EJC 2016 – Día 4.

Primer y último día de competencia.

El día comienza en la sede del evento, donde dan una pequeña charla meteorológica:

Techo supremamente bajo y posiblemente se apagan las precarias condiciones para las 3 pm, pero por lo menos no parece haber lluvia.

Mi posición en el ranking mundial me ubica como el 2do de la competencia solo debajo de otro japonés.  Así las cosas tengo el honor de escoger el puestonde armado del ala.

Subimos con Maki, Shigeto y Akira al despegue, y nos ubicamos en nuestro puesto de armado sin problemas.

Mientras esperamos, Ani se come un sanduchito de sushi, muy japonés.

El comité decide una prueba de 170km pero con unos radios de 44 km para la primera baliza y de 19 para la segunda, por lo que la distancia real será de 51 km aproximadamente. Las condiciones llevan a decidir 11 starts cada 5 minutos a partir de las 12.10 pm.

La zona de despegue está sobrepoblada y aun asi todos parecen tranquilos y no hay mucho afán, ni problemas moviendo alas. El hecho de asignar sitios de armado es un desestresante en espacios pequeños.

Hay pilotos armando en la calle incluso.

Hay dos rampas de despegue pero muy juntas por lo que solo se usa una a la vez. Las filas se empiezan a mover y Shuko es la segunda en pararse en la rampa. 

Es increible la técnica de despegue de los pilotos aquí. Todos, aun las mujeres, que son mas de 6, parecen dominar sin problemas las alas en tierra. 

Perfectos ángulos de ataque y carreras fuertes a pesar de que yo estoy por encima del promedio de altura de los pilotos. 

Me organizo y apenas el sol se asoma entre unas nubes, nos aventuramos a la rampa. 

Una carrera con un ángulo de ataque muy cerrado no me convence mucho pero estoy en vuelo sin problema.  Cuando me dispongo a cerrar el arnés, la cremallera pisa un cordón y el carrito se descarrila. Quedo entonces con el arnés abierto y sin mucha mas alternativa que resignarme. 

Despegando con Ala Delta de Rei Kunimi

Las condiciones son muy precarias y sostenerse será todo un dilema. 

Lentamente me acomodo con mi grupo de pilotos. 15 minutos sorteando alas deltas y parapentes me permiten ascender solo hasta 730 metros. El despegue está a 520 por lo que apenas estoy sobre el despegue unos 200 metros, y sobre el suelo estamos a 650 aproximadamente. Cuando parecemos estar llegando a una buena posición, mi grupo se mueve y decidimos tomar la salida. 

Regresamos del start y nos acomodamos de nuevo entre parapentes.

Las nubes parecen mostrar una convergencia justo sobre la ladera. Hago un intento pero al no encontrar un centro, me regreso para no perder la rueda dr mo grupo. Arrancamos hacia la baliza sur, a sólo 2 km de distancia, pero cuando cada metro nos ha costado 3 o 4 segundos de ganar, 2 km parecen una eternidad. 

Dudo un poco si intentar una línea hacia mas a la derecha, buscando la convergencia, pero mi grupo parece saber lo que hace y apuntan un poco más afuera hacia el valle. 

Para cuando regresamos, ya estamos debajo del despegue y las condiciones parecen estar más críticas ahora.

Nadie parece estar subiendo realmente.

Veo pasar unos pilotos mucho mas altos que deben haber tomado la convergencia, y logran saltar la montaña hacia el norte. Me lamento por mi decisión de dejarme llevar por mi grupo al comienzo.

Finalmente, y contrariando un poco mi espíritu competitivo, tiro la toalla. Prefiero regresar lentamente hacia el aterrizadero popular donde había aterrizado en el día de prueba, y donde hay mas de 30 alas aterrizadas.

Entro un poco alto y rápido y me como toda la pista para hacer flare justo en el arrozal 2 metros fuera de la pista y un poco empantanado. 

Rápidamente nos concentramos en regresar la configuración del ala de Rei Kunimi a su estado original, para luego   reparar la cremallera del arnés y dejarlo listo para una nueva aventura.

Ani se escapa con Maki para un taller de papel artesanal a un poco más de 1 hora de distancia. 

Shigeto nos recoge y nos encontramos en la sede del evento con los demás pilotos. El ambiente es agradable y familiar. 

Mi vuelo consiste en escasos 7 kilómetros, y me ubica en un empate técnico con otros pilotos en el puesto 16. El primer lugar sería para Nobuhiro Okada, con 24 kilómetros de recorrido.

Nobuhiro Okada

La premiación es muy simpática y formal. Hacen varias menciones, regalan premios, y obsequian una caja de uvas a cada piloto. 

Finalmente nos despedimos emotivamente de cada piloto como si fueran íntimos amigos. Varios de ellos quedan con la chispa de ir a volar a Colombia. Ya veremos cuántos se animan al viaje alrededor del mundo.

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EJC 2016 – Día 3.

No se vuela. 

Mi pequeño resfriado me abandona, pero invade a Shigeto y a Ani, que amanecen apestados.

En Nasa, la sede del evento, nos reunimos con varios pilotos y nos dedicamos a socializar un poco.

Oficinas centrales de Nasa

Hangar de almacenamiento de alas.

Maki acoge a Ani bajo sus cuidados y se la roba para su casa, para que duerma y se recupere un poco del malestar.  

Edificio anexo a la sede principal, en construcción
Shigeto me introduce con varios pilotos locales, y una piloto muy amable llamada Mitsuko Yakoh se entusiasma contándome opciones para hacer en Tokio. Es sobreacogedor cuánta antención recibimos todo el tiempo, y cuán preocupados están todos por nuestro bienestar.

Finalmente Mitsuko me presenta a Nobuhiro Okada, y me organizan un nuevo plan de vuelo para el martes, cerca a Tokio.  Otra T2 completamente gratis, se encuentra convenientemente a mi disposición para hacer un intento un poco mas al sur, cuando parecieran mejorar las condiciones. 

Para el almuerzo me escapo con Shigeto y con “Yanki” (no sé su nombre aun pero así suena) que es el actual campeón japonés, y viajamos a un pequeño pero apetecido restaurante de Ramen. 

Me decidobpor el primer plato de la izquierda.

Desde las 4pm comienza una gran fiesta con asado estilo japonés y cerveza. A pesar del clima y de que no hemos volado nada, pareciera como si estuviésemos celebrando un inolvidable campeonato, y eso en cierta forma, lo hace inolvidable.

Palabras para el brindis.

Ani y Maki llegarían un poco mas tarde para unirse a la fiesta y Ani y Shuko terminan con camiseta de la selección de Korea.

Mañana es el último día y aunque las condiciones actuales y la imagen satelital no son alentadoras, definitivamente será el mejor de los 4 días previstos para el evento. Con un poco de suerte veremos 50 alas volando de un despegue de 500 mts y aterrizando en un congestionado sitio de arroz con mucha agua por todos lados.

Así es este cuento. Por más lluvia que nos echen encima, seguimos soñando con volar y con que “el mañana” será mejor.

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EJC 2016 – Día 2

No hay noticias de vuelo.

Nos organizamos temprano luego de pasar la noche donde Shigueto, pero hay una llovizna inclemente que simolemente no va a ceder ni un segundo. 

Vamos a Nasa, el sitio de la organización, y luego de un café, varios saludos solemnes a los pilotos, y un par de adiciones a la lista de amigos en Facebook (ya soy amigo de unos pilotos de Korea del Sur), es apenas obvio que el día se cancela.

Shigueto de nuevo sale al rescate y junto con Shuko, viajamos hacia el norte 2 horas hasta un hermoso templo budista y  santuario shintoista declarado Herencia Mundial – Patrimonio Histórico.

Increíble cultura e historia la que tienen en este país. 

De aquí vamos a un baño Spa clásico japonés y finalmente regresamos a casa.

En la casa nos espera mi carnet oficial. Ya soy un piloto oficial afiliado a la federación japonesa por el próximo año. Más fácil afiliarse a Japón que a Fedeaéreos.

Finalmente, para avivar un poco las cosas, Alfredo Grey, piloto mexicano que trabaja en Willswing en la sección de velas, publicó una entrada en la que nos dá el gusto de anticiparnos a lo que será mi próxima vela, que descansa en los talleres de Willswing en estos momentos.

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EJC 2016 – Día 1

Nos levantamos en casa de Akira donde también han pasado la noche otros tres pilotos.

Un aroma a café colombiano nos recibe (le trajimos café de regalo y nos preparó una taza en la mañana), pero nuestro breve momento de recordación desaparece tras una nueva experiencia sobre la mesa:  Desayuno japonés.

Arroz, pescado medio tostado, sopa de huevo y pescado.

Viajamos hacia Nasa,  que es el nombre del club de vuelo local, donde tenemos la primera reunión de pilotos bajo un cielo lluvioso que lleva a la cancelación del primer día.

No obstante los japoneses se esmeran por atendernos y mantenernos entretenidos. Shigeto nos presenta con Shuko, su novia, que vuela en una T2C 136 (ala de competencia igual a la mía pero una talla más pequeña), y juntos nos embarcamos en un paseo hacia un pueblito cercano conocido por su trabajo en cerámica. 

Luego terminamos el día en una fabulosa cena en casa de Maki, otra piloto japonesa que conocíamos de otros viajes, y que nos recibe como si fuésemos sus mejores amigos. 

Increible la empatía y familiaridad de los pilotos locales.  Maki termina cocinando para 7 personas (Shigeto, Shuko, Ani, Akira Muso, Suzuki, Maki y yo), con un poco de ayuda por parte de Ani y Shuko.

Y finalmente nos sentamos junto con sus tres perros, mientras escuchamos música hawayana, que Maki ha seleccionado especialmente por considerarla como el punto medio entre Colombia y Japón.

