Nuevo Récord Absoluto de Distancia Abierta en Colombia. 233.3 km en Ala Delta.

Es viernes 10 de Febrero de 2017. Son las 6 pm. ya se cerró la oficina por el fin de semana, y el cerebro está maquinando una increíble aventura.  Durante la semana previa, robándole unos minutos a las horas laborales, me siento a estudiar el clima, a revisar los vuelos en tiempo real que están registrando los pilotos (mayormente de parapente) en el Valle del Cauca.

El clima parece estar más inestable y menos predecible que por la misma época hace un año.  Sin embargo, los vuelos que se están registrando no dejan de ser impresionantes. 5 a 6 horas de vuelo, triángulos de más de 120 km, todos en la zona de Roldanillo.

Carlos García, el piloto de Ala Delta más dispuesto cuando se trata de aventurarse a Roldanillo, me propone bajar a Apía, para intentar un vuelo de distancia abierta.

A las 8 pm estoy en carretera rumbo a la casa de Carlos, donde también nos acompañaría Sebastián, su hijo, quien apenas se inicia en nuestro deporte con 10 vuelos de alto en su bitácora.

Para la 1 de la madrugada del sábado 11 de Febrero nos hospedamos en el hotel La Casona en el pueblo de Viterbo, en el pié de monte del despegue de Apía.

En la madrugada un marcado aguacero nos interrumpe el corto sueño, y para las 7:30 am, aunque ya ha escampado, el panorama no parece alentador, con un inmenso cirro tapando todo el cielo y unas nubes bajas en la zona del despegue.

Nos tomamos toda la mañana instalando un paracaídas en el arnés de vuelo de Sebastián, y haciendo pruebas.

A las 8 am José Poso llega a nuestro encuentro, para servirnos como equipo de tierra.

A las 10 am, con la moral muy baja, decidimos probar suerte y subir al despegue.

Contra todo pronóstico, el día empieza a mejorar y nos permite hacernos un muy trabajado pero respetable vuelo hasta Roldanillo. 80 km aproximadamente en 3h20m.

Sebastián se hace un interesante vuelo a un aterrizadero improvisado que no tuvimos la cordura de revisar previamente, y su aterrizaje, aunque termina bien, resulta bastante estresante y delicado. Por ahora el sitio de Apía no ofrece un buen aterrizadero para cometas simples o de bajo rendimiento.

El domingo 12 de Febrero de 2017, como es usual, volamos desde Roldanillo hacia el norte. Las condiciones son inconsistentes y turbulentas. Térmicas estrechas y bruscas, y viento del pacífico desde temprano.  Termino abortando mi vuelo en Obando, evitando una línea de lluvia en el norte, que cierra el paso desde Ansermanuevo hasta Cartago.  Aterrizo en mucha turbulencia.

La semana siguiente parece transcurrir normal en la oficina.  Documentos, llamadas, conceptos, y la ocasional visita a “Airtribune.com” para hacerle seguimiento al campeonato abierto de parapentes que se cierne en Apía durante la semana.  Todos los días reviso las pruebas y miro el potencial de los techos y de las rutas que están haciendo.

No parecen estar en condiciones excepcionales, cuando en una de las pruebas se atoran varios pilotos volando hacia el sur del despegue.

Armamos paseo aprovechando la época de verano inicialmente para el Valle del Magalena, con Alejo Isaza, el parcero de las aventuras extraordinarias. Sin embargo para el jueves ya nos tienen replanteado el paseo nuevamente hacia Apía, esta vez con una importante comitiva de pilotos interesados en volar allí antes de lo que será el primer campeonato abierto de ala delta en esa zona de vuelo.

Viernes 17 de Febrero de 2017.  Día sobredesarrollado. A las 5 pm escapo de la oficina para esquivar por segundos una pequeña llovizna.  Para las 7:30 pm llega Alejo a mi casa con el ala mojada, y empacamos el carro.

En carretera van los hermanos García (Jorge y Carlos) y Sebastián.  También Juan Guillermo Betancur, que está retomando el vuelo tras una larga pausa, acompañado de Mauricio Hoyos y un futuro piloto (Juan David Ramirez) que está dando sus primeros pasos.

Héctor Corrales también haría su aparición por la zona.

La noche está despejada y para las 00:30 llegamos al hotel.

Sábado 18 de Febrero de 2017. Hace 364 días Juan Sebastian Ospina bate el récord nacional absoluto de distancia abierta, haciendo 213.1 km.

