Montegrande – Los Guásimos

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En nuestro afán conquistador, y luego de más de un mes de convocatoria, sólo Ani, Isaza y Miró nos copian y juntos nos embarcamos hacia el Tolima, todo el puente festivo.

Un poco más retirado que Roldanillo en distancia desde Medellín, llegar a Venadillo resulta casi placentero en comparación con lo que es hoy conducir hacia el Valle del Cauca, dado el estado de las carreteras.

5h30m es el tiempo promedio que nos tomamos hasta La Colina, un agradadable y familiar hotel en Venadillo.

En esta ocasión tenemos la intención de explorar inicialmente una posible zona de desspegue, en la vía Alvarado – Montegrande, en una finca conocida como Los Guásimos, y luego probar suerte 60km más al sur, por San Luis.

El sábado iniciamos nuestra primera faena exploratoria.

A 15 minutos de Venadillo llegamos al poblado de Alvarado y de allí tomamos la vía destapada a Montegrande. 25 minutos mas tarde rodeamos la antena de celulares y encontramos la entrada a la hacienda Los Guásimos a la derecha.
(4.5972 , -74.9961, 963mts)

Unos mayordomos nos reciben con gracia y la única advertencia que nos hacen, es no acercarnos a la “vaca que recién parió, porque es brava y nos pone a correr”.

Para acceder al despegue hay que caminar un poco.

Hay una sección de rampa grande y con pendiente adecuada, mirando al oriente, y si se quiere también es posible caminar un poco mas, justo hasta la antena, donde hay una rampa sur, a la que también se puede acceder con carro 4×4 para ahorrar la caminada.

Por esta época (Febrero-Marzo) el viento en la zona es menos fuerte e incluso puede soplar norte algunos días. Hay muchos arrozales recogidos y muchos arados, por lo que todo se vuelve una gran zona de aterrizajes.

El día está muy bueno. Algo de bruma pero muy buena radiación solar y un notable calentamiento de la zona. Hay varios cúmulos. Buen viento anabático sopla del oriente de más de 15km/h, en ciclos térmicos medianamente separados. Para las 12 del día despegamos detrás de Alejo Isaza, y nos apoyamos un poco en la dinámica a lo largo de la ladera, y un poco en unas térmicas todavía inmaduras.  Hay actividad por toda la zona y el aterrizadero oficial de apoyo lo tenemos en visual y al alcance incluso de alas de simple superficie (4.5817, -74.9694, 397mts)

Hacemos un pequeño vuelo de reconocimiento en la medida en que las condiciones van mejorando y para la 1 pm ya las térmicas son suficientemente coherentes para llevarnos a la base de las nubes.

Desafortunadamente por el exceso de calor y exposición al sol, tenemos un pequeño inconveniente con nuestro equipo de tierra y debemos aterrizar para rescatar a Ani, que se encuentra indispuesta en el despegue.

El domingo decidimos probar suerte un poco más arriba por la misma carretera, pero luego de subir cerca de 10 minutos sin encontrar un sitio adecuado, regresamos al despegue de Los Guásimos.

El pronóstico del viento nos presenta una tendencia norte y decidimos creerle. Nos programamos mentalmente para volar hacia el sur, que es una oportunidad un poco atípica en la zona, ya que los vuelos de Anzoategui (7km al norte) se han caracterizado por marcados vientos del sur.

Esta vez despego primero y aprovecho el primer ascenso para explorar 3 km hacia el occidente (montaña arriba), siguiendo la carretera, para buscar más alternativas.  Hay un par de sitios más altos que pueden ofrecer despegue hacia el sur, pero no otorgan mucha ganancia sobre la antena, dado que están más atrás.

Alejo está reportando posición con su celular, usando Livetrack24, lo que me permite tenerlo registrado en mi mapa de navegación en LK8000. Tenemos problemas de comunicación vía radio, pero visualmente no puede escaparse.  Lo veo arrancar hacia Alvarado, y lo secundo siguiéndolo 3 km detrás, usando el radar de la aplicación de vuelo. pues me cuesta bastante ubicarlo visualmente porque está algo más bajo y se pierde en el color del terreno.

Se nos desaparecen las nubes en Alvarado, y Alejo queda peligrosamente bajo al sur del pueblo, sin lograr conectar un ascenso. Lo veo luchar contra unas descendentes y finalmente aterrizar.  Aprovecho algo de altura extra que tengo para regresar hacia Alvarado a una nube que se empieza a formar. No gano mucha altura, pero sí algo de tiempo mientras el día madura un poco.

Empiezo a moverme con planeos tímidos hacia el sur, y deteniéndome en todas las térmicas, volando entre 1400 y 1650 mts.

Manteniéndome casi sobre la carretera, no por comodidad en la recogida, sino porque casualmente el viento y las térmicas parecen alinearse con ésta, me muevo 12 km al sur de Alvarado y finalmente encuentro un ascenso hasta 1900 mts.

Cambio el rumbo hacia el Aceituno, simplemente saltando entre pequeños cúmulos que me van marcando la ruta, y a 6 km de distancia de las pequeñas colinas que encierran por el sur los terrenos del aceituno, remonto hasta 2080 mts, lo que me permite activar un GoTo hacia Chicoral, saltando las pintorescas cadenas de montañas en un planeo de 10 km.