En cuanto al clima, a pesar del paso del Tifón, nos encontramos en medio de un frente ocluído que es el choque de un frente frío y uno cálido, y aunque eventualmente va a ceder el cálido, mientras se desarrolla la batalla, nos cubre una suave y constante llovizna que baja las expectativas de volar incluso mañana.

El campeonato requiere de 1.5 de validez acumulada para homologarse, por lo que requerimos de dos días razonables o tres días malos para poder cubrir la cuota.

Sábado y domingo parecen ser la mejor opción, pero yo no estaría muy optimista.

Esta noche y los días siguientes estaremos hospedados donde Shigeto.

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EJC 2016 – East Japan Championship

Apoyado por mi compañera, amiga y parcera, hacemos las maletas y nos embarcamos en un increíble viaje a Japón, con la excusa de volar en un campeonato local de 4 días.

Shigeto Ishisaka, nuestro anfitrión, se encarga de hacernos el viaje lo más fácil posible. 

Me consigue una T2C 144 casi nueva, prestada por un piloto local Rei Kunimi.

Luego de una semana de paseo por Kyoto, y perseguidos por un tifón (huracán, en esta parte del mundo) llegamos a Ishioca, la zona del campeonato.

Miércoles 21 de Septiembre. 

Akira, piloto local con quien volamos en Mexico, quien estará manejando los puntos durante el campeonato, nos acoge provisionalmente en el día de entrenamiento oficial. 

Subimos al despegue con la esperanza de recibir algo de sol después del paso del tifón.

Hay 25kph de viento pero parece volable.

Empiezo a armar el ala y a revisar todo el equipo mientras otros 4 pilotos entre los que está una mujer, se organizan sin mayores problemas.

Me tomo mi tiempo, en parte también por ese sustico de volar sitio nuevo con ala prestada…  ansiedad y emoción.  

Cuando menos pienso sólo restamos Akita y yo por despegar. Acelero el paso y me paro en rampa.

Un poco rafagudo el viento pero finalmente baja unos segundos, que me dan oportunidad de levantar nivelado y salir con una buena carrera.

Volamos cerca de 1 hora, en la que me paso persiguiendo a Akita, quien toma la iniciativa para llevarme por un corto pero ilustrativo recorrido por la montaña.

El despegue está a solo 510 msnm y el aterrizadero oficial a 30 ó 40 msl, pero a sólo 3 km de distancia por lo que no hay problema allí.

Lentamente logramos remontar basenube, a sólo 900 mts, pero suficirnte para disfrutar cada segundo.

Molinos de viento. Zona prohibida

Mientras volamos, Ani se queda sola en el despegue, en el carro de Akita, pues aquí somos incapaces de conducir, pues se maneja al lado izquierdo de la vía y el carro se conduce desde el puesto derecho.

Akira

Un poco más tarde llegarían mas pilotos al despegue y Ani aprovecha un aventón para bajar al aterrizadero donde nos encontramos.

Aterrizamos sin problemas en un terreno rodeado de arrozales. Los terrenos son pequeñas parcelas con 30 metros de ancho y menos de 100 de largo, por lo que hay que escoger al menos dos seguidas para hacer una final baja.

Rana Japonesa de arrozal

Finalmente, Akira nos acoge en su casa y nos invita a dormir allí, no sin antes pasar por una de sus huertas a recolectar algunos vegetales para acompañar la cena.

Mañana jueves empieza el evento, pero no hay un buen pronóstico meteorológico, con algo de lluviosidad en la tarde.

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Premundial Brasilia 2016

En estos días está teniendo lugar el premundial de ala delta en Brasilia, en el que tenemos una buena participación por parte de pilotos Colombianos.

Apenas hoy logré ver la transmisión en vivo. Están utilizando el sistema de Flymaster para el seguimiento.

Pueden ingresar a través de https://www.flymaster.net/ 

En la parte superior derecha buscan Flights (vuelos) y allí seleccionan Livetracking.

Una vez en la página de livetracking, buscan grupos, premundial.

Estamos siguiendo a Mauricio Hoyos, Claudia Mejía, Mauricio Tovar y Carlos Correa en esta magnífica aventura.

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HP2017.

No señores, no se trata de la última impresora Hewlett Packard que salió al mercado. Se trata de la octava edición del reconocido evento internacional de Ala Delta, organizado por Mike Glennon.

Ya están las fechas oficiales anunciadas, e incluso el sitio web está operativo.  Falta pulirle algunos detalles pero ahí vamos al menos animando a los pilotos a inscribirse.

https://airtribune.com/hp2017/info

Dado el carácter internacional del evento, con el fin de ser “incluyentes” el sitio de Airtribune tendrá información generalmente en inglés.  Los que no entiendan algo, no se preocupen, que Mike o Natalia van a estar a sólo una llamada de distancia para resolverles cualquier duda.

Yo voy a estar apoyando nuevamente desde los puntajes, y administrando el sitio de Airtribune.

Muy importante que todos los pilotos se “pre-registren” por este sistema para poder recrear su vuelos en las instructivas animaciones comentadas que se suelen producir todas las noches después de la última descarga.

Los que no saben de qué rayos estamos hablando aquí, o los que sí saben y se quieren acordar, les recomiendo visitar el sitio de Airtribune del evento del año pasado (incluso los de los años anteriores), en los que pueden revivir las animaciones de las carreras de todos los que se inscribieron a través de Airtribune. La visualización funciona muy bien en 2d.

https://airtribune.com/hp2016/results

https://airtribune.com/hp2015/results

 

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Campeonato Nacional de Ala Delta 2016 – Día 7

Último día de competencia y Roldanillo nos muestra su mejor cara. Sol desde los primeros segundos y un cielo azul celeste, que muestra una capa de inversión escalando las laderas orientales de la cordillera occidental con cada minuto que pasa del día.

Subimos temprano y no somos los únicos. Para las 10 am todas las alas en competencia y unas cuantas mas (cerca de 30 alas en total) están armadas y listas, a la espera de la decisión del comité de pruebas.

Oscar Gómez y Andrés Peña conforman el comité, coordinado nuevamente por Caliche, el director del evento.

La prueba consiste en una primera sección de velocidad por la montaña hacia el norte, hasta 4 km de la Antena de Higueroncito, lo que nos a lo largo de la zona más activa y familiar. Luego de regreso por la misma ladera pero esta vez pasando hasta Bolivar. Aquí el comité comete un error de apreciación y cuando pensaban estar poniendo la baliza de la Antena de Bolivar, realmente eligen el pueblo de Bolivar, 4 km antes de la antena, y como la baliza tiene un radio de 1 km, nos obligaría a abandonar hacia la siguiente baliza, en el Ingenio de La Paila, en medio del valle, sin habernos apoyado antes en las laderas de Bolivar para ganar un poco de altura extra.

La baliza de La Paila, con 2 km de radio nos lleva luego hacia el norte, hasta la muy confiable V72, y finalmente nos regresa hasta el puente de Roldanillo como meta, con 1 km de radio.

El inicio de carrera se pospone hasta las 12m, y esta vez decidimos despegar a las 11:35. Se hace un poco de fila en la rampa y estoy de sexto o séptimo en la salida, pero todo fluye sin problemas y en segundos estamos en circuito de espera basenube, con Alejo Hoyos y otros pilotos que ascienden lentamente debajo nuestro.

5 minutos antes de la salida Alejo Trujillo sale rumbo a la línea de salida, a solo 3 km de distancia, y lo seguimos Alejo Hoyos yo yo detrás, y con seguridad, todo el resto del pelotón instantes más tarde (solo que para atrás no suelo mirar mucho en estos momentos del vuelo).

Nos acomodamos en un ascenso justo antes de la salida, y logramos escaparnos muy justos a una nueva térmica un poco menos de 1 km fuera del start. 

Soy el primero y me detengo, para ver que prácticamente ninguno se ha aventurado todavía.  

Cuando hacen su movida, decido avanzar confiando en un nuevo ascenso en la Cruz, pasando el valle más largo en esta sección.

Escojo un buen sitio para probar por un ascenso y encuentro un núcleo justo bajo una nube joven y alentada.  El grupo que me persigue no tarda en darme alcance.

Héctor Corrales está especialmente cerca (menos de 100 mts debajo), y Trujillo y Juan Arango se encuentran para entonces virando un poco más afuera.

Anticipándome a lo que viene, veo que las siguientes nubes que marcan ascendencia están bastante mas altas, y alimentadas por un subsistema que viene del occidente, de la zona del Dovio, que es un valle mucho más alto, pasando las cimas de la ladera oriental de la cordillera.

Con la altura justa para empezar a avanzar hacia el norte, o para intentar una jugada diferente, opto por esta última y me desvío noventa grados a la izquierda, rumbo al occidente, adentrándome hacia el valle del Dovio, pasando las cumbres de la cordillera.  Mi decisión resulta ser excepcionalmente buena, y encuentro el mejor ascenso del día. Para cuando alcanzo cerca de 2500 mts (el vuelo en el valle no habia superado 2100 en todo el campeonato y en especial en este día), veo que mi ruta directa a la baliza siguiente está algo comprometida por una nube de menor altura. 

Abandono mi ascenso para poder sortear esa nube justo por debajo cuando me lanzo hacia la baliza norte de Higueroncito.

La marco y regreso en un solo planeo a la misma zona de ascenso detrás del despegue de Las Brisas.  Tomo un poco de altura adicional, hasta 2250mts, y continúo avanzando hacia el mismo sitio detrás de la Cruz, en el valle del Dovio.

Nuevamente la térmica excepcional sigue allí y me recibe con bombos y platillos. Asciendo vertiginosamente hasta más de 2700 mts, por el costado de una nube de menor altura que sube por el valle, en una línea de convergencia entre el viento cálido y húmedo del valle, y el viento más seco del Dovio que condensa bastante más alto. 

Mientras tanto me he estado moviendo casi al mismo ritmo que los demás pilotos, solo que 500 mts por encima de su línea de vuelo, así que es como ver la carrera transcurrir debajo mio, desde una posición privilegiada. 

Esta convergencia es simplemente fascinante. Desafortunadamente mi teléfono se impresiona tanto que decide dejar de funcionar justo cuando pretendía sacar unas fotos y videos para compartir. Al parecer las imágenes quedarían solo en mi cabeza por ahora.

Para cuando inicio mi transición hacia la baliza de Bolivar, veo a Jorge García corriendo agresivamente hacia el Basurero, justo debajo mio,bastante más rápido, y bastante más bajo. Será el último contacto que tengo con algún piloto de competencia, porque aprovecho toda esta ventaja para escaparme en un largo planeo hasta la Escuelita, donde encuentro un núcleo bajo una buena nube, y en minutos estoy de nuevo en transición, esta vez marcando la Baliza en Bolivar y girando ahora con sólo 1800 mts, hacia un valle despoblado y desolador, pero completamente bañado por un intenso sol.

Recorro todos los arados que puedo en el camino y logro pescar un ascenso. Cambio radicalmente de ritmo y empiezo a moverme muy lento, aprovechando cada metro que logro extraerle a las invisibles térmicas, que ni siquiera están marcadas por gallinazos.

Un viento norte hace más difícil el avance cuando marco la baliza de la Paila, y me enfilo hacia el sur de la Victoria. 

Refuerzo un par de veces sin mucha emoción y cuando tengo Zarzal sobreasegurado, me aventuro a buscar un núcleo respetable sobre el foco de cemento y radiación más razonable de la zona.

Increíblemente pierdo toda mi altura haciendo varios patrones de búsqueda, conforme a todas las teorías de vuelo que recuerdo en el momento, sólo para tener que abandonar frustrantemente y con sólo 150 mts para cruzar una última vez el pueblo hasta un aterrizadero seguro. Es entonces cuando la última de las teorías de térmicas parece finalmente funcionar: Pura y legítima suerte.

Un grupo de gallinazos me saca del suelo pero a 1800 mts me abandonan, junto con la térmica. 

Me muevo finalmente hacia el norte donde de nuevo me concentro más en buscar un nuevo ascenso que en marcar la baliza y hacer más kilómetros. No logro encontrar ese último ascenso, y aterrizaría con sólo 7.5 kms restantes para la meta.

Mi ventaja me permite confiar que el próximo piloto podría estar llegando a mi posición en más de 20 minutos, por lo que desarmo mi ala y me dispongo a buscar indicios, pero las condiciones no parecen haberse hecho más fáciles sino por el contrario más difíciles. 

Nadie pasaría sobre mi, y me quedaría con el primer lugar del último día.

Oscar Morales lograría pasar también hasta Zarzal, superando a Trujillo y a Juan Arango, y subiendo una casilla en la tabla de posiciones, para quedarse con el segundo lugar del evento, desplazando a Juan al Tercer lugar.

Las descargas y la premiación son organizadas en la estación de servicios Las Palmas, en una cancha de fútbol sintética, en un lindo atardecer con un agradable viento del pacífico refrescándonos.

La organización se faja nuevamente un excelente evento, con una impecable coordinación, una familiar ceremonia pero a la altura de cualquier evento internacional, y varios premios sorpresa.

Homenajes a Alejo Isaza por sus 30 años de vuelo… a Mike Glenno por su apoyo al crecimiento del deporte y a la organización de eventos, y hasta nos dan un obsequio a Corrales y a mi por haber formado parte del comité de pruebas en la mejor de las pruebas.

En total, logramos volar los 7 días que duró el evento, e incluso varios pilotos volaron el día de inscripciones, para un total de 8 días de vuelo. 

Sólo se puntuaron 6 días debido a que uno de los días las condiciones no eran suficientemente consistentes para sostener una prueba razonable, pero aún así se voló ese día.

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Campeonato Nacional de Ala Delta 2016 – Día 6

Otro día de intenso sol en el valle, que desde temprano se encarga de poner optimistas a todos los pilotos. 

Subimos temprano al despegue, esta vez con la ayuda de Lucho Fercho (el juez de puntajes del evento) para conducir el carro.

El comité de pruebas del día lo conforman los hermanos Jorge y Carlos García, acompañados por Caliche (parapentista director del evento).

Las frustraciones de los días anteriores, y la esperanza de encontrarnos con un clásico de Roldanillo, los lleva a poner una prueba de 70 km para la prueba Open, volando primero hacia Andalucía, en una diagonal casi imposible a través del valle, hacia el sur, luego volviendo hacia el Sur de la Victoria, y regresando a una meta en La Paila. 


Para los sport, probablemente sin mucho análisis, proponen una prueba más corta usando la misma baliza del sur de Andalucía, y regresando hasta la Paila como meta común a ambas categorías. Aunque sustancialmente más corta en kilómetros, era igual de exigente en la primera sección, que resultó ser precisamente la más difícil de todas.

Las condiciones a pesar del intenso sol, no parecen arrancar con el ímpetu que esperamos, y a pesar de que el comienzo de la carrera es a las 11:45, nos tardamos casi hasta las 11:35 para decidirnos a despegar. 

Obviamente las intenciones no eran las de tomar el inicio muy preciso, pues las condiciones no estaban suficientemente maduras para correr.

Los primeros en escaparse son Mauricio Tovar y Alejo Trujillo. Luego el grupo empieza a moverse, y siguiendo a Alejo Isaza, cruzamos hacia Bolivar.

Allí logramos adelantar a Mauricio y a Alejandro Trujillo, y movernos un poco más al sur. 

Hay varios parapentistas de un tour de pilotos de Guatemala volando en la zona que nos sirven de referente para un par de focos térmicos.

Cuando es el momento de posicionarnos para cruzar hacia el valle, me separo de Alejo Isaza que no está copiando en la frecuencia del radio y que desafortunadamente me pierde la rueda. Me muevo hacia el valle, tratando de cruzarlo en una línea más perpendicular y corta, buscando la seguridad del margen oriental del valle, en lugar de la línea directa hacia la baliza de Andalucía, que me llevaría por el medio de un cielo despoblado e incierto en medio del valle.

Pierdo mucha altura en la transición (no parece una buena línea) y llego con escasos 350 metros al norte de Bugalagrande, a explorar con sólo 3 minutos restantes de vuelo, unos arados que llevan un buen rato soleados.

Después de un patrón de búsqueda logro centrarme en un núcleo y me posiciono lentamente, mientras veo varios pilotos cruzando más al sur de mi posición, luchando por permanecerse en vuelo en medio del valle, y otros llegando en una línea mucho más larga y agresiva, desde Bolivar.  

Me empiezo a acercar a la baliza y finalmente veo a Trujillo, quien se ha recuperado de una mala decisión al lado occidental del valle, ser escoltado por Jorge García y Héctor Corrales hacia la baliza de Andalucía. 

Para entonces, el valle ofrece una gran mortalidad con varios pilotos aterrizando prematuramente antes de la baliza, entre los que están Juan Arango (número 2 de la general) y Alejandro Isaza.

Me lanzo sobre ellos y los cruzo cerca de 200 mts por encima cuando ya vienen de regreso hacia el norte, casi 2 km delante de mi.  Tomo la baliza y regreso sobre mis pasos para darles alcance prácticamente en la misma zona donde me he rescatado minutos antes.

Estamos casi al mismo nivel, armando un buen grupo para avanzar los próximos kilómetros contra el viento. 

Me desconcentro en un ascenso y veo cómo me abandonan por unos instantes los demás pilotos, pero pareciera como si se solidarizaran porque minutos más tarde volvemos a encontrarnos y nos incorporamos en un buen ascenso juntos antes de emprender una frenética carrera hacia el norte, en contra de un viento de 12 km/h que nos castiga indiscriminadamente.

Héctor Corrales parece escaparse hacia las laderas al oriente, y se me pierde por completo de vista. No supe si estaba en frente o detrás de nosotros. Mientras tanto, Jorge, Trujillo y yo nos mantenemos relativamente juntos apoyándonos en el avance hacia el norte.

Trujillo está teniendo dificultades subiendo, pero Jorge logra centrar un par de núcleos buenos y nos coordinamos en una danza aérea por varios minutos.

Tomo un poco de ventaja en un ascenso y creo que es el momento de escaparme aprovechando. Mi decisión me lleva casi hasta el suelo en La Paila, donde me veo centrando un errático núcleo a menos de 120 mts del suelo (como a 45 segundos de aterrizar).

Veo a Trujillo y a Jorge un par de kilómetros detrás, ahora más altos y cómodos, empezar a darme alcance. 

De nuevo Trujillo se me acerca pero en lugar de incorporarse en mi ascenso, prueba suerte unos 500 metros al oeste de mi posición. 

Mi térmica resulta un poco más coherente y para cuando recupero los 200 metros de altura que Trujillo me lleva, éste finalmente decide cambiarse de núcleo y acompañarme. 

Jorge se ha quedado un poco rezagado, pero está muchísimo mas alto. Para cuando sale a nuestro encuentro probablemente acelera demasiado y consume toda su ventaja, llegando casi a nuestro nivel. 

Nos movemos hacia Zarzal, esta vez Jorge marcando el paso, y me cuesta bastante trabajo seguirle el ritmo. Va demasiado rápido para las condiciones, y estamos quemando altura innecesariamente. Me freno un poco y apunto a una ruta directa a través de Zarzal. Veo a Jorge presionar contra el viento hacia el occidente de Zarzal y rodearlo por fuera como si se tratara de una zona minada. 

Encuentro un buen ascenso en medio del pueblo y veo a Trujillo llegar muy bajo para sentirse confortable con la exploración sobre el pueblo, por lo que queda relegado a probar suerte con un arado al suroccidente que parece estar muy húmedo todavía para liberar alguna térmica razonable. 

Lo vemos aterrizar. 

Jorge empieza a recuperarse, pero ya estoy cerca de 300 mts más alto que él. Ahora sí es momento de escaparse. 

Me mantengo un poco a la derecha de la línea, e incluso faltando sólo 2 km para la baliza norte, (sur de la Victoria), tomo una térmica que me deriva hacia el occidente, pero que no pienso soltar.

Jorge me da alcance por el oriente, pero 400 mts más bajo. Decido marcar la baliza primero que él y regresarme a la zona donde estoy subiendo. 

Jorge trata de hacer lo mismo pero su posición no le permite regresar hasta la zona de ascendencia y termina aterrizando un par de kilómetros después de marcar la baliza. 

12 kilómetros más por recorrer y las condiciones se ponen más difíciles, con un viento del pacífico, acelerado con un poco de viento norte, que a pesar de que me llevan de alguna forma hacia la meta, también se encargan de borrar todas las térmicas de la zona. 

Un nuevo planeo me pone sobre Zarzal, pero esta vez con escasos 300 metros, y un viento más fuerte, las opciones se reducen notoriamente. 

Me conformo con un pequeño ascenso, teniendo como referencia el aterrizadero de Trujillo, y me voy moviendo tímidamente con la deriva que cada vez me aleja más del planeo requerido para llegar a este aterrizadero. 

Tengo una segunda opción, más retirada de la carretera, si me dejo derivar por el viento. Entonces un par de gallinazos, me muestran un núcleo un poco al oriente, lejos de mi aterrizadero principal, pero al alcance del secundario… me arriesgo y mi decisión me saca de la encrucijada. 

Con 1700 mts (750 sobre el suelo) y 6.5 km por recorrer hasta la meta, decido que ya es suficiente por el día y hago el planeo final, para ser el único en terminar el exigente recorrido en poco más de 3 horas de vuelo.

Mas tarde, en el hotel, me entero que Diego Quintero tuvo un percance despegando cuando la barra de control le toca el suelo y hace una vuelta canela con la cometa en la rampa.  No se golpea, y en el ala sólo rompe la barra de control y un lateral.  Revisamos cuidadosamente el ala en la calle en frente del hotel, mientras pasamos un buen rato y conversamos con los demás pilotos, y dejamos todo listo para que vuelva a intentarlo mañana, en el último día.

 Hasta ahora, de las 5 pruebas he logrado ganar 4, e incapacitarme en 1 que no fue representativa desde el punto de vista de los resultados. 

Eso me coloca, a un día de terminar el evento, en el primer puesto de la general, con casi 800 puntos de ventaja sobre el segundo. 

Eso libera bastante presión para el último día de competencia.

Esperamos que el comité de pruebas de mañana sea un poco más sensato y se decida por una prueba corta, de 50 km, y con un trayecto fácil al comienzo (la línea hasta Higueroncito siempre es fácil, por lo que pueden hacer una ida y regreso para sumar los primeros 20km). Es mejor terminar el evento con caras felices que con frustraciones personales.

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Campeonato Nacional de Ala Delta 2016 – Día 5. 

Una noche sin lluvia y una manana despejada parecen augurar un buen día.

Esta vez Jheison nos rescata luego de la disidencia de Ani como equipo de tierra, y nos presenta a su hermano Miller para que nos apoye.

Subimos temprano y el valle está soleado. Se nos forma un pequeño cúmulo justo en el despegue, pero no nos cubre, sino que sube por el oriente dibujando toda la energía de la térmica que lo alimenta.

Hago parte del comité de pruebas del día, junto con Caliche (parapentista que actúa como director) y Héctor Corrales.  

Desde la noche anterior teníamos en mente con Juan Arango y Carlos Garcia,una prueba en “z” en la zona norte, entonces apegándome al guión pero siendo conservadores con la distancia, realizamos una prueba de 45 km iniciando a 4km del despegue, luego volando a San Antonio (cerca a Toro) con 5km, atravesando el valle hacia el Sur de la Victoria y regresando a la meta en Obando.

Anticipamos el start para las 11:45 con el fin de tener a todos volando temprano y evitar un sobredesarrollo y las lluvias en la tarde (no hubo tales lluvias y el día no hizo sinó mejorar). 

Por lo tanto, la primera parte fue bastante técnica. 

Despegamos muy justos para el start y aunque nos acercamos al radio de salida, nos tocó reagruparnos y esperar cerca de 5 minutos más para empezar a movernos.

Alejo Isaza lidera la carrera tomando el start primero y atacando por la montaña hacia el norte. Lo sigo 200 mts detrás pero antes que acercármele veo cómonse me va escapando lentamente. 

Se detiene en el primer cerro sin encontrar gran cosa y empieza un patrón de búsqueda, pero yo me aventuro a continuar arriesgando un poco más de lo necesario dada la premura en la prueba. 

Me detengo en los Tanques y en una super turbulenta térmica me entretengo un rato mirando cómo me empiezan a dar alcance el grupo. 

Por un momento entro en una desagradable descendente en viraje y por unos segundos pareciera que voy a invertirme pero el ala está aerodinámicamente cargada y los sistemas antipicada funcionan a la perfección sacándome bastante más acelerado de lo que me hubiese gustado.

Dos virajes más tarde y 20 mts más alto decidí que no valía la pena seguir toreando ese dragón y me muevo hacia Amparito siguiendo a Alejo Trujillo.

Funciona muy bien y nos agrupamos nuevamente. No tengo mucho afán por avanzar, con la confianza de que cada minuto que pasa mejoran las condiciones. 

Alejo Trujillo hace su movida unos metros mas bajo, y se escapa hacia las últimas laderas al sur de La Unión. No puedo dejarlo ir y lo acompaño. Nuestra nube se discipa tan pronto llegamos bajo ella y quedamos en un penoso patrón de espera, mientras nos atrapa nuevamente el grupo. 

Cerca de 6 alas cruzamos en simultánea hacia La Unión. Es como si el verdadero inicio de carrera hubiese sido este. 

Juan Arango lidera y llega primero a la zona del despegue de la Unión justo cuando el ciclo térmico que estaba allí se desvanece.  Segundos más tarde llegamos 3 ó 4 pilotos más para entrar nuevamente en modo de espera, y finalmente un grupo de 7 u 8 alas estamos represados cuando el nuevo ciclo térmico apenas aflora. 

Aprovecho un poco mi ventaja de altura para salir hacia la baliza y Juan Arango, que está un poco más cerca me acompaña a marcarla.  De regreso, el lugar de iniciar un planeo suicida hacia el medio del valle, decido jugarla más conservadora y regreso hacia el despegue de La Unión, 90 grados de la ruta ideal. No nos estamos acercando a la siguiente baliza pero estamos volviendo a buscar una mejor zona de ascendencia para el siguiente gran salto.

Nos funciona la decisión, y lentamente vamos posicionándonos para arrancar hacia el sur de la Victoria.

Con un ojo puesto en Juan Arango y el otro en Alejo Trujillo, coordinamos un ataque al despoblado valle, en perfecta formación. Separados cada uno con 300 mts laterales, iniciamos la avanzada.  

Cruzamos sobre Jorge García y Oscar Morales (depronto también Corrales está por aquí) quienes se habían escapado un poco delante, pero desde una mala posición y ahora luchan antes de La Victoria con baja altura, en un incipiente ascenso. Continuamos de largo.

Esta vez Alejo Trujillo será el primero en encontrar el núcleo y no había terminado su primer giro cuando ya estábamos incorporándonos a su térmica como buitres hambrientos.

Juan y yo logramos acomodarnos más rápido – Aquí lo que algunos han visto como agresividad en el estilo de vuelo de Juan, yo lo veo como velocidad de reacción -. Con decisión y virajes rápidos, nos mantenemos más centrados en un esquivo núcleo, y nos escapamos unos metros sobre Alejandro Trujillo. 

Avanzamos hacia La Victoria donde centramos una térmica a 18 km de la meta. A partir de aquí queda muy poco espacio para error y hay que aprovechar cualquier pequeña ventaja para ganar, incluso cuando ello implique algo de riesgo adicional.
Trujillo nos sigue un poco rezagado pero con varios metros menos de altura, por lo que está en una incómoda posición para perseguirnos, pues nosotros ya estamos bastante bajos.

Nos detenemos en la última baliza pero no estamos subiendo bien. Decido continuar hacia la meta, todavía con 400 mts de déficit en mis números mínimos. 

Tengo altura para sobrevolar toda la zona de La Victoria, de sur a norte del pueblo, buscando un último ascenso, y tengo la suerte de ver 3 gallinazos 200 mts a mi izquierda, justo al sur de La Victoria, por lo que no estoy todavía comprometido con la altura y en segundos estoy centrado con ellos, casi 700 mts delante de Juan Arango. 

Mi térmica resulta mucho mejor que la de Juan, y pronto estoy con un planeo de 10.5:1. Es un poco rudo para intentarlo con 5 ~ 7 km/h de viento de frente, pero me la juego.  

Un par de descendentes me ponen a dudar, pero visualmente parece que estoy haciendo buen progreso y que definitivamente tendré la meta con altura suficiente para revisar la zona por un buen posible aterrizaje.

Juan se atora un poco atrás y se detiene en un ascenso más que le cuesta casi 15 minutos de diferencia.

Yo encuentro un ascenso justo en la meta, y decido tomarlo para esperar desde el aire y acompañar a Juan en su último planeo. 

Escogemos el lote cerca al Cementerio de Obando, que está cultivado con Soya. Juan aterriza primero con un poco de viento de cola y se golpea un dedo de la mano derecha. Parece una luxación y con suerte, hielo y Voltarem podrá volar mañana.

Será un día con buena validez por la forma en que quedaron los pilotos a lo largo del recorrido. Con momentos muy técnicos en donde hay que cambiar de ritmo, creo que podríamos decir que ha sido la mejor carrera hasta ahora.

Esperamos que mañana estén mejores las condiciones y el comité de pruebas no decida extender las distancias mucho más, para ver si logramos poner más pilotos en la meta.
 

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