Los parapentes nos han dado la oportunidad de compartir con ellos el despegue de Apía durante la última manga de su campeonato, pero nos condicionan el despegue para que lo hagamos antes de su apertura de ventana, o después de que todos los pilotos de la competencia hayan decolado.

Me organizo rápidamente, y para las 10:15 estoy armado y listo.  En mi cerebro tengo archivado, el fascinante vuelo de Sebastián, pero mis expectativas no son muy altas. Sólo quiero asegurarme estar en el aire antes de que empiece el circo de los parapentes.

10:28 am. Despegamos.  Sin dificultad estamos encima del despegue con 300 mts de sobra y la rampa parece moverse un poco.  Me entusiasmo por primera vez con la idea de intentar superar la esquiva marca de los 200km, y calculo que debo mantener un promedio de 30km/h si quiero acercarme a la marca.

Jorge y Carlos se disponen a despegar. La primera parte del vuelo puede resultar difícil por lo que algo de compañía aveces sirve para mantener un buen ritmo.  Decido esperarlos unos minutos, y aprovecho para “embolsillarme” un kilómetro extra de recorrido.  Vuelo hacia el norte por la cima de la montaña y bajo unas nubes hasta que el gps me reporta que estoy a más de 1 km del despegue, y regreso a acomodarme en la térmica de servicio.

Empezamos a movernos hacia el sur en un primer planeo directo hacia el segundo brazo de la cordillera. Son solo 5.5 km, pero el “odómetro empieza a moverse”.

Carlos y Jorge me dan alcance y nos movemos lentamente buscando un nuevo núcleo para asegurar el segundo gran salto, hacia la cordillera de Balboa.  Las nubes parecen posicionarse sólo atrás, hacia el occidente, mientras que afuera en la seguridad del valle sólo unos pequeños cúmulos marcan una ruta poco prometedora.

Jorge se adelanta un poco y se enfila hacia el suroriente, hacia un pequeño cúmulo, pero completamente fuera de la línea de nubes.

Carlos se tiene un poco más de confianza y me sigue cuando opto por volar hacia Balboa. Sin embargo no tiene paciencia cuando llegamos a la ladera y después de no tener suerte en un solo giro, escapa nervioso hacia el valle.

En Balboa conecto una buena línea de nubes y me anticipo todo lo que puedo a la siguiente decisión. Dibujo mentalmente la línea completa de vuelo hasta donde alcanzo a ver, y escojo una buena ruta.

Oscar Gómez aparece en la frecuencia de radio, reportándose desde Roldanillo. Me anima la idea de poder encontrarme con otros pilotos en ruta por lo que me mantengo en contacto con él con esporádicos reportes de posición.

Llega la primera hora del vuelo. Reviso mi reloj y la distancia al despegue. Estamos a 29,21 km y subiendo cómodamente justo antes del despegue de Ansermanuevo.  El promedio de velocidad está cerca de los 30km/h en la primera hora, lo que es bastante prometedor, ya que la primera hora suele ser muy lenta.

2400 mts me permiten presionar hacia las montañas altas detrás de Ansermanuevo, y las nubes claramente formadas me dan bastante confianza.

Nos movemos rápido y conectamos la parte alta de San Francisco, donde empiezo a encontrarme con algunos parapentes.  Voy en otra línea por lo que no me son de mucha utilidad, pero me renuevan las esperanzas pues todos ellos vienen cómodos, augurando un fascinante recorrido hacia Roldanillo.

Hago transiciones conservadoras, entre 5 y 6 km entre cada térmica, pues las nubes parecen posicionarse especialmente con esta separación, y las ascendentes son bastante consecuentes con las nubes, promediando ascensos entre 2.5 y 3.5 m/s.

2da hora de vuelo y nos encontramos a 61 km del despegue saliendo basenube hacia Higueroncito. Los niveles de concentración están al máximo y sólo una ligera molestia en la vejiga. Decido mantener el consumo de agua al mínimo, sólo un pequeño sorbo cada 15 minutos para mantenerme enfocado. Un primer momento de tensión cuando acelero hacia Higueroncito en una desagradable descendente que no parece acabar.  Llegamos justo bajo una nube pero me tardo en encontrar un núcleo aceptable.  Finalmente conecto una térmica con una deriva hacia el occidente que aunque me está metiendo en un hueco, estoy subiendo bastante rápido por lo que salir de allí no sería inconveniente. Llego a basenube y un corredor de nubes que viene formado desde el occidente no ha superado aún la cima de la cordillera occidental. Decido seguirlo, pasando 500 mts detrás de los despegues de las Brisas.

