescata luego de la disidencia de Ani como equipo de tierra, y nos presenta a su hermano Miller para que nos apoye.

Subimos temprano y el valle está soleado. Se nos forma un pequeño cúmulo justo en el despegue, pero no nos cubre, sino que sube por el oriente dibujando toda la energía de la térmica que lo alimenta.

Hago parte del comité de pruebas del día, junto con Caliche (parapentista que actúa como director) y Héctor Corrales.  

Desde la noche anterior teníamos en mente con Juan Arango y Carlos Garcia,una prueba en “z” en la zona norte, entonces apegándome al guión pero siendo conservadores con la distancia, realizamos una prueba de 45 km iniciando a 4km del despegue, luego volando a San Antonio (cerca a Toro) con 5km, atravesando el valle hacia el Sur de la Victoria y regresando a la meta en Obando.

Anticipamos el start para las 11:45 con el fin de tener a todos volando temprano y evitar un sobredesarrollo y las lluvias en la tarde (no hubo tales lluvias y el día no hizo sinó mejorar). 

Por lo tanto, la primera parte fue bastante técnica. 

Despegamos muy justos para el start y aunque nos acercamos al radio de salida, nos tocó reagruparnos y esperar cerca de 5 minutos más para empezar a movernos.

Alejo Isaza lidera la carrera tomando el start primero y atacando por la montaña hacia el norte. Lo sigo 200 mts detrás pero antes que acercármele veo cómonse me va escapando lentamente. 

Se detiene en el primer cerro sin encontrar gran cosa y empieza un patrón de búsqueda, pero yo me aventuro a continuar arriesgando un poco más de lo necesario dada la premura en la prueba. 

Me detengo en los Tanques y en una super turbulenta térmica me entretengo un rato mirando cómo me empiezan a dar alcance el grupo. 

Por un momento entro en una desagradable descendente en viraje y por unos segundos pareciera que voy a invertirme pero el ala está aerodinámicamente cargada y los sistemas antipicada funcionan a la perfección sacándome bastante más acelerado de lo que me hubiese gustado.

Dos virajes más tarde y 20 mts más alto decidí que no valía la pena seguir toreando ese dragón y me muevo hacia Amparito siguiendo a Alejo Trujillo.

Funciona muy bien y nos agrupamos nuevamente. No tengo mucho afán por avanzar, con la confianza de que cada minuto que pasa mejoran las condiciones. 

Alejo Trujillo hace su movida unos metros mas bajo, y se escapa hacia las últimas laderas al sur de La Unión. No puedo dejarlo ir y lo acompaño. Nuestra nube se discipa tan pronto llegamos bajo ella y quedamos en un penoso patrón de espera, mientras nos atrapa nuevamente el grupo. 

Cerca de 6 alas cruzamos en simultánea hacia La Unión. Es como si el verdadero inicio de carrera hubiese sido este. 

Juan Arango lidera y llega primero a la zona del despegue de la Unión justo cuando el ciclo térmico que estaba allí se desvanece.  Segundos más tarde llegamos 3 ó 4 pilotos más para entrar nuevamente en modo de espera, y finalmente un grupo de 7 u 8 alas estamos represados cuando el nuevo ciclo térmico apenas aflora. 

Aprovecho un poco mi ventaja de altura para salir hacia la baliza y Juan Arango, que está un poco más cerca me acompaña a marcarla.  De regreso, el lugar de iniciar un planeo suicida hacia el medio del valle, decido jugarla más conservadora y regreso hacia el despegue de La Unión, 90 grados de la ruta ideal. No nos estamos acercando a la siguiente baliza pero estamos volviendo a buscar una mejor zona de ascendencia para el siguiente gran salto.

Nos funciona la decisión, y lentamente vamos posicionándonos para arrancar hacia el sur de la Victoria.

Con un ojo puesto en Juan Arango y el otro en Alejo Trujillo, coordinamos un ataque al despoblado valle, en perfecta formación. Separados cada uno con 300 mts laterales, iniciamos la avanzada.  

Cruzamos sobre Jorge García y Oscar Morales (depronto también Corrales está por aquí) quienes se habían escapado un poco delante, pero desde una mala posición y ahora luchan antes de La Victoria con baja altura, en un incipiente ascenso. Continuamos de largo.

Esta vez Alejo Trujillo será el primero en encontrar el núcleo y no había terminado su primer giro cuando ya estábamos incorporándonos a su térmica como buitres hambrientos.

Juan y yo logramos acomodarnos más rápido – Aquí lo que algunos han visto como agresividad en el estilo de vuelo de Juan, yo lo veo como velocidad de reacción -. Con decisión y virajes rápidos, nos mantenemos más centrados en un esquivo núcleo, y nos escapamos unos metros sobre Alejandro Trujillo. 

Avanzamos hacia La Victoria donde centramos una térmica a 18 km de la meta. A partir de aquí queda muy poco espacio para error y hay que aprovechar cualquier pequeña ventaja para ganar, incluso cuando ello implique algo de riesgo adicional.
Trujillo nos sigue un poco rezagado pero con varios metros menos de altura, por lo que está en una incómoda posición para perseguirnos, pues nosotros ya estamos bastante bajos.

Nos detenemos en la última baliza pero no estamos subiendo bien. Decido continuar hacia la meta, todavía con 400 mts de déficit en mis números mínimos. 

Tengo altura para sobrevolar toda la zona de La Victoria, de sur a norte del pueblo, buscando un último ascenso, y tengo la suerte de ver 3 gallinazos 200 mts a mi izquierda, justo al sur de La Victoria, por lo que no estoy todavía comprometido con la altura y en segundos estoy centrado con ellos, casi 700 mts delante de Juan Arango. 

Mi térmica resulta mucho mejor que la de Juan, y pronto estoy con un planeo de 10.5:1. Es un poco rudo para intentarlo con 5 ~ 7 km/h de viento de frente, pero me la juego.  

Un par de descendentes me ponen a dudar, pero visualmente parece que estoy haciendo buen progreso y que definitivamente tendré la meta con altura suficiente para revisar la zona por un buen posible aterrizaje.

Juan se atora un poco atrás y se detiene en un ascenso más que le cuesta casi 15 minutos de diferencia.

Yo encuentro un ascenso justo en la meta, y decido tomarlo para esperar desde el aire y acompañar a Juan en su último planeo. 

Escogemos el lote cerca al Cementerio de Obando, que está cultivado con Soya. Juan aterriza primero con un poco de viento de cola y se golpea un dedo de la mano derecha. Parece una luxación y con suerte, hielo y Voltarem podrá volar mañana.

Será un día con buena validez por la forma en que quedaron los pilotos a lo largo del recorrido. Con momentos muy técnicos en donde hay que cambiar de ritmo, creo que podríamos decir que ha sido la mejor carrera hasta ahora.

Esperamos que mañana estén mejores las condiciones y el comité de pruebas no decida extender las distancias mucho más, para ver si logramos poner más pilotos en la meta.
 

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Campeonato Nacional de Ala Delta 2016 – Día 4

En pocas palabras: Se cancela el día anticipadamente a las 9.30 am, cuando persistía una llovizna que parecía no ceder.  La organización tenía un plan B que puso en marcha, invitándonos a pasar el día en un parque recreacional con sancocho y demás. 

Felipe Echeverri se debe regresar a Medellín, y Ani, que tendría que viajar en la noche en bus para atender a unos cursos, aprovecha y adelanta su viaje unas horas para acompañar a Felipe y viajar más cómoda. 

Para las 10.30 am, con todo un día por delante y pocas expectativas, nos armamos de valor y subimos al despegue acompañados de Alejo Isaza y Diego Quintero, que tras no haber volado el día anterior tenían todas las intenciones de cambiar eso.  Mas tarde aparecerían otros 5 o 6 pilotos con iguales intenciones.

El día mejora y el valle se nos abre, ofreciéndonos la oportunidad de hacernos siquiera un vuelo piano. 

Disfrutamos de un suave vuelo, arrebatándole casi 1 hora a un día que casi desechamos, y aterrizaríamos en la pista de Roldanillo con Jorge García y Alejo Isaza.


El resto de la tarde decidimos ir a acompañar a Carlos Correa, que estaba dictando un curso de ala delta a un futuro entusiasta, que lo está haciendo muy bien. 

Una vez mas Carlos demuestra sus capacidades inigualables como instructor, maestro y compañero de vuelo.


 

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Campeonato Nacional de Ala Delta 2016 – Día 3

El día comienza desde la noche anterior, a las 8 pm.  Luego de almorzar/cenar pizza en Flacos a las 5pm, Ani se sintió un poco indispuesta.

Un par de horas mas tarde, yo estaba también indispuesto, en la habitación, por intoxicación con alimentos.

Ani se indujo vómito y se mejoró un poco, pero se vió a gatas un par de veces mas entrando al baño.

Para las 11 pm empezó mi calvario personal. En intervalos de menos de 2 horas, me levanté a sacar la pizza de mi organismo por todos los orificios de salida y de entrada que tiene mi sistema digestivo… y al mismo tiempo!.

Tras una noche muy larga, nos levantamos en un tercer día con un clima poco alentador. 

Suero oral y una tostada constituyen lo único que el cuerpo se digna en recibir.

Subimos al despegue a acompañar al resto del equipo, pero sin intenciones de volar.  Alejo Isaza empieza a mostrar también algo de síntomas, habiendo pasado una mala noche, pero Diego Quintero sobrevive sin inmutarse. Ya saben… si no sobrevivimos, Diego fue el asesino.

Un poco de fiebre, desaliento y deshidratación, además del agotamiento de una noche en vela, me dejan completamente fuera de combate para la prueba del día. Isaza tampoco tiene intenciones de armar y Diego se deja convencer por el pronóstico meteorológico y decide desarmar. Para las 12 del día estamos otra vez en Roldanillo, agazapados en la habitación del hotel tratando de recuperar algo de energías.

Mientras tanto, los pilotos en el despegue, con un comité conformado por Alejo Trujillo y otros dos que no recuerdo, deciden intentar una prueba corta, volando a La Paila primero, luego al sur de la Victoria y finalmente con meta en la pista del médico.  Tendré que averiguar cómo obtuvieron la coordenada del médico porque no la veo en el listado de balizas.

Por la ventana, en una tarde que abre por poco más de una hora, pero con techos muy bajos, vemos varias alas paseando tranquilamente sobre el cielo de Roldanillo.

Juan Fernando Arango, quien va de segundo en la general, al parecer tiene un mal día y se aterriza prematuramente, mientras otros pilotos logran escaparse un poco hacia el valle y al parecer uno de ellos marcaría la baliza de La Paila. Todavía no tengo más informes, pero con algo de suerte, me he enfermadoen el día que era, y todavía tengo opciones de seguir luchando por un lugar en el podium de la competencia.

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Campeonato Nacional de Ala Delta 2016 – Día 2

Un día soleado, con unos cúmulos tempraneros que empiezan a escalar la montaña del despegue desde las 9 am.

Hay un poco más de orden en el despegue y tengo la ventaja de contar con un espacio preferencial cerca de la rampa norte, donde puedo armar aun llegando un poco tarde, por estar entre los 5 primeros pilotos del evento.

El comité está conformado por Alejandro Isaza, Mauricio Hoyos y Conrado Muñoz. 

Con condiciones prometedoras, se aventuran por una prueba al sur, hacia San Pedro, y luego regresando hasta Tuluá, con 54km de recorrido.  Un solo start de inicio de 3 km alrededor del despegue, para la 1 pm nos pone a esperar cerca de 1 hora desde el comité de pilotos, hasta el momento de despegue.

Despegamos a las 12:30, como de cuarto o quinto del grupo de competencia. 

Un agradable viento en la rampa norte facilita enormemente el despegue, y lo hace muy cómodo para todos. 

El día nos ofrece dos o tres opciones para girar en los primeros metros, pero opto por separarme un poco más hasta una buena térmica. No tardamos en estar jugando basenube, escapando y entrando momentáneamente en los bordes de la nube que se forma a 2100 mts aproximadamente.

Nos movemos hacia la línea del start, y presiono hacia la parte más alta de la montaña, donde logro tomar una térmica pequeña y turbulenta. Juan Arango no tiene suerte y le toca escapar hacia el valle, a una segunda nube un poco más afuera, donde está Alejo Trujillo y otros pilotos subiendo.

Estoy en posición perfecta para tomar el start, pero debo esperar 15 minutos antes de la salida.

Oscar Morales me conecta y volamos juntos un rato mientras esperamos por el reloj. 

Faltando 4 minutos nuestra nube se disipa y quedamos solos en una descendente residual.  Ambos salimos con la cola entre las patas, perdiendo nuestra posición perfecta, y rumbo al grupo de pilotos que se ha conformado mas afuera hacia el valle.  Para el momento del start estamos a 1800 mts, con 5 o 6 pilotos encima. 

Juan Arango y Trujillo se escapan delante.  Me muevo un poco al sur, donde marcan una buena térmica, y encuentro un núcleo que simplemente no puedo abandonar. Con un promedio de 2.5 m/s, asciendo y me posiciono bajo una buena convergencia rumbo a Bolivar.

Al otro lado del valle hay lluvia a lo largo de toda la línea de la Panamericana. Hay que conservan entonces la ruta al sur por la cordillera occidental. 

Pasamos a Bolivar y alcanzo a Juan y Trujillo, que se encuentran buscando un núcleo varios cientos de metros más bajos.Tengo la suerte de llegar justo por encima de la cima de las laderas de la antena de Bolivar, y encuentro pequeños núcleos deshechos, pero suficientes para ganar lentamente unos metros.

Felipe Echeverri, que viene detrás, se detiene un kilómetro antes en una térmica que parece más consistente que cualquier cosa que he encontrado sobre Bolivar, por lo que regreso para compartir la térmica con él. 

Nos acomodamos y empezamos a avanzar hacia el sur, por las laderas, y debajo de lo que parece una nube de convergencia.

Encontramos un excelente núcleo al Sur de Ricaurte, y allí nos acomodamos basenube a 2200 mts, rumbo al sur.

Sin embargo, se acaban las opciones cuando la lluvia del lado opuesto parece estar acercándose hacia el occidente, y el sur está completamente sombreado rumbo hacia Tuluá.

Me lanzo en un último planeo hacia el sur, para agotar la altura y finalmente optar por regresar unos 3 o 4 km en busca de un aterrizadero cómodo cerca a la carretera.

El valle en esta época del año está muy cultivado, con cañadusales altos y cultivos de maiz por todas partes. No es una época buena para encontrar aterrizaderos, o superficies aradas que disparen térmicas como locas. Las opciones son bastante menos y las decisiones se vuelven críticas mucho más rápido de lo que nos gustaría.

Usamos el Drogue Chute para recortar el efecto suelo en un buen potrero, y aterrizamos relativamente cerca de la entrada. No obstante, 8 minutos más tarde estoy atrapado en medio del potrero, bajo una lluvia cada vez más fuerte.

Las lluvias no pararán y el vuelo terminaría para casi todos. Juan Arango, que habia escapado al valle varios kilómetros antes, está a 6 km de distancia de mi, pero con una cortina de agua que le impide continuar. Se ve obligado a regresar, hacia el norte, en busca del sol. Volará otro buen rato, regresando hasta el norte de Roldanillo, y escapando a la lluvia que tenemos al sur por todas partes.

Ani recogería a Isaza junto a Bacorí (entre Bolivar y Roldanillo), en una zona sin comunicación celular, pero con señal de radio. Yo tengo suerte y soy recogido por Felipe Echeverri y Alejo Trujillo que estaban por la zona.

Volamos poco menos de 1h15 minutos y sólo 45 minutos en carrera, para recorrer sólo 26 km de la distancia total. 

Tengo suerte y al parecer me quedaré con el primer puesto del día por un cerrado márgen con Oscar Gómez y Oscar Morales, que habían cruzado al medio del valle un poco más al occidente de mi posición.

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Nacional de Ala Delta 2016 – Día 1

El sábado en la tarde llegamos a Roldanillo en un equipo conformado por Ani, Alejo Isaza, Diego Quintero y yo.  Nos recibe una organización muy comprometida con el evento, con inscripciones en el Parque de la Ermita, y unos grupos de música en vivo, tocando al lado de la iglesia.

Mas tarde, en un nuevo restaurante al noroccidente del parque central, llamado Guadalupe (evocando la vírgen de guadalupe, supongo), nos reciben con un pequeño coctel de jugo de mora con algo de licor. 

Allí terminamos el proceso de registro, con la carga de los gps y la activación del sistema de seguimiento.

La noche del sábado parece querernos aguar el evento, pues llueve muchísimo en la noche y en la madrugada del domingo.

Para las 8 am apenas estamos levantándonos a un cielo poco prometedor, con techos apenas a 100 mts subiendo pesadamente las laderas orientales de la cordillera del despegue.

Ani está de cumpleaños, por lo que no hay afán en organizarnos ni en subir.  Sin embargo, los pilotos parecen estar con otra actitud y desde las 8 están tanto Diego como Alejo, listos y esperándonos.

Terminamos subiendo casi a las 10 am. A pesar de lo cual, llegamos a un despegue que apenas tiene algo de movimiento.

No tarda todo en volverse un caos y cuando estamos armando pareciera que hay más de 30 pilotos en el evento, porque no estamos cabiendo en el espacio.

El día evoluciona muy lentamente, pero pareciera que como siempre, Roldanillo nos va a dar sorpresas.

Los pilotos han llegado a apreciar a Ani, mucho más que a mi, y como ahora es parte de la familia, le preparan un pequeño homenaje de cumpleaños. Le compran torta y se reunen todos unos momentos para camtarle y desearle muchos más años con nosotros. Esa mujer es increíble y no la voy a soltar ni por el berraco.

La organización elige un comité de pruebas conformado por Carlos Correa, Mike Glennon y Oscar Morales, quienes eligen una prueba clásica con una ligera variación:  Con una salida de 4km del despegue, a la 1pm, volar al norte a Higeroncito, con 400 mts, luego cruzar al sur de la Victoria con 400 mts, luego pasar Zarzal de largo hasta el Ingenio de La Paila, para finalmente volver a una nueva meta en el puente de Roldanillo (un buen aterrizadero allí)

A las 12.10 nos estamos organizando y con sorpresa veo que hay varios pilotos que ya tienen el cerebro enfocado en la competencia.  Alejo Trujillo será el primer piloto de competencia en despegar, y lo seguimos de cerca con Juan Arango unos segundos depués. 

No es muy complicado subir, pero el techo está apenas 80 o 100 mts sobre el despegue y no parece querer moverse de allí. 

De hecho, mientras nos vamos acercando la hora de salida, el techo parece caerse unos metros y terminamos moviéndonos hacia el norte, a buscar la línea de salida.

Un sobrepaso antes del start…

Mantenernos con buena altura resulta toda una odisea y pronto hay cerca de 15 pilotos luchando por permanecer en la parte más alta del grupo, mientras quedan escasos minutos para el arranque. 

Varios pilotos escapan al frenesí y se aseguran un buen aterrizaje en La Ondina. 

Suena la hora de salida y decido permanecer unos minutos más en una débil térmica sólo para ver cómo se acomodan los pilotos allí.

Finalmente empezamos a movernos, con Juan Arango y Alejo Trujillo.

No hay afán. El día ha mostrado no ser una carrera y todos parecemos entenderlo. El que esté en el aire, está ganando.

Los primeros 20 km parecen incalcanzables y nos vemos parando y rescatándonos una y otra vez.

Nos agrupamos nuevamente sobre la pista del médico, y por unos momentos la térmica se vuelve agresiva y la proximidad con otros pilotos, incómoda.  Tengo un par de maniobras un poco más cerca de lo que me hubiese gustado con Mike Glennon, quien está aferrándose como todos, a cualquier vestigio de aire ascendente.

Trujillo parece renunciar a esta batalla y opta por escapar a un aterrizaje seguro. Los que logramos conservar el núcleo nos vamos acomodando.

Me equivoco tratando de cambiarme de núcleo y Juan Arango se me escapa unos 250 mts por encima. En un día suave esto resulta ser muchísimo.

De aquí en adelante, trato desesperadamente de recuperar mi posición, pero Juan parece estar en una racha de buenas decisiones, y cada vez que me acerco un poco, es sólo para darme cuenta de que está más alto y mejor posicionado. 

Juan empieza a liderar y a llevarnos hacia Higuerón. No hay muchos pilotos Open en vuelo a esta altura, y sólo Mike y José Marín parecen estar interesados en hacer algo en la categoría Sport.  

Con estas velocidades y condiciones, casi no hay diferencia con las alas sport, y estamos llegando a Higuerón incluso debajo de José Marín. 

Mike parece regresarse cuando no se ven muchas opciones de aterrizaje cerca a la baliza de Higuerón. 

Juan Arango escapa hacia el Sur de la Victoria y yo decido no arriesgarme más y lo tengo que dejar ir, mientras me reacomodo en Higuerón y me preparo a cruzar el valle.

Casi le doy alcance en La Victoria, pero Juan centra un núcleo bueno a sólo 2 km de distancia y para cuando llego debajo de él, no logro enfocarme en el ascenso. Juan vé cómo me desordeno y empiezo a buscar desesperadamente persiguiendo gallinazos por todos lados, sin encontrar nada razonable en qué detenerme.

Juan continúa avanzando hacia Zarzal. Para entonces, es un pequeño pixel en un cielo apagado. No obstante, este lado parece tener algo más de sol que la montaña. 

Encuentro mi térmica y mientras voy subiendo todo lo que ella está dispuesta a concederme, veo a Oscar Morales (o al menos eso creo) pasar 300 mts debajo de mi, marcando la baliza y volando en un glide hacia la nada, rumbo a Zarzal. Pronto estaría aterrizado.

Me lanzo en busca de Juan, y lo veo 4km más adelante, saliendo de Zarzal casi a mi altura. Es un mal síntoma, porque voy a llegar 400 mts más bajo y no parecen haber muchas condiciones para perseguirlo por allí. 

Si quiero darle alcance, debo cambiar mi estrategia drásticamente.

Aprovecho la atura para arriesgarme hacia el oriente de Zarzal, en busca de un segundo techo de nubes que parece más saludable.  Sobre la fábrica al oriente de Zarzal empiezo a subir en una amplia y constante térmica, que me regala la máxima altura del día…. apenas 1950 o algo así.

Me aventuro hacia La Paila, en busca de Juan. Lo veo girando 2 km antes de La Paila, muy bajo. Asumo que ya marcó la baliza y que viene de regreso buscando condiciones.  Lo paso de largo por encima, marco la baliza y me aventuro casi 1 km más al sur, para tomar la térmica artificial del Ingenio.

El olor de vapor de agua y azúcar es penetrante y agradable, sobre todo, porque va acompañado de un acompasado beep en el variómetro.

Me empiezo a desesperar apenas veo a Juan a mi altura, pero casi 3 km más adelante. Mis números no son buenos. 13:1 con viento de frente… hm… sólo 10 km para la meta y Juan me lleva ventaja… Me aventuro cruzando los dedos de ser capaz de mejorar mis números en la marcha, apoyándome en una línea que me lleva por dos arados que han tenido un poco de sol en los últimos minutos…

Para cuando estoy acercándome a Juan, veo que éste apenas va hacia la baliza.

Ya es muy tarde para volver a tomar mas altura.  Me arriesgo y continúo avanzando hacia la meta… Aprovecho cada pequeña burbuja ascendente para ganarme unos metros más. Llegaría a la meta con unos 80 mts para aproximar y asegurarme un buen aterrizaje.

Juan llegaría 3 minutos mas tarde. No me había visto pasarlo en la Paila, y no sabía que yo estaba delante. 

Arranca entonces el evento con una reñida prueba, con altísimo grado de dificultad al principio, y un poco más manejable en la última parte, pero con condiciones muy precarias en general. Sin embargo, Roldanillo no deja de encantarnos – aunque creo que definitivamente hemos mejorado como pilotos y sacarle un vuelo de 45km a un día nefasto, ha sido tarea de locos.

2h40 minutos de vuelo, pero cerca de 2h05m de carrera.

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Campeonato Nacional de ala Delta 2016 – Inscripciones abiertas

El campeonato ya está montado en Airtribune, y está recibiendo inscripciones, para que se animen y se pre-registren a través del sistema.  Recuerden además descargar la aplicación para sus teléfonos móviles y poder usar esta increíble herramienta de seguimiento.

https://airtribune.com/aladelta2016roldanillo/

El evento también aparece ya en el calendario FAI, donde estaba un poco demorado de aparecer por un problema ajeno a los organizadores.

http://www.fai.org/events/events-calendar-and-results?id=34877&EventCalendarId=11461

 

 

 

 

 

 

 

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Campeonato Nacional de ala Delta – Colombia 2016

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Este año, luego de un excelente debut como organizador de Eventos, Jheison Pineda junto con su equipo de apoyo, estarán una vez mas sacando adelante este magnífico evento, en su edición 29.

Los organizadores realizaron una convocatoria para la producción del logo que identificaría la versión del evento, y se han hecho, demostrando lo que se puede lograr con una buena gestión.

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Transcribiendo la invitación oficial:

“Tenemos el placer de invitarlos al Campeonato Nacional de Ala Delta, Roldanillo – Colombia 2016, para que compartamos el honor de su XXIX versión que pintará de colores el cielo vallecaucano en la semana del 2 al 9 de Julio del presente año (2016), donde pilotos nacionales e internacionales de alto rendimiento darán un espectáculo ante miles de asistentes y propiios que disfrutarán de este gran evento deportivo.

La competencia se realizará en el despegue “El Pico”, vía Roldanillo – La Tulia, km 10, ubicado a 1814 msnm, 870 metros sobre el valle aproximadamente y su coordenadas (sic) 76.203233°W, 4.40676°N. El evento se califia FAI II (Federación Aérea Internacional) y se espera contar con a presencia de 35 pilotos aproximadamente que competirán entre sí durante esta semana.

El 2 de julio es el día de entrenamiento y reconocimiento del lugar por parte de los competidores, y en horas de la tarde se realizará la apertura del evento, en el emblemático e histórico parque de la Ermita. En este mismo lugar se llevarán a cabo las inscripciones de los pilotos para la competencia y se tendrá en exposición Alas Delta para brindar al público la oportunidad de acercarse más a este deporte.”

Sin duda estaremos allí, reportando y volando, en la medida de lo posible.

 

 

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