Una vez al otro lado, que por cierto está repleto de aterrizaderos posibles, me la tomo con muchísima calma, primero para disfrutar del increíble paisaje, y segundo, porque estoy un poco perdido y sin mucha idea de para dónde continuar.

20 minutos termaleando suavemente entre tres o cuatro núcleos, persiguiendo gallinazos, y sin querer moverme mucho, asciendo de 1445 mts a 1713 mts, promediando 0.2 m/s… Vuelo un poco hacia el oriente, rumbo a Chicoral, y con el ojo puesto además en lo que son las montañas de Flandes, pero entonces se me forman un par de nubes hacia el sur, y cambio nuevamente de rumbo, enfilando hacia el Guamo, pasando de largo Espinal.

Navegar esta zona nueva resulta supremamente fácil con la aplicación LK8000. Basta dar zoom out al mapa y revisar el nombre del siguiente poblado que tengo pre-marcado en mi base de datos de balizas, y seleccionarlo por unos segundos para activar un GoTo.  Me aseguro pequeños saltos que me permitan asegurar los poblados grandes.

Aprovecho para ponerme una tarea personal, y reviso la distancia al despegue… Veo factible hacer 100 km lineales y me embarco en mi propio reto.  Trato de mantenerme alto y me detengo aveces en térmicas azules, aveces bajo algunos cúmulos tímidos.

Empiezo a hacer planeos más largos y ahora persiguiendo esa meta personal, lo que me mantiene más enfocado en las decisiones.  Aprovecho el viento de cola para optimizar los planeos, y los números se vuelven muy generosos… 18:1 es común, e incluso entre Saldaña y Castilla exprimo un planeo de 10km con 23.2:1 a 66km/h, como si se tratara de un pequeño planeador.

La línea de nubes se desvía abruptamente hacia mi derecha (occidente – sur occidente), y soy consciente de que se me está acabando mi vuelo si continúo en la misma dirección. Hago un par de cálculos y veo que me faltan 15km para la marca de 100 km, y que los tengo en un 12:1.  Decido hacer ese último planeo, marcar los 101km, y aterrizar cómodamente junto a una estación de servicio para esperar a mis coequiperos Ani e Isaza, que vienen 1 hora detrás.

Nada mal para el segundo vuelo del sitio nuevo, aunque hay que reconocer que las condiciones estaban muy buenas.

El lunes es conveniente volar hacia el norte, para disminuir el tiempo en carretera de regreso a Medellín.  Afortunadamente la suerte nos sonríe nuevamente y el pronóstico de vientos increíblemente dice “viento sur” de 4 a 5 km/h.

El día no obstante amanece con un cirro generalizado, y una nubosidad que parece lluvia generalizada.  No tenemos muchas esperanzas pero Alejo Isaza está convencido de que vamos a hacernos un buen vuelo.

Optamos por subir a la rampa sur, justo en la antena de celulares, a la que se accede por un segundo portillo una vez se entra a la hacienda, y a través de un potrero con seis o siete vacas con sus terneritos recién paridos.

En la rampa el viento no está tan sur como pensamos, y nos vemos obligados a despegar hacia el oriente, a unos metros de la rampa sur, por otra línea que está algo más enmontada que la rampa que usamos los dos días anteriores.  El día parece pronosticar un vuelo piano, pero la espera mientras nos decidimos si usar la rampa sur o la rampa oriente nos da un pequeño respiro y algo de sol rompe la espesa capa de nubes y calienta las pequeñas colinas y la zona de Alvarado en frente del despegue. Usamos la rampa oriente y el despegue resulta más que razonable. Ninguno de los dos tenemos inconvenientes en salir rumbo a la térmica de servicio.

Me cuesta algo de trabajo centrar ese primer núcleo y Ani me pregunta si todo anda bien, porque parezco un caballo loco dando giros bruscos que no parecen darme altura.  Finalmente logro pescar algo y empiezo a subir más coherente.  Segundos después veo a Alejo despegar y sin pensarlo dos veces está enroscado debajo de mí, dándome alcance. Sube muy bien y cuando está unos metros debajo hace su primera movida hacia el norte. El techo está muy bajo pero parece que hay condiciones para empezar a moverse. Lo sigo inmediatamente en un primer planeo de casi 8 km.

Al frente de Anzoategui se forman unas pequeñas nubes que nos invitan a desviarnos y buscarlas, pero realmente no estamos subiendo mucho.  Alejo queda atrapado en una descendente y decide escapar hacia el valle, frente a Venadillo, para probar suerte en las colinas más bajas.  Yo me sostengo con paciencia y gano 150 mts, que me permiten ensayar un planeo hacia las montañas antes de verme obligado a escapar hacia el valle.  Con sólo 1150 mts (menos que la altura del despegue de Anzoategui), logro avanzar 2.5 km y a 950 mts pesco una térmica que me deja a 1400, con suficiente altura para probar las montañas al norte de Venadillo y regresar si algo no funciona bien.

Alejo aterriza finalmente al sur de Venadillo al quedarse sin altura suficiente para negociar unas térmicas inmaduras en la cara oriental de las laderas orientales de Venadillo.

Yo empiezo a moverme nuevamente usando los GoTo para tener referencia de planeos, ya que la bruma general hace difícil programar el siguiente planeo, al no ver con claridad los poblados.  El Computador me indica que puedo cruzar hasta la Sierra, superando quizás la única zona “inconveniente” para aterrizar, porque todavía no tenemos muy claras las vías de acceso a los potreros y los que están cerca a la carretera no son muy cómodos.  Avanzo con tranquilidad, lo que me permite encontrar y aprovechar una nueva térmica en frente a la Sierrita. Ahora el planeo no solo me deja de nuevo en una zona de aterrizaje muy agradable, sino que además me permite algo de exploración, que resulta más que conveniente. Manteniéndome entre 1000 y 1500 mts me muevo con soltura sobre lo que parecen aterrizaderos interminables.  Aquí lo difícil no es encontrar un buen aterrizadero, sino que uno ya se vuelve quisquilloso y quiere aquel que tenga la manguita más bonita, junto a la vía, y con árboles que den sombra para desarmar… Y créanme, los hay por todos lados!

Un grupo de aves migratorias (Buteo Swainsoni) me intercepta, y se vuelve personal.  Una carrera contra un impresionante grupo que termalea 200% mejor que yo. Me pasan de largo y los veo arrancar hacia el norte a toda velocidad.

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A 300 mts de distancia desaparecen porque son bastante mas pequeños que los gallinazos.

Estoy convencido que tengo mejor planeo a altas velocidades (y lo he comprobado un par de veces con gallinazos, que me sostinen el planeo hasta 65km/h, pero después de 80km/h vamos mejor nosotros), pero su velocidad en térmica los mantiene siempre delante.

Pasando Lérida me veo obligado a hacer un planeo de 11 km (16.5:1) con poca altura, superando una zona azul sin nada de actividad. Sin embargo, me sirve para atrapar al grupo de migratorias que están marcando un buen ascenso.

Hay algunos resabiados (probablemente más novatos), que pedalean debajo pero el grupo principal está ligeramente por encima y en segundos lo veo tomarme al menos 300 mts de ventaja y escapar hacia el norte.

Los sigo nuevamente, pero me detengo varias veces en pequeños núcleos marcados por algunos “lentejos”… para cuando les doy alcance nuevamente pasando Armero, los punteros están 500 mts más altos, basenube, y arrancando. Sería la última vez que veo al grupo de punta.

Una lluvia moderada se forma unos 10 km al oriente y empieza a moverse en mi dirección. El viento ya no sopla del sur sino ligeramente del oriente, probablemente influenciado por la lluvia.  Trato de utilizar las pequeñas térmicas que se levantan por el frente de lluvia, y usar la línea de sustentación en el borde de ataque de la nube, pues el suelo está completamente sombreado y no hay más alternativas.

La línea me permite sostener un planeo de casi 10 km haciendo un nada despreciable 25:1, con un suave viento cruzado. Unas pequeñas gotas me hacen escapar 2 km más hacia el norte, y me separo de la lluvia hacia unas nubes negras que todavía no parecen sobredesarrollarse.

Siempre buscando una salida hacia la zona menos cargada, termino planeando cómodamente sobre las montañas al sur de Mariquita, apoyado en varias térmicas y entrando en una zona de un fuerte viento nororiente, que registra más de 17 km de intensidad.

Aterrizaría al lado de la carretera en un lindo potrero, como todos los de aquí.

Mi equipo de tierra llegaría justo cuando termino de desarmar, con unos deliciosos mangostinos, y con una muy buena energía para emprender el viaje de regreso, después de detenernos a almorzar en un agradable café restaurante en Mariquita.

En resumen, el sitio de vuelo resultó mucho mejor de lo planeado, y probablemente sigamos usándolo en lugar de Anzoategui.  La ventaja no sólo por las consistentes condiciones meteorológicas sino también por la posibilidad de que los pilotos menos experimentados o en alas de menor rendimiento alcancen los aterrizaderos oficiales, constituyen el principal incentivo para seguir usándolo.

Se recomienda a quienes quieran empezar a visitar la zona, que sean muy amables con los mayordomos de la finca y que lleven algún obsequio para los niños pequeños, como golosinas o similares.

El Valle del Magdalena se perfila cada vez como una alternativa a Roldanillo y al Valle del Cauca, y estoy mas maravillado con su paisaje y su textura general.  Disfruto mucho más el vuelo en esta zona, siendo algo más técnico pero precisamente más exigente y enriquecedor.  Lo recomiendo sin lugar a duda, y lo tendré programado como destino obligado todos los años entre Enero y Abril, siempre que el clima lo permita.

 

 

 

 

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El Peñon Classic Race 2018 – Análisis ulterior.

A pesar de haber puesto algo de empeño y pre-inversión en el sistema de Airtribune, finalmente terminamos sub-utilizando esta increíble herramienta de análisis que por lo menos nos hubiese permitido un buen rato de diversión, visualizando las repeticiones de los vuelos y repasando qué hicimos bién o qué hicimos mal.

Hace apenas unos minutos terminé de “re-editar” los tracks para que fueran procesados por Airtribune, e incluso me molesté en registrar a Clutch para que también apareciera su ala en las repeticiones y pudiésemos aprender de los vuelos y del estilo de cada uno.

Los invito a que se metan nuevamente en  https://airtribune.com/el-penon-classic-race-2018/blog, y comenzando en el Día 3, vean el “Replay” en “2D”, y se tomen el tiempo de revisar sus vuelos con los de los demás pilotos.

Adicionalmente, para los que tienen un mejor procesador, o algo más de curiosidad, me he tomado la molestia de montar el track de los 5 primeros de cada día en “DOARAMA”, en donde se puede ver una repetición en 3d, aunque sin balizas.  Ambas son herramientas de visualización que son bastante divertidas e instructivas.

No dejen de usarlas.

Aquí los links a las animaciones 3d de Doarama:

Prueba 1

Prueba 2

Prueba 3

Prueba 4

Prueba 5

Algunas notas finales:

Volamos todos los días de la competencia, dos días previos y el día después, para un total de 8 días de vuelo, y 9 vuelos (el segundo día de entrenamiento hice dos vuelos)

Durante la competencia realizamos pruebas que sumaron 280 km de recorrido en carrera,y registramos cerca de 15h30m de vuelo. Una trepada hasta 4100 mts.

8 buenos aterrizajes entre los que estuvo una diana que me valió un segundo puesto en el spot landing contest del día después del campeonato, y un “narisazo” suavecito por lucirme, tocando el suelo con la mano en la final, y perdiendo un ala en el intento.

De los cerca de 40 competidores, ninguno sufrió lesiones, y aunque sí se rompieron algunos tubos, y uno de los pilotos incluso aterrizó con cola por superar unos cables de alta tensión por debajo (que no tenía que hacerlo porque tenía aterrizadero antes de los cables), rompiendo algo más que un lateral (creo que un borde de ataque), podríamos decir que el evento, las pruebas propuestas, y las rutas planeadas para lograrlas, se mantuvieron razonablemente seguras.

Volar alas sport en sitios complejos como Valle de Bravo es la solución al exceso de estrés que representa volar alas topless.  Los aterrizajes en altura (+2300 mts), en aire caliente, con térmicas fuertes y turbulentas, los sitios pequeños rodeados por árboles, y en general, el nivel de confort en el aire se hace muchísimo más manejable cuando las alas son mas estables, predecibles y controlables.  Realmente Valle es muy distinto en esta categoría, y volvería a participar en un evento de estos sin dudarlo.

Incluso la experiencia me sirvió para poner en perspectiva lo que sucede en nuestro sitio local en Medellín, donde los aterrizaderos complejos y escasos nos han estado alejando cada vez mas de la conveniente zona de vuelo de Matasanos y de sus condiciones ideales para entrenar y disfrutar de varias horas de vuelo.  Volver a las alas intermedias o sport, o incluso a las de simple superficie, parece la opción natural para seguir haciendo lo que tanto nos gusta sin tener que sacrificar en seguridad o en comodidad.

 

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El Peñon Classic Race 2018 – Día 5

Último día de competencia.

Voy de primero con una ventaja de 400 puntos sobre Rudy. Sólo debo jugarla tranquilo y listo. Llegar a la meta y ya.

Una carrera estilo “pata de gallina” de 55 km en lo que parece el mejor día del evento, que aseguraría muchas caras felices, muchas metas, y un vuelo tranquilo en la zona de convergencia.

Tomamos un start preciso justo detrás de Daniel Jaramillo, y nuevamente nos rebasa el Potro, como un caballo desbocado, rumbo a la misma baliza del día de ayer.

Como si duera deja vu, Potro se sigue de largo, confunde a Daniel Jaramillo y hago el viraje justo en la baliza, dejándolos atrás.

La jugamos algo conservadora, manteniéndonos alto. Rudy que ha tomado el atart un poco atrás, noa alcanza por debajo y conecta un excelente ascenso que lo deja a nivel. Clutch está presionando y lo sigo para no dejarlo escapar. La segunda pierna después del despegue nos separa en dos grupos, y comienzo a liderar con Clutch.

De regreso al despegue Rudy no parece estar cerca y la línea es buena. Marcamos la baliza y regresamos al G-Spot justo sobre la Mesa, donde tomamos un ascenso bajo otra ala que está ganando altura para la segunda pierna.

En un +5m/s, se incrementa mi ventaja y arranco hacia la baliza más lejana, la Pila, con -900 mts para la meta.

A pesar del viento de frente, voy por una línea perfecta, casi subiendo.

Marco la última baliza solo y regreso hacia la zona de convergencia por la que venía. Los números se vuelven positivos y decido desacelerar para ganar algunos metros en la línea.

Cuando me aparece un 8:1 necesario para la meta, decido que ya no es necesario ser conservador. Me cruzo con Fabiá Gremión que va de segunsk rumbo a la última baliza y le llevo cerca de 6 km.

Me salto unas térmicas buenas con la intención de hacer un último planeo sin giros innecesarios. Voy de primero y con ventaja y aun así mi espíritu competitivo no me permite detenerme a asegurar altura que considero innecesaria.

Me vuelvo agresivo, confiando en poder llegar a la meta con un buen promedio. Me consumo la altura sin mucha preocupación, y el computador me dice que llego con 0 mts en mccready +6, o lo que quiere decir, puedo volar rápido y llego.

Sin embargo, caigo en un venturi con descendentes y me detengo en una inconsistente turbulencia sobre Cerro Pelón. Tres o cuatro giros más tarde estoy a la misma altura…. pruebo avanzar un poco mas a ver si encuentro un buen núcleo que me de 50 metros más para asegurar la meta… pero sólo encuentro descendente.

Con 2 km corto y con lo que parece un planeo justo para entrar con viento de cola a la meta, decido que no vale la pena el riesgo. Me regreso hacia un aterrizadero alterno y sólo encuentro descendente hasta que hago el flare.

10 minutos más tarde empezarían a pasar los primeros, como cohetes, con 500 mts sobre nosotros.

Rudy entraría de 4to o 5to a la meta, por lo que es posible que todavía quede delante de él en la general.

Ya veremos los resultados esta noche.

Gerry (Gerardo Mendez) regresando de la segunda pierna (todavía faltándole la tercera) llega a mi aterrizadero y en su aproximación, un poco más bajo que la que yo hago, toma una térmica que lo lleva hasta el cielo. Continuaría sin problemas hasta el despegue y haría la última pierna y la meta casi 1 hora después.

El nivel de los locales es bueno aunque los más jóvenes todavía tiene algunas cosas que aprender. Pensé que íbamos a explotar mejor el airtribune para hacer algo de aprendizaje pero los pikotos llegan algo cansados y no se toman el tiempo para analizar las buenas y las malas decisiones.

En general creo que hicimos una buena tarea en las pruebas y que varios de ellos se fueron con muchas enseñanzas que era lo que Rudy finalmente pretendía con el evento y mi invitación a participar en él.

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El Peñon Classic Race 2018 – Día 4

Penúltimo día de competencia. La última oportunidad para hacer una prueba “cojonuda”.

El pronóstico meteorológico muestra techos altos y convergencia por encima de 4500 mts, rumbo al volcán nevado de Toluca.

Obviamemte no presionamos tan fuerte y optamos por un radiode 9 km alrededor de la cima, que noa obligaría a tomar la baliza a 3.400 mts.

Despegamos un poco tarde, alrededor de las 12:30, pero no tardamos en acomodarnos para el primer start a las 13:00. Tomamos la salida con 8 segundos y nos enfilamos a la primera baliza. Potro (piloto local) se desboca y me pasa por debajo, marcando primero la baliza, pero de regreso a la Mesa ha quemado mucha altura y se atora un poco.

Hacemos un pequeño pero interesante grupo de avanzada con Rudy, Pony y Clutch. Los dos mas jóvenes no paran de atacar, tomando siempre la iniciativa y haciéndonos avanzar.

Buscando la convergencia, cruzamos por tres líneas distintas hacia Los Saucos (baliza obligada) siendo otra vez la de Rudy la que mejor funciona.

No obstante nos nivelamos en los ascensos antes de movernos nuevamente, y es Pony quien hace la primera escapada hacia Monarca.

Rudy se desvía hacia una nube y yo quedo desconcertado en medio sin decidirme por ninguno de los dos.

Me detengo en un incipiente ascenso y todos parecemos separarnos. Rudy se detiene un par de kilómetros detras pero no es opción regresar allí.

Finalmente Pony, que está unos 100 metros mas alto, decide abandonar las Monarca rumbo al valle de San Francisco, y se queda atorado bajo. Yo me arriesgo regresando contra el viento hacia el venturi de la carretera, buacando una nube más saludable.

Rudy y Clutch, con apenas algo de altura sobre Monarca se van hacia Corral de Piedra, la siguiente montaña, que los deja peligrosamente bajos sobre un vallecito a más de 3000 mts, luchando por remontar.

Mi decisión de volver empieza a dar frutos justo cuando Potro nos da alcance. Me coordino con él, y empezamos a avanzar mucho mas altos que el grupo de punta.

Dejamos atrás a Rudy y a Clutch, quien se aterrizaría allí, y empezamos a liderar hacia la parte mas alta de la siguiente baliza antes del volcán.

La marco y me adentro casi 500 mts mas con la eaperanza de conectar con unas buenas nubes pero no lo logro y de nuevo regreso donde Potro que está marcando un buen ascenso.

Ganamos 4000 mts conectando la base de la nube y avanzamos hacia el volcán.

El radio de 9 km resulta inadecuado al obligarnos remontar una última montaña llena de pinos y tomar el radio en el sotavento (rotor). Llego ligeramente por encima de la cima y me sostengo en algo mientras que Potro llega 50 metros mas bajo y decide escapar de los malos aterrizaderos y se enfila hacia San Francisco. No lo volvería a ver.

Trabajo un rato una incipiente turbulencia y cuando logro coordinar un ascenso, llega Fabián Gremión debajo de mi.

Subimos juntos y marcamos la baliza casi en el mismo momento.

22 km nos separan de la meta pero el viento es de 18km/h de frente y el computador no para de decirme qie necesito 900 mts más.

En lugar de enfilarnos derecho hacia la meta, prefiero una línea a la iquierda, directamente contra el viento pero hacia dos o tres nubes alineadas.

La última de ellas me pone a 14 km de la meta y con un 8:1 de planeo requerido.

No recuerdo muy bien el sitio de meta y no logro reconocerlo desde aquí, pero trato de mantener altura para no enredarme en el último planeo.

Una fuerte térmica me invita a detenerme tres o cuatro giros mas, y ya es obvio que tengo la meta sin problemas.

Cuando finalmente la reconozco, acelero brazos extendidos y trato de mantener el ritmo hasta el final.

1h 56m y un promedio de poco menos de 35km/h me deja de primero en la meta, seguido por Fabián Gremión 5 minutos más tarde.

Rudy se queda atorado en la baliza del volcán y para cuando logra marcarla, la línea de convergencia que usamos Fabián y yo ya no está ahí, por lo que regresaría casi por la ruta por la que llega, bastante más extensa, y que finalmente lo ponen en la meta en 3h 3m.

Nadie más llegaría este día a la meta, y a pesar de que la última parte del vuelo fue bastante difícil y técnica, los pilotos quedaron muy contentos con la experiencia.

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El Peñon Classic Race 2018 – Día 3

La repetición de las pruebas y los puntajes pueden revisarse en el.sitio de airtribune:

https://airtribune.com/el-penon-classic-race-2018/

Un día mas seco y sin nubes nos espera.

Decidimos una prueba de 62 km, que luego de un start un poco extraño, nos lleva primero hacia el divisadero y de regreso, para tomar nuevamente altura y cruzar hacia el santuario de las mariposas monarca (baliza a 2900 mts), y de allí volver por lo que suele ser la línea de convergencia, hasta la meta en Peñitas (2300 mts).

Tras un buen arranque con solo 7 segundos de retraso, iniciamos la carrera junto con Potro, Rudy, Daniel y Clutch, pero asegurándonos mantenernos a la cabeza para tratar de llevarnos los puntos por liderato.

Estoy bien posicionado entonces logro contrarrestar casi todas las amenazas, cuando mis competidores atacan y se adelantan sólo un poco. Antes del divisadero se nos adelantan un par de alas mas bajo pero no representan una verdadera amenaza por su baja altura. Rudy hace el primer avance agresivo de regreso de la baliza y a mi pesar me veo obligado a seguirlo. Nos separamos un poco del grupo persecutor pero nos quedamos casi sin altura para superar la Mesa.

Allí logro reacomodarme en un ascenso cerca del sitio conocido como el “G Spot”, que Rudy no alcanza y lo veo continuar penosamente unos 500 mts mas adelante donse se detiene a remontar.

Mi ascenso empieza a disminuir en intensidad y Rudy se está recuperando. Salgo a conectarlo y para cuando llego a su lado ya estamos ala con ala. Es realmente difícil acostumbrarse a las velocidades verticales de las térmicas de aquí, pues en pocoa segundos se ganan 100 mts de altura.

Tímidamente empezamos avanzar con 3500 mts, sobre las montañas altas al norte del despegue, luego 3600 en otro núcleo, y tras una corta transición en un poco de descendente, tomamos un ascenso hasta los 3900 mts.

Rudy sale primero y lo sigo de cerca tratando de adivinar por dónde está la convergencia. Lo sobrepaso con un rasante, lo saludo, y me adelanto unos 100 mts tratando de leer las líneas.

Unos tímidos giros nos regalan unos metros adicionales y nos lanzamos hacia la baliza, que la tomamos con 3500 mts. Sin embargo una pequeña nubecita nos hace consumir 100 mts antes de decidir regresar hacia la meta.

Un viento de frente y un suelo bastante alto nos pone en aprietos. Necesitamos una última térmica pero el venturi nos está tumbando antea de poder conectar algo.

Rudy está unos 80 o 100 mts mas bajo y abre su arnés incluso, pero finalmente primero en una desagradable turbulencia y luego en un coherente núcleo, empezamos a salir del problemita, pero entonces nos atrapa “Clutch”, el piloto local que quedó de segundo el primer día.

McCready +4 me indica que ya es hora de salir y aprovecho mi escasa ventaja para escaparme delante.

Un par de kilómetros mas adelante non montamos en una línea de convergencia impresionante. De allí son cerca de 7 km hasta la meta quemando altura como locos, contra el viento, y aun así llegando a la meta con más de 200 mts.

2 minutos y medio mas tarde pasaría Clutch seguido 20 segundos después por Rudy, quien se quedaría con un merecido segundo lugar por los bonoa de liderato sobre Clutch.

12 pilotos harían el recorrido.

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El Peñon Classic Race 2018 – Día 2

Una mañana preciosa. Aire frío y seco pero un sol intenso empieza a calentar el suelo y algunos cúmulos presagian un buen día de carrera.

Tratamos de hacer una prueba un poco más larga pero con una primera sección que permita a algunos pilotos marcar algo de distancia antes de aventurarse hacia el divisadero.

Despegamos de terceros o cuartos, detrás de Rudy, pero luego de una pequeña espera porque el ciclo parecía apagado.

En 15 minutos estamos junto a la línea del start, en basenube, jugando entre 3400 y 3500 mts junto con otras 6 o 7 alas. Johanna (piloto suiza) está con nosotros termaleando sin preocupaciones mientras esperamos cerca de 25 minutos para el primer start.

Tomo una buena salida cruzando la línea con 30 segundos de retraso, y ya hay 3 o 4 alas delante y otras a mi lado. Estos pilotos van todos en serio.

Un glide largo y rápido nos lleva a la primera baliza. Voy de segundo rebasado por Daniel ” El Parce” Jaramillo, volando como un clase open en un U2C 144 a quien no logro darle alcance, pero la experiencia de volar en Canoa me sirve para morder el cilindro y girar rápidamente saliendo delante de él.

Me pongo conservador y me detengo un par de veces mientras me conectan Rudy y Pony (Fermin Tello), y empezamos a movernos más rápido.

La Sport3 de Rudy va planeando bien mientras nos mantenemos en una línea de sustentación y avanzamos a velocidades moderadas, pero tan pronto entramos en descendentes o aceleramos por encima de 65kph, la U2 tiene una ventaja y empiezo a ganar algo de distancia.

Pony, que viene un poco detrás, desacelera y nos pierde la rueda por unos momentos.

Llego a la baliza y empiezo a adentrarme más en un patrón de búsqueda tratando de encontrar un núcleo. Luego de un amplio mapeo sin muchos frutos me alcanza Rudy y logramos encontrar un núcleo turbulento que me permite subirme unos metros sobre él. Pony llegaría mas bajo y tendría que explorar hacia el valle antes de moverse en la ruta.

Aprovecho mi incipiente ventaja para moverme hacia unos pilotos que están marcando un núcleo en la ruta hacia la meta.

Sin tomar um ascenso consistente decido jugármela y me lanzo en un planeo final de 14 km.

A pesar se que tengo la meta en los números, se interpone una montaña conocida como la Mesa y mas abajo, el Espinazo, y definitivamente no tengo lo suficiente para superarla, lo que implicaría rodearla por el sur, alargando mi planeo final un par de kilómetros, y Rudy y Pony vienen detrás con altura para superar la Mesa recortando la línea y ganarme en la meta.

Apunto hacia la parte más baja del Espinazo, que es una cuchilla de rocas de escasos metros de ancho, como un cuchillo serrado, pero todavía necesito 30 mts para superarla.

En la medida en que me acerco a la pared de rocas amarillentas, empiezo a ascennder. Desacelero y lentamente estoy ganando lo justo. Sin tener que hacer un viraje y con 15 mts de márgen, cruzo la cima y acelero a más de 100km/h hasta la meta, entrando de primero.

Menos de 2 minutos más tarde cruzaría Pony y menos de 1 minuto Rudy.

En total llegarían cerca de 16 pilotos a la meta.

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El Peñon Classic Race 2018 – Día 1

Primer día de competencia y amanece algo nublado. Rudy me comenta que eso es bueno porque denota inestabilidad atmosférica y porque el calentamiento puede ser más progresivo, lo que conlleva a térmicas menoa turbulentas.

A las 9 am salimos para el despegue en una de las camionetas de Rudy.

Vamos un inglés, un indú, un canadiense, dos americanos, un mexicano y un colombiano…. pareciera como si fuesemos a contar un mal chiste.

Preparamos una prueba de 42 km aproximadamente, que nos mantiene en la zona del Piano (aterrizadero oficial). Primero nos alejamos 9 km hacia San Pedro y regresamos al despegue para luego volver una vez mas, pasando San Pedro y hasta La Pila, para regresar a la meta.

Nos acomodamos temprano para el start, lo que nos da tiempo suficiente para intentar una jugada diferente saliendo hacia el valle unos 5 km pero no resulta y debemos regresar a la zona del despegue con 20 minutos de tiempo para reacomodarnos con todo el resto del grupo.

10 minutos antes del start estamos todos jugando entre 3100 y 3000 mts, buscando sincronizar nuestro ascenso con el momento de inicio, a la 1:00 pm. Hay otros dos inicios posibles, a la 1:15 y a la 1:30 pero no parecen muy eatratégicos si quieres los puntos por liderato.

Tomamos el inicio con unos cuantos segundos y vemos a todo el grupo justo en nuestros talones.

Potro (piloto local) me pasa por el lado cruzando algo más rápido y opto por no dejarme llevar de la emoción. Convenientemente lo uso como marcador local para saber dónde parar, dónde seguir y cuánta altura está bien.

Trato de reconocer uno de los aterrizaderos alternos que tenemos como baliza pero no consigo ubicarlo.

Marcamos la primera baliza y Potro se sigue de largo porque tiene mal configurado su instrumento.

Me regreso y conecto con Clutch (otro local). Potro nos da alcance y formamos un pequeño equipo de ataque avanzando sin perder mucho tiempo, pero perdiendo bastamte mas altitud de la que me hubiese gustado.

Llegamos al Peñon a media altura y nos entretenemos haciendo algo de termodinámica en la pared.de roca amarilla y soleada. Un poco intimidante hacer 3 o 4 giros cerradoa de 360 contra una pared de tal magnitud, pero la docilidad de la U2 lo hace posible.

Conectamos el despegue con unos metros por debajo pero la altura nos basta para atrapar (o quedar atrapados en) la que sería la térmica más fuerte del día. De nuevo, la U2 permite sortear la extrema turbulencia y montar ese ascenso casi hasta la nube.

Clutch se escapa delante y lo sigo un kilómetro detrás. Rudy y Potro se quedan un poco detrás, subiendo en el despegue.

Continuamos hacia la baliza de La Pila. Bajamos la velocidad para aprovechar una línea de convergencia que nos permite conservar algo se altura mientras vamos contra el viento bajando hacia el valle.