Constantemente estoy cambiando de velocidad disminuyéndola para aprovechar al máximo las zonas ascendentes del corredor, sin tener que detenerme, y acelerando para permanecer el menor tiempo posible o escapar de las zonas descendentes, mientras avanzo por este increíble corredor – técnica que se conoce como Vuelo Delfín, ya se imaginarán cómo se ve -.   6.5 km bajo el corredor y he ganado 280 mts de altura… Está funcionado a la perfección.

Superamos Roldanillo y el clásico despegue oficial de La Tulia, y el corredor llega a su fin, pero mi altura me permite continuar presionando hacia el sur, hasta que finalmente me detengo en la Antena de Bolivar, con 1860 mts, habiendo perdido sólo 500 metros en 20.5 km de planeo – o lo que es lo mismo, logrando un planeo promedio de 41:1, lo mismo que logran los planeadores de competencia.

En Bolivar tengo una línea para cruzar el valle, y a pesar de que hay un hermoso corredor de nubes que continúa detrás de Bolivar y hacia Río Frío, el paso más al sur es mas extenso y la vuelta me bajaría un poco la velocidad.

Me aventuro a un cruce completo, escogiendo la línea de arados más grandes y calientes que puedo adivinar, bajo un cielo desprovisto de nubes, para conectar con las laderas al norte de Bugalagrande. Sin embargo, 8 km más adelante me recibe una suave pero generosa térmica que me remonta 500 mts más.

Con la nueva altura reprogramo el planeo y apunto un poco más al sur de mi destino inicial, justo sobre Bugalagrande.

3 horas de vuelo, 99 km de recorrido, 33 km/h promedio. Un pequeño núcleo me detiene justo sobre Bugalagrande y mientras gano sólo 100 metros, reviso mis opciones.  Tres nubes en línea sobre las laderas al oriente de Andalucía.

Conecto con unos parapentes que vienen 500 metros más alto, y me emociono un poco con la idea de escaparme.  Un primer planeo hasta Andalucía me permite nivelarme con los parapentes más bajos del grupo, pero un segundo planeo de 6.5 km me permite escaparme unos minutos delante, lo suficiente para finalmente estar a la par del piloto más alto.  El grupo de parapentes no parece sin embargo estar moviéndose muy rápido, y parecen estar esperándose mutuamente.

Me despido con un gesto y aprovechando la ventaja de control de pitch que no tienen los parapentes, me escapo tocando las barbas de una larga basenube que me quiere engullir.

Un planeo de 9km me permite pasar Tuluá y conectar con Oscar Gómez, que está termaleando en un mediocre núcleo. Dos giros más tarde le digo que continuemos avanzando para proyectar el planeo por 15 largos kilómetros, bajo un cielo nuevamente desprovisto de nubes. Tomamos un ascenso en San Pedro  empiezo a moverme un poco más aprisa, mientras Oscar se toma su tiempo.

Aunque en las siguientes dos o tres térmicas me escapo momentáneamente en dos ocasiones, Oscar no tiene inconvenientes en darme alcance unos metros por encima o a nivel. Su técnica está funcionando bien.

En las puertas de Buga le indico a Oscar que debemos mantenernos lo más al oriente posible, es decir, lo más alto que podamos remontar en la cordillera central. Sin embargo decirlo y hacerlo resulta paradójico.  Por unos instantes me intimido tratando de tomar una térmica 2km hacia el occidente, pero tras pasar por debajo sin siquiera una sacudida, vuelvo a creer en mi retórica de “montaña arriba” y giro abruptamente hacia las antenas al Suroriente de Buga, que ya me han funcionado.

4 horas de vuelo, 135km cubiertos.

Me tardo un poco en acercarme lo suficiente para encontrar un buen ascenso pero pronto se convierte en un cañón, y de 1950 mts asciendo a 2725 mts. La deriva me apunta directo hacia la parte más alta de la cordillera detrás de Buga, hacia el suroriente, por donde alguna vez volamos en uno de los eventos de Hombres Pájaro.  Es bien importante tener ese conocimiento previo de las zonas que vas a pasar, para darte esa confianza adicional que te permite pensar con cabeza fría y asertiva, para tomar las siguientes decisiones.

No obstante, y a pesar de que las nubes están claramente marcadas al suroriente, decido volar más recto hacia el Sur, persiguiendo la flecha de ruta óptima del GPS, que me indica el destino hacia “Florida”, donde está la marca de 200 km tan añorada.

4km hacia el sur, para luego desviarme 3.7 km hacia el suroriente, para tratar de conectