Animación de las pruebas – Recreativo de ala Delta Febrero 2019

Las cuatro pruebas animadas:

Día 1

Día 2

Día 3

Día 4

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Campeonato recreativo de Ala Delta. Roldanillo 2019

Febrero de 2019. Jheison Pineda se da a la tarea de reunirnos nuevamente en el Valle del Cauca, en un evento amistoso auspiciado por Héctor Corrales de 4 días de vuelo recreativo.

En esta ocasión la homologación FAI se imposibilita por dificultades con Fedeaéreos, y eso desestimula la participación de más pilotos, pero al menos para el jueves hay 9 pilotos con el ánimo de iniciar el evento.

Los dos primeros días el verano de comienzos del año parece arremetir, y los pilotos se contentan con dos cortas pruebas de 45 km promedio, pero en las que no logran completar siquiera la mitad de la distancia, pero en las que se destaca cómodamente Juan Camilo Marín.

Para el día sábado a las 4am nos coordinamos con Mauricio Hoyos y con Gustavo Jimenez para bajar al evento y para las 9 am estamos desayunando en Roldanillo, en una fría mañana que tiene los ánimos un poco bajos.

Obviamente, ajenos a los dos días anteriores, y después de ese largo trayecto en tierra, nosotros no tenemos la mínima intención de descartar un buen vuelo, y subimos al despegue con todos los ánimos y esperanzas de un Roldanillo mágico.

Tenemos algo de tiempo y cambiamos el tendido de cables de mi ala, para entregársela a su nuevo propietario en condiciones óptimas.

Inicialmente el comité define una prueba que nos llevaría peligrosamente al sur hacia Bolivar en un día que no parece arrancar, para luego cruzar un valle frio y desprovisto de nubes hacia La paila. Hacemos una huelga pacífica terminamos cambiando la prueba para aprovechar la línea entre el despegue e higerón y terminar en Obando, donde se ven mejores condiciones y más sol.

El despegue está complicado, con un incipiente viento que no nos alienta mucho. Gustavo Jimenez se nos escapa delante mientras nosotros nos atoramos cambiando entre la rampa norte y sur.

Finalmente se abre la rampa sur y estoy de tercero en línea, pero fluye rapidísimo y en segundos hay 6 pilotos más termaleando en el primer ascenso. Suena el start tan pronto despegamos, por lo que estamos 4km y una térmica retrasados.

Juan Camilo y yo nos coordinamos e iniciamos una frenética persecusión para darle alcance a Gustavo Jimenez que va liderando, y lo atrapamos justo llegando a Higeroncito.

Hago una movida y me suelto de Juan Camilo, adelantando a Gustavo por debajo, que no me ve y me deja escapar. Mientras empiezo a ascender 2 km delante, me descubren e inician la persecusión, por lo que trato de mantenerme delante y suelto la térmica para escapar.

Mantengo el ritmo y logro mantener una pequeña ventaja bien administrada de regreso a Morro Plano y de allí hasta la meta en Obando. Llego con altura justa para encontrar un ascenso que me regresa a la basenube, mientras veo llegar a la meta a Gustavo y a Juan Camilo en una cerrada carrera.

Mas tarde llegarían Héctor Corrales y Leonardo Ortiz, este último que haría su primera meta en campeonato de cross country, para ajustar 5 pilotos en gol.

Me regreso para la pista de Roldanillo aterrizando sin problemas.

El domingo terminamos el campeonato con una prueba también cerrada, en forma de M. Volando primero a Higueroncito, regresando al aeropuerto, subiendo al sur de la Victoria, volviendo a Zarzal y parando el cronómetro en la pista de Roldanillo.

Hacemos un pequeño homenaje de agradecimiento a Héctor Corrales y le entregamos un obsequio simbólico de una camiseta con los apodos que le ha puesto a casi todos los pilotos de nuestra familia.

47 km cerrados, en condiciones muy buenas, nos permiten hacer una carrera muy rápida.

Despego 30 minutos antes del start y luego de hacer una razante de rigor, que por cierto, queda bastante bonita, me acomodo en la parte baja del Basurero para el start, con Leonardo y Anderson dos kilómetros más adentro de la cordillera, y mejor posicionados, pero no tengo ya tiempo para tratar de cambiar posición.

1 minuto antes del start mi térmica se pone interesante y me permite subir a base nube para tomar la salida 22 segundos tarde pero muy fuerte.

Escapo rápido amasando la ventaja de haber despegado temprano y logro adelantarme bastante para cuando marco Higueroncito.

Calculo cerca de 6 km de ventaja sobre Gustavo Jimenez que es el segundo persecutor, y casi 8 sobre Juan Camilo. De allí regreso a la pista haciendo un trayecto un poco confuso, buscando unas nubes, y me detengo en un suave ascenso antes de la pista.

Marco la baliza y empiezo a avanzar hacia el norte. A solo 1.5 km me cruzo con Juan Camilo y Gustavo que vienen acortándome distancia fuertemente.

1.5 x 2 son 3 km de ventaja. Me lanzo hacia el norte buscando una línea de nubes pero pronto me doy cuenta de que estoy atrapado en medio de dos zonas de convergencia, cruzando por la descendente. Trato de cambiar líneas pero todo es inutil. 2 km antes de la baliza sur de Victoria me detengo finalmente a 350 mts del suelo en un tímido núcleo que lentamente va mejorando.

Gustavo me da alcance y se detiene 400 mts antes y 100 mts mas bajo. Me bastan 2 giros pars darme cuenta que está en un mejor núcleo y me regreso.

Juan Camilo llega 300 mts mas bajo y decide seguirse a marcar la baliza pensando que nosotros ya la hemos marcado, por lo que se pone en una posición comprometedora.

Me acomodo más rápido en el ascenso y con un planeo de 10.3: 1 y 180 mts sobre la meta a mccready 1.7 decido escaparme en un planeo final a traves de 2 balizas y hasta la meta.

Detenemos el cronómetro en 1h3m y con un promedio de 40.5km/h y 120 mts sobre el terreno.

Con cierre abierto hay una termal reventando en toda la cabecera de la aproximación… la tomo y remonto mientras veo llegar a Gustavo y Camilo en una frenética carrera que los deja a un segundo de diferencia, 6 minutos mas tarde.

En esas veo a Mauricio Hoyos marcando apenas la baliza pars continuar hacia el sur de la Victoria y decido acompañarlo para darle un poco de confianza.

Hago de nuevo el trayecto al norte iniciando un poco mas bajo pero esta vez evitando la línea descendente. Igual perdemos mas altura de la espereda pero conectamos una térmica mucho más rápido.

Hacemos el final del recorrido ala con ala con Mauricio y llegamos a la meta con 130 mts para aproximar.

Aterrizo justo cuando un dust devil se levanta en la pista pero sólo me desacomoda un poco el plano para hacer un flare completo.

Los puntos acumulados me permiten montarme en el segundo lugar del podio justo debajo de Juan Camilo, quien se quedaría con el merecido título, y desplazando a Hector Corrales al 3er lugar.

Leonardo haría meta también manteniéndose en el cuarto lugar pero seguido muy de cerca de Gustavo Jimenez, quien con sólo 2 días de vuelo casi logra atraparlo.

Anderson cerraría la meta llegando de 8vo tras un paciente y meritorio esfuerzo.

La premiación tendría lugar en el restaurante de Yannik en una pequeña pero familiar ceremonia.

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Entrenando a entrenar – Récord Clase Sport.

Para comienzos de 2019 me había propuesto, por solicitud e iniciativa de algunos pilotos, ofrecer un a especie de “seminario” de vuelo avanzado, buscando especialmente llevar a algunos locales a conseguir la marca de los primeros 100 km en línea recta.

El clima está salvaje y para el 1 de Enero me encuentro con un “Matasanos” (despegue oficial de nuestra zona de vuelo de Medellín) con condiciones fuertes, cielos azules, térmicas por todas partes, y mucho entusiasmo.

Ajustamos algunas cosas en la oficina y para el fin de semana nos programamos rumbo a “Apía” para intentar el primer salto hacia el sur.  Nos acompañan Juan David Ramirez, Mauricio Hoyos, Ramiro Arango, Alejandro Trujillo, Hernando Gutierrez, Leonardo Ortiz, Anderson, Camilo y John Trejos.

viterbo

Increíblemente el clima cambia drásticamente y en precarias condiciones sólo logramos escaparnos Hernando Gutierrez, Leonardo y yo de un despegue con viento cruzado y tendencia de viento de cola, despegando en un desagradable piscinazo (más que un despegue elegante, es como saltar a una piscina y esperar lo mejor).

Caminando como tortugas apenas logramos llegar a la marca de los 20 km en 3 horas de vuelo.

flare

Al día siguiente nos aventuramos rumbo a Roldanillo donde un poco más de consistencia en el clima nos permite soñar un poco.  Programamos una prueba hacia el sur, buscando esos esquivos 100 km, para lo que debíamos primero aprovechar una sección hacia el norte, hasta el despegue de las brisas (9 km aproximadamente), y de allí empezar a sumar hacia el sur hasta pié de chinche, pasándonos 4 km del aterrizadero.

Los despegues fluyen sin mucho problema pero el techo está bastante bajo y estamos siendo muy optimistas con la idea de marcar los 100k.

Hacemos la razante de rigor, para subir los ánimos de los expectadores en el despegue plagado de parapentes, y nos reacomodamos para iniciar el primer trayecto al norte.

Trato de asistir a Juan David, que no logra concentrarse en ningún núcleo bajo nosotros, pero tiene problemas de comunicación y no es posible contactarlo.  Me concentro entonces en Mauricio y en Leonardo.  Sus desempeños son bastante diferentes, entonces me toca estar saltando de adelante con Mauricio, regresándome 4 ó 5 km para conectar con Leonardo.

Llegando a la baliza norte, es evidente que regresar hacia el sur para intentar la plusmarca de 100 km es un “suicidio”, pues ningún otro piloto ha logrado escapar de las suaves condiciones de la zona del despegue, que se agudizan hacia el sur.  Por otra parte, el norte muestra una sección soleada con nubes sanas y prometedoras.

Decidimos abortar nuestro intento y continuar hacia el norte, esta vez, proponiéndonos llegar a Obando y regresar a la pista de Roldanillo.

Mauricio está bien ubicado y lo motivo a seguir adelante mientras regreso por Leonardo.

Desafortunadamente se acelera un poco cruzando desde higueroncito y llegaría bajo a La Victoria, sin adentrarse un poco más hacia las colinas.

Cuando le doy alcance ya está apenas sosteniéndose entre dos parapentes al sur de la Victoria, mientras yo remonto sin mucho drama sobre las colinas más al oriente de su posición.

Leonardo ha dejado de “pararme bolas” y viene haciendo su vuelo a su ritmo, por lo que está tomándose su tiempo en todos los ascensos.  Decido escaparme hacia Obando y luego hacia cruces, para regresar a Obando y conectar nuevamente con Leonardo.

De allí volaremos juntos de regreso hasta La Victoria, donde el cansancio le pasa cuentas a Leonardo y decide aterrizar con Mauricio.

Por mi parte, tengo a un par de parapentistas en la mira, que vienen desde hace rato dándonos lecciones en las térmicas, pero ahora los tengo al alcance.

Lentamente me acerco por detrás y en un planeo suave los alcanzo a nivel.  Logro bajar la velocidad a 38 km/h y sostenerme al lado de uno de ellos lo suficiente para ser capturado varias veces por su cámara antes de escaparme a una última térmica que me pondría en un planeo hasta Roldanillo.

Al día siguiente las condiciones no prometen nada. Igual programamos ruta hacia el norte, pero ni siquiera logramos coordinarnos o ponernos en alguna situación que nos permita asistir a alguno en vuelo.  Termino aterrizando al norte de Zarzal después de 1 larga hora, mientras Leonardo pasa solitario por encima y se aventura otros 4 km más adelante.

Mi primer intento por “entrenar” a los otros pilotos no resulta como lo teníamos planeado.

El fin de semana siguiente, decidimos entonces intentar nuevamente una tutoría, esta vez en el valle del Magdalena. Nuestro carro está conformado por mi honorable escudero “Alejo Isaza”, quien sólo nos había fallado el fin de semana anterior por una incapacitante virosis de la que apenas estaba saliendo, y nos secunda Sergio Arango. Además David Montoya decide acompañarnos como equipo de tierra, ya que su ala requiere algunas reparaciones luego de un incidente con Ivan Monsalve en un aterrizadero.

Por su parte, Leonardo decide embarcarse con su familia en el viaje en carretera de atravesar la línea (carretera colombiana que atraviesa la cordillera central y conecta el valle del Cauca con el valle del Magdalena), para participar de la aventura.

Esta vez voy completamente enfocado en asistirlo. Tenemos los transpondedores (airwhere) activados y operando, y todas las intenciones.  La lluvia que nos acompaña saliendo en carretera no nos baja los ánimos y llegamos a Venadillo a ultimar detalles para el primer vuelo el viernes 11 de Enero.

El día está soleado y hay cúmulos por todas partes. El viento en el despegue es muy fuerte del norte, con ráfagas de 22 km/h, y promedios de 13 km/h. Los gallinazos y las rapaces suben y bajan por doquier.

Despego primero a las 12:05 y me encuentro con lo que es quizás una de las turbulencias más fuertes en las que me he aventurado a volar.  Ascensos de +5 m/s seguidos en segundos de descensos de -5m/s, nos golpean, y mantener el ala volando recto, o al menos las alas en el mismo plano horizontal (porque la nariz está haciendo yaw como loca) resulta una tarea bastante extenuante.

Intento infructuosamente varios giros banqueados en unos núcleos que no superan los 30 mts de radio, y salgo disparado en wing overs una y otra vez, mientras entro en la descendente. Ningún viraje a tan baja altura permite siquiera pensar en aflojar un poco la barra de control para permitir ganar un poco de altura.

Leonardo despegaría después, antes de que pueda siquiera advertirle de la turbulencia, pues estoy muy concentrado en tratar de subir lo suficiente para poder luchar contra ella sin tener que preocuparme además por el terreno o por el aterrizadero, pero no es posible, todo el tiempo parece que ni siquiera vamos a alcanzar el aterrizadero oficial, pero segundos más tarde parece que vamos a llegar con 400 mts extra sobre éste.

Un par de minutos mas tarde, Leonardo reporta por radio que está en turbulencia severa, y finalmente logro soltar una mano para contestarle y confirmarle.

Alejo Isaza despegaría de tercero y se conecta inmediatamente a la ladera, y logra por unos momentos superar la altura crítica y parece estar subiendo algo.  Sin embargo, como nos vé a Leonardo y a mi mas afuera en el valle, cambia de línea hacia nosotros y entra en la turbulencia.

En segundos está ahora en la turbulencia, luchando como nosotros.

Le advertimos a Sergio que no vale la pena el vuelo por lo desagradable de la turbulencia y éste decide asertivamente desarmar su ala en el despegue.

Leo tiene que escapar hacia el aterrizadero y entraría en una final que parecía corta, pero se encuentra con un alambre que divide el aterrizadero en 2 secciones, y hace un viraje y aterriza bien pero apenas.

Percibo entonces como muy pequeño el aterrizadero y con la altura justa, decido abortar hacia Alvarado, más afuera en el valle, en un sitio más grande y abierto. Llego con 20 mts al terreno para apenas poder enfrentar y poner el ala tranquila en el suelo.

Alejo finalmente entraría en el aterrizadero de Leo sin ningún problema.

23 minutos de vuelo me dejan más exhausto emocionalmente que 5 horas normales.

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En la noche analizamos el día y el prospecto meteorológico para el sábado. Decidimos que nuestra mejor opción consiste en adelantarnos al menos 1h30m al despegue para evitar la fuerte turbulencia cerca a las montañas que experimentamos al medio día.

El sábado subimos más temprano al despegue y para las 10:30 ya estamos listos para intentarlo de nuevo. Las condiciones son un poco más suaves, y las ráfagas de viento mucho menos agresivas en la rampa.  A las 10:47 me separo del suelo y aunque hay algo de turbulencia, logro mantenerme a la izquierda del despegue, volando hacia el norte, muy cerca a la ladera, superando la turbulencia y ganando altura progresivamente, hasta que tengo la montaña superada y empiezo a cerrar algunos giros y a remontar fácilmente.

Leonardo me secundaría 10 minutos más tarde, y aunque las condiciones han aumentado un poco, encuentra el primer ascenso en su U2 sin grandes complicaciones, y se ubica rápidamente en buena posición.

Alejo despegaría a las 11:01 minutos, sólo 4 minutos detrás de Leonardo, y gira inmediatamente hacia el norte para buscar el mismo ascenso.  500 metros más alto lo estoy vigilando cuando veo prácticamente toda su superficie inferior y el arnés del piloto, salir disparado en un agresivo wingover, seguido de una oscilación opuesta de casi idéntica magnitud. Pareciera que su ala está mal armada o algo similar, e incluso él lo piensa así.  Segundos más tarde parece controlar la situación y recompone su curso tratando de escapar de una severa turbulencia, pero en sólo 6 minutos se vé obligado a aterrizar.

Sergio Arango no vé el crudo espectáculo y tratamos de no desanimarlo. Despegaría un poco después y luego de luchar un poco en un par de térmicas turbulentas, decide irse a aterrizar con Alejo.

Fuera de la turbulencia, casi 800 mts sobre el despegue y coordinado con Leonardo, decidimos arrancar a hacer nuestra prueba programada:

Volar hacia Piedras, al sur oriente, luego girar hacia el norte rumbo a Ambalema, y regresar a Alvarado.

El primer planeo nos separamos un poco porque Leonardo decide quedarse un poco atrás ganándose unos metros. Yo me desvío buscando unas primeras nubes antes de adentrarme en Piedras y veo a Leonardo seguir de largo algo más alto, pero comprometerse un poco en una térmica muy derivada cerca a la montañuela de piedras.

Allí nos tardamos un rato en re-posicionarnos, y para entonces, habríamos derivado casi 7 km desde el origen.  Regresar viento de frente parecía una tarea titánica, por lo que replanteamos nuestro plan de vuelo y le indico a Leonardo que vamos a volar viento de cola, hasta donde el día nos lleve.

Empezamos a movernos tímidamente hacia el sur, con pequeñas transiciones y manteniendo la altura siempre por encima de los 1200 mts.

La t2c se desempeña prácticamente igual a la U2 cuando la primera va sin geometría y la segunda va full geometría.  El viento de cola y las bajas velocidades nos mantienen cómodamente juntos todo el tiempo, lo que me permite apoyar directamente a Leonardo en todas las decisiones, y llevarlo en forma segura por las primeras transiciones, siempre garantizando múltiples opciones de aterrizaje con cómodas vías de acceso.

35 km de recorrido y llegamos al borde de la platea del Aceituno, que enmarca por unas cimas rocosas con una suave pendiente por el costado norte, pero un abrupto descenso por el costado sur, hacia la vía que conecta Bogotá con Ibagué.

pasando aceituno

Nos tomamos unos minutos en centrar un buen núcleo que nos permita superar con buena altura las escarpadas cimas, y poder flanquear la base de entrenamiento de la policía nacional.

policia nacional

La geografía se vuelve imponente, con potreros cultivados multicolores que se desprendenden de montañas escarpadas y rocosas, como cicatrices de un valle inundado en otros tiempos, y tallado por constante movimiento del agua.  No logra uno imaginarse lo masivo que pudo ser nuestro río Magdalena en sus mejores momentos.

A partir de allí, nuestras transiciones empiezan a ser más serias. Entre 9 y 11 km nos empezamos a mover entre térmicas.

Para entonces, habíamos logrado tener registros de lecturas del traspondedor con el carro, de 28 km de distancia! Es increíble esa herramienta.

Pasando Guamo, Leo me hace regresar un poco a tomar una foto de un lago que tiene la forma de un ala delta.

lago t2

Cuando me doy la vuelta, veo que Leo va enfrente mío escapándose. No puedo resistir la tentación y decido hacerle un sobrepaso.

rasanteando a leo

El equipo de tierra (Alejandro, Sergio y David) nos alcanzan finalmente por debajo, y empiezan a moverse con nosotros, cuando las térmicas empiezan a escasear y el cielo a cubrirse de un pequeño cirro. Una última nube parece estar esperándonos justo en el cerro Pacandé.

Para entonces, ya hemos marcado los 100 km y nos aventuramos en un planeo, que sería el último, y que nos llevaría por otros 20 km de hermosos paisajes, sólo para aterrizar menos de 500 metros de la frontera departamental entre Tolima y Huila, en un caserío llamado La Palmita, donde nos recibe el equipo de tierra con efusivos abrazos de felicitaciones.

todo el equipo

Tardamos varios minutos en entender la dimensión de lo que habíamos logrado, pues la satisfacción de tan inconmesurable aventura nublaba cualquier vestigio de razón.

Récord Ala Delta Clase Sport:
Piloto: Leonardo Ortiz
Ala: Willswing U2 145
Distancia Máxima Lineal: 134.7 km
Hora de Despegue: 10:57:28
Hora de Aterrizaje: 15:57:19
Tiempo de vuelo: 4:59:51.

http://www.paraglidingforum.com/leonardo/flight/2177218

Vuelo animado en Ayvri.com

De regreso al hotel para las 7 pm, nos deleitamos en la piscina y en el jacuzzi. Al día siguiente nos encontramos con un clima completamente distinto. Un frente de lluvia nos opaca las posibilidades de un despegue temprano. Luego una pequeña llovizna y un viento de cola en el despegue nos complica más las cosas, hasta el punto que empecé a desarmar el ala.  No habían transcurrido 4 minutos, cuando una calma nos indicó que quizás tendríamos una ventana de oportunidad. Sin pensarlo dos veces re-organicé el equipo y me hice detrás de Isaza, que despegó primero en 0 viento. Lo seguí de cerca, y luego Sergio y Leonardo un poco detrás, para hacer un simple planeo de 8 minutos hasta las inmediaciones de Alvarado, para desarmar el ala cerca a la carretera y no tener que caminar con ella desde el despegue hasta el carro (una loma de 50 mts de desnivel mas o menos).

Allí terminó nuestra aventura, que considero como todo un éxito.  No veo la hora de volver a encontrarme con mis compañeros de vuelo, y poder darle la mano a algún otro que esté dispuesto a seguir un poco de instrucciones.

 

 

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Robarse la Salida – “Jump The gun” y otras peripecias

En virtud de la última válida del campeonato de ala delta – Canoa 2018, en la que – por increíble que parezca – debido a la pobre programación de la compilación de android, o a un deficiente desempeño de un teléfono de bajo presupuesto que estaba usando como computador principal de vuelo,  me robé la salida por 27 segundos, me he sentado un poco a repensar el tema.

Valga la pena anotar que en lo personal me sentí muy mal, porque mi ánimo competitivo me ha llevado a ser un “purista” de los starts y de las reglas, y en nuestros inicios no existía tal cosa como “jump the gun” o robarse la salida, por lo que aquel que se saltaba la salida tenía drásticas sanciones.

La evolución en nuestros sistemas de puntuación ha sido diversa.

Inicialmente, cuando un piloto se robaba la salida, era penalizado con 0 puntos.

Luego, con el fin de equiparar la robada de la salida a una pérdida del track, se decidió que quien se robara la salida tendría distancia mínima, que es lo mismo que se le daba a cualquier piloto por el solo hecho de despegar.

En otro escenario más evolucionado, empezamos a considerar que robarse la salida, cuando un piloto hacía un increíble vuelo, era demasiado castigo para el tipo de infracción. A fin de cuentas “robarse la salida” sólo estaba afectando los tiempos y las velocidades de vuelo pero sólo el casos muy excepcionales podría representar una ventaja en cuanto a la distancia a volar, como cuando se robaban la salida con 1 hora de antelación y el día se deterioraba para los que esperaban 1 hora para el inicio de carrera. Por esto, se llegó a la conclusión de que aquel que se robara la salida tendría sólo puntos por distancia pero no tendría puntos por velocidad. Con ello incluso quisimos en algún momento motivar a los pilotos lentos a que despegaran temprano y se robaran la salida para que en el camino fueran alcanzados por los pilotos rápidos y tuvieran algo de compañía o de asistencia en las secciones avanzadas de la prueba.

Finalmente, en virtud de los campeonatos en zonas de mucho viento y con Aerotow, donde los pilotos que despegaban primero debían permanecer cerca de 1 hora en el start luchando contra la deriva – sitios como Forbes, Australia o Texas, USA – el sistema de puntuación evolucionó para reconocer incluso puntos por velocidad a quienes se robaban la salida, re-expresando el tiempo y ajustando el bono de liderato para no generar una ventaja competitiva en robarse la salida pero tampoco una desventaja desmesurada a quienes lo hacían por error. Aquí se creó el concepto de “Jump the Gun”, en donde usualmente se permite robarse hasta 5 minutos la salida (300 segundos), y se otorga una sanción porcentual de los puntos, que resulta irrisoria en muchos casos.

En Canoa siempre habíamos pensado que “robarse la salida” era como salir en una carrera de atletismo o de natación antes de que tocaran la campana o sonara el disparo de salida (de ahí la expresión “Jump the Gun”, o “saltarse el disparo del arma”), por lo que la penalización debería ser 0 por el día, o distancia mínima a lo mucho.  Sin embargo este año, me beneficié de la organización que decidió usar los parámetros estándares y así quedó aclarado el primer día con los sport.

Ahora, hilando más fino, especialmente para el tipo de carrera que es “Canoa”, donde realmente no hay “bono de liderato” y se está premiando básicamente una carrera de velocidad donde ir delante o detrás no representa una ventaja estratégica distinta a estar en la turbulencia del ala del piloto que va delante, el concepto de “robarse la salida” toma un nuevo sentido: En el fondo, no es tan importante el tema del tiempo cuando es una carrera de pura velocidad.

De aquí que repensando el tema, incluso para aprovecharnos del tema, creería que Canoa se presta para un formato de competencia que puede resultar muy interesante, y es pensar en “Carreras Contrareloj” tipo ciclismo.

Es cierto que las carreras “ala con ala” resultan muy emocionantes, pero en Canoa las carreras parecen más un circuito de fórmula 1 en el que se acomodan los carros y casi que desde la Pole Position se definen las posiciones que van a mantenerse durante toda la carrera.

El sistema que creo, sería un formato a explorar, bastante emocionante para Canoa, podría ser, asignar un orden de salida para cada piloto, separado por 1 minuto, el primer día en forma aleatoria, y los días subsiguientes con base en la posición general del campeonato, en forma invertida, de forma tal que primero deban tomar la salida los pilotos más lentos y de último saldría el más rápido. Así podríamos ver muchos adelantamientos (incrementa el riesgo pero también lo hace más divertido), y los que van detrás siempre irían exigiéndose al máximo para atrapar a los que van delante.

En caso de salidas individuales, cada piloto tendría un tiempo de salida, y por lo tanto un “start” que podrían “robarse”. Para ese efecto, simplemente asignaría una penalización lineal de 1 punto de sanción por cada segundo robado, y obviamente la velocidad se calcularía con el tiempo real empleado en la prueba y no con la hora de start asignada.

En cualquier caso, recomendaría a nuestros amigos de Ecuador, preparar un pequeño documento de “reglas” para el campeonato, para que no hayan interpretaciones o problemas al momento de puntuar el evento. Por ejemplo, estandarizar la distancia nominal, y el tiempo nominal, estandarizar si se considera sólo tiempo y distancia y se ignoran posición de llegada y bono de liderato.

Ahí les dejo la idea, y probablemente estaremos regresando una fuerte delegación Colombiana en Octubre/Noviembre de 2019.

 

 

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Canoa 2018. Día 3.

En la mañana ajustamos el arnés de Alejo Hoyos y pasamos el resto de la mañana descansando. 1:30 pm subimos como siempre al despegue. Parece que es un poco tarde porque todos los días estamos llegando casi de últimos a la zona de armado.

Reunión de pilotos a las 2pm donde deciden la prueba corta, idéntica al día anterior, a pesar de que las condiciones se ven mas fuertes.

No hay que cruzar sobre el pueblo y prácticamente nos vamos a dedicar a volar en la zona de compresión, lo que se traduce en una carrera sin mucha estrategia, sin zonas de regulación, y especialmente fácil para un día fuerte.

No me conviene para efectos de recuperar posiciones porque la diferencia entre pilotos será mínima, pero no hay estrés.

Iván Monsalve lidera los Single Surface, Leonardo Ortiz los Sport Class y Raul Guerra los Open.

En el momento del despegue de Iván, éste pide libre e inicia la carrera antes de que lo suelten de los cables y tenía un ala desnivelada. Se detiene al segundo paso y pone la cometa sobre la barra de control pero se recuesta ligeramente en el lateral y lo tuerce.

Otro piloto lo asiste para tratar de enderezar el lateral y se rompe en el intento. No tiene repuesto y su campeonato termina allí en la rampa.

Queda relegado al 4to puesto, entre dos chicas que volaron bien.

Durante los despegues de la clase sport asistimos un par de salidas e incluso en una de ellas – estoy convencido – salvé a un piloto de la misma suerte mía del día anterior, al halar fuerte su ala derecha hacia abajo cuando se le levantó en el segundo o tercer paso.

La carrera sport inicia sin problemas y Leonardo Ortiz la mantiene conservadora, fría y calculada, primero marcando a su principal rival que se queda algo bajo y luego defendiendose de un ataque de otro rival por detrás, para finalmente entrar de primero y quedarse con un merecido primer lugar.

Es el turno de las Open. Despegamos sin mucho drama desde la parte baja de la rampa con una carrera agresiva.

Debido a mi incidente el día anterior estoy volando sólo con el teléfono de vuelo (LG 4K o algo así) en la barra de control. Sin variómetro acústico ni sensor barométrico a mano, pero tengo bastante estudiada la pista para poder volarla a Feeling.

Estamos ascendiendo a +500 mts jugando con las nubes en un lindo día de sol, extraño para la época.

5 minutos antes del start suena mi alarma del reloj y me empiezo a preparar. Tras un vistazo incómodo al celular veo que debo volar a 130 kph para cortar el start… voy tarde. Acelero y rebaso a Raul y a Alejo Hoyos en un descenso frenético.

El teléfono dice que tengo el start con 9 segundos de retraso pero con una anormal vemtaja sobre Raul y el resto del grupo.

Hago todos los virajes un poco pasados por la dificultad de mantener visual de la pantalla del instrumento pero me aseguro del cambio de baliza.

34 minutos mas tarde corto la línea de meta y empiezo a contar tiempo…

2m10s después entra Raul, y a los 4 minutos entran Rafael y Jelko, seguidos por Oscar Gomez y Alejo Hoyos.

No me alcanza para montarme al tercer lugar del.podio pero sí para escalar al cuarto en la general.

Durante la descarga de los tracks, mi track principal muestra un salto en la primera baliza sur por lonque debo descargar el track de backup de mi teléfono samsung s7 con sensor barométrico, corriendo la misma aplicación XCTrack que hemos usado para el evento.

Este segundo track muestra todo el trayecto sin saltos ni puntos fuera de rango pero muestra que me he saltado el start por 27 segundos – como en efecto lo hice – lo que explica la anormal ventaja con la que tomé el start sobre Raul.

Me penalizan con 14 puntos, que no son gran cosa, y no hacen ninguna diferencia para subir o bajar posiciones en la tabla. Sin embargo quedo muy incómodo por el error inducido por el equipo y tendré que sentarme a analizar los track con mas detalle.

En la tabla de Open quedaría Raul Guerra en un merecido 1er lugar, con un consistente Rafael Arcos en el segundo y Jelko Loor en el tercer lugar. Yo me escabuyo en el cuarto lugar robándole el puesto a André Arcos, hijo de Rafael, que en el último día luegonde hacer la meta decide escapar hacia el sur y hacer el cruce de la bahía de Caraquez para ser el segundo piloto en lograr la hazaña.

A pesar de los incodentes, a los que desafortunadamente contribuí con mi cuota personal, nadie resultó lesionado y calificaría como un éxito el evento. La delegación colombiana puso su parte y de nuevo parece haberse re-insertado en el corazón de los colombianos y en el calendario obligado de visita.

Mis coequiperos de carro y habitación resultaron una buena fórmula y los demás colombianos nos hicieron sentir como en casa.

Volveremos, ténganlo por seguro.

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Canoa 2018. Día 2 – Imágenes.

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Canoa 2018. Día 2

En la mañana subimos al despegue para acompañar a Fernando Arias a probar su ala reparada y a desmitificar el despegue.

Iván aprovecha para volar descalzo, sin camisa y con música.

A la 1:30 subimos al despegue.

Con viento fuerte en el despegue, y varios despegues críticos, estaba casi cantado otro incidente.

Despegan los single surface y logramos disfrutar de toda la carrera desde la rampa. El director les ha asignado un start por lo que va a ser oficialmente una carrera. Iván tiene un buen start pero otro piloto local lo supera llegando a la primera baliza y los vemos cruzar muy juntos hacia la segunda baliza.

De regreso a la tercera baliza todavía Iván mantenía el.segundo lugar y en el último embalaje logra acelerar y superar a su competidor por debajo, sacándole casi 20 segundos en la meta.

Su primer puesto del día le permite tomar 100 puntos de ventaja en la general sobre el segundo lugar.

Luego comienza la carrera sport y también logramos disfrutarla casi toda.

En esta ocasión Leonardo entraría empate en el segundo lugar detrás de Norman Campaña, por 7 segundos, en un reñido final.

Finalmente es nuestra hora de despegar…

Me hago en la parte alta de la rampa creyendo que el viento está mas suave. Otra vez tengo exceso de confianza. Mauricio Hoyos me cuida un ala y me advierte que está fuerte pero dejo pasar el comentario al sentir el ala estable sobre los hombros. Inicio una carrera progresiva… demasiado lenta quizas, y al segundo paso el plano derecho sale a volar y el izquierdo se cae.

El ala izquierda toca los primeros setos y los Ceibos carnívoros me atrapan. El ala gira a la izquieda contra la ladera y empujo en un flare fuerte que desacelera el impacto.

Entro en los ramales altos y secos y luego el ala de desploma cerca de 4 metroa hacia el suelo pero no impacto. Quedo colgado a 1 metro del suelo.

Me asisten Mauricio Hoyos, Alejo Hoyos y Carlos Correa, y mas arriba Marta y Laura también participan de la operación de salvamento.

Luego de 1 hora intensa el ala está prácticamente intacta a excepción de un par de rotos en la vela inferior de menos de 3 cms.

El instrumento de vuelo queda colgado en una rama a 5 metros de altura pero logramos bajarlo con unas cuerdas.

Logramos despegar para las 5:10 pm y los cuatro logramos completar el recorrido.

Afortunadamente la organización reconoce el esfuerzo de los pilotos que me ayudan y les otorga su tiempo de carrera personal.

Quedo relegado al penúltimo lugar del día por un tiempo total de 1h24m contra 42 minutos del lider.

En la general también bajaré hasta el puesto 7 y ahora el podio parece inalcanzable.

El incidente se debió principalmente a exceso de confianza… eso de lo que escribí hace 3 ó 4 días precisamente. Parece que debo leer mas seguido mi blog porque nonsoy capaz de seguir mis propios consejos cuando estoy ensimismado en la competencia.