Estamos muy bajos pero Clutch me da algo se confianza. Hay sobredesarrollo entonces el suelo está bastante sombreado. Me detengo un par de giros más que Clutch lo que me permite llegar al diente unos 50 mts mas alto, y con la altura extra, conectar una última térmica delante de Clutch y escaparme en un último planeo de poco mas de 6km hasta la meta. Llego con poco mas de 1 minuto de ventaja (o eso espero) sobre Clutch.

Tercero y cuarto entrarían Potro y Rudy.

Otros dos pilotos mas (Daniel “El Parce” y Fabian Gremion) cerrarían la meta.

Un buen comienzo, pero toda la presión ahora sobre mis hombros. Trataremos de no equivocarnos y de mantener el ritmo.

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Peñon Classic Race 2018 – Día -1

Último día de entrenamiento.

Rudy me presta su habitación pero tiene que haber gato encerrado…

En la mañana me levantan cuatro gatos tocando la ventana y maullando por comida.

Luego de alimentarlos con algo de alimento para gatos que Rudy tiene convenientemente en su piesa junto a la ventana, bajo las escalas para encontrarme con dos perros lloriqueando por comida.

También convenientemente hay una bolsa repleta de concentrado para perros.

Hay muchas nubes, lo que augura un buen día.

Subimos temprano para que Rudy pueda hacer un vuelo comercial, y nos programamos para dos vuelos en el día.

Pasamos por una pequeña cabaña justo en la desviación hacia el despegue, en la que Rudy está concentrando su operación de tandems y de renta de equipos.

2 U2, 3 Sport2, 1 Sport3, varias falcon, alphas y hasta una Condor tiene en au inventario. Una impresionante operación la que ha montado.

Una.vez en el despegue, los pilotos de Guatemala entrenan una prueba mientras nosotros nos divertimos volando junto al tandem de Rudy. Es increíble cómo sube de bien el Falcon 4 con una pasajera, en las manos de Rudy.

Aterrizamos en el Piano oficial.

En la tarde subimos nuevamente para un segundo vuelo, y nos vemos obligados a cambiar un neumático que se ha punzado.

Estamos con otros dos invitados de Rudy, Marcelo Brosig – un simpático brasilero que comenzó a volar hace apenas 2 años y su entusiasmo y energía som contagiosas – y Aaron Rinn – un americano sobrino de Dennis Pagen y corredor de carreras de aventuras que probablemente se ha cruzado con mi hermano en alguna otra ocasión.

Despegamos un poco tarde pero hay una magnífica térmica de servicio que nos sube a los 4 sin mayores inconvenientes, y bajo una basenube a 3400 mts hacemos un bonito planeo hasta el aeródromo, rumbo a Valle de Bravo.

En la noche tenemos una pequeña reunión informativa para el registro y actualización de los puntos de competencia en nuestros computadores.

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Peñon Classic Race 2018. Día -2

De regreso en Valle de Bravo.

Definitivamente este deporte maravilloso nos convierte a todos en una gran familia. Acogido como otro hijo mas, me recibe Rudy en el aeropuerto y me quedo en su casa.

Descansamos un par de horas y luego salimos al despegue.

Una U2 145 prácticamente nueva me espera en el despegue y salimos a una prueba de 53 km.

Rudy estaría volando una Sport3. Prototipo del próximo modelo de Sport de Willswing.

Disfrutamos de una buena carrerita donde nos esperamos mutuamente y nos conectamos en los planeos. La Sport3 muestra un buen desempeño, y Rudy sabe cómo sacarle todo su rendimiento. En el último planeo y todavía necesitando 300 mts mas para asegurar la meta, ensayo una línea directa ignorando a Rudy que decide regreaar por una convergencia un par de kilómetros a mi derecha.

La experiencia y el conocimiento de la zona se hacen evidentes cuando me veo obligado a abortar mi intento de superar la última colina y aterrizar antes de la meta, mientras Rudy continúa sin problemas.

Volar clase Sport en este sitio es bastante mas cómodo que hacerlo en clase open. Creo que lo vamos a pasar muy bien.

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Valle de Bravo 2015 – Doaramas

Esta semana estaré saliendo rumbo a Valle de Bravo para volar en un campeonato internacional abierto, clase Sport, atendiendo a una invitación imposible de rechazar.

Mientras tanto, con el fin de estudiar un poquitín la zona, he querido revivir los tracks de mis vuelos durante el mundial del 2015, y aunque no son comparables con lo que probablemente nos espere para un evento en alas de menor rendimiento,  ha sido bastante divertido repasar los vuelos.

He tenido la fortuna de encontrar en Doarama algunos vuelos de otros pilotos importantes también montados, y resulta muy instructivo ver y aprender de las decisiones de los demás, en comparación con las propias.

Los que quieran curiosear, aquí están las animaciones de Doarama de esos vuelos, algunas con otros pilotos que nos acompañaron.

http://doarama.com/view/1896067

http://doarama.com/view/1896079

http://doarama.com/view/1896099

http://doarama.com/view/1896105

http://doarama.com/view/1896109

http://doarama.com/view/1896112

http://doarama.com/view/1896113

http://doarama.com/view/1896116

http://doarama.com/view/1896120

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