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Canoa 2018. Día 1

Airtribune

Ilustración: Alejandro Hoyos

En la mañana, algunos relajados en pantaloneta, algunos tomando un baño en el mar, nosotros ayudamos a tunear un ala y nos recostamos luego en una hamaca a diafrutar de la brisa marina mientras se acerca la hora de subir al despegue.

Es simplemente increíble que el primer día de competencia a la 1 pm todavía estemos descalzos almorzando ceviche en la playa y con algo de tiempo.

Llegamos al despegue en 10 minutos y está repleto de alas.

12 pilotos en open, 6 en Single Surface y 22 mas en sport.

Deciden la prueba estandar para todas las categorías, con tiempo individual para Single Surface, dos starts para las sport a las 15:30 y 15:40, y un start a las 16:30 para las open. Eso permite despegar algunas alas para evacuar el espacio y poder armar las demas alas.

Desafortunadamente, y como suele ocurrir en Canoa, los despegues no transcurren como lo deseamos y dos pilotos abortan el despegue estrellándose fuertemente en la ladera, atrapados por los ceibos y arbustos. Las alas quedam bastamte estropeadas y los egos mallugados pero los pilotos salen prácticamente ilesos a excepción de un pequeño raspón.

Despegamos con mucho cuidado y vemos el final de la carrera de Sports donde Leonardo Ortiz se quedaríacon el primer puesto y Juan David Ramirez entraría 3 minutos mas tarde de tercero.

En Single Surface Ivan se hace con el segundo lugar por 10 segundos.

Finalmente nuestra carrera inicia con un impresionante techo de +500m.

Tomo el start con 2 segundos de retraso, y me lanzo en un vertiginoso descenso hacia la zona de compresión. Me sigue Raul unos metros detrás.

Tomo una importante ventaja y cotinúon aumentándolana medida que avanza la prueba.

Para la segunda vuelta bajan las condiciones pero me percato inmediatamente lo que me permite bajar el ritmo y mantenerme a una altura confortable.

Para cuando cruzo la meta a 70 mts, justo en la sección de mayor ascenso, encuentro bastante difícil ganar altura, y me tardo tres pasadas para remontar.

Logro sacarle 5 minutos a Raul Guerra y mas de 11 minutos a Rafael Arcos.

En la noche Carlos Correa y Mauricio Hoyos coordinan la posible reparación provisional para el ala de Fernando Arias (uno de los dos pilotos que han abortado), usando un ala prestada de Raul Larenas. Mañana tratarán de solucionarlo para que Fernando puedaneatar otra vez en el aire.

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Canoa 2018. Día 0.

Día oficial de entrenamiento. Ya somos 12 Colombianos en Canoa.

Raul Gerra será mi principal contrincante durante los próximos días. Alejo Hoyos y Oscar Gómez parecen también aspirantes al podium.

Hoy subimos a las 13:30 al despegue y el día está fuerte y soleado.

Hacemos un buen despegue y aprovechamos el tiempo extra para volar hacia el sur con Iván y con Oscar Gómez. Logro mantener un planeo muy similar al de Iván, volandon sin geometría, erguido y con las piernas fuera abriendo el arnés haciendo resistencia.

De regreso al norte Oscar e Iván me animan a intentar una maniobra con Oscar de caminar sobre su borde de ataque. Logramos hacer contacto suavemente posando mis pies en el borde de ataque. Iván filmaría desde atrás…

Finalmente nos organizamos para el start y hacemos un buen inicio con Raul. Logro tomar la línea delante y mantenerme allí hasta el final, cerrando la prueba en poco menos de 43 minutos, con 3 minutos de ventaja sobre Raul.

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Canoa 2018. Día -1

Esto se llenó de colombianos. Oscar Gómez con Martha, Leonardo con su familia, Jheison Pineda, y los otros 7 que ya estábamos aquí, para un total de 10 pilotos.

En la mañana nos vamos a tratar de hacer body surf con unas pequeñas tablas rentadas, y después de tragar agua y revolcarnos, 40 minutos de intenso esfuerzo por salir de la rompiente, terminamos la jornada.

Para las 12.30 el viento aumenta y decido probar suerte con el kitesurf. Luego de una breve explicación a Iván, levantamos la vela de 14m y logramos dos o tres pasadas, pero no está dando suficiente ángulo de orzada pr lo que es casi imposible para mi poca experiencia, separarme de la orilla.

Subimos un poco tarde al despegue y nos encontramos con Raul Larenas y sus coequiperas. Son 13 alas en total. Estamos despegando en un fuerte viento en un extraño atardecer soleado, de condiciones épicas.

Me aventuro con Guache hacia el peñón norte y nos alejamos 10km del despegue, volando gran parte del tiempo sobre unos acantilados sin lugar para aterrizar.

Finalmente a eso de las 5 pm hacemos la prueba completa, y aterrizamos casi a las 5.50 pm entrando en final debajo de Juan David Ramirez.

Estamos calienticos para los que serán los días de campeonato. Esperemos que las mareas no nos comprometan mucho las velocidades de vuelo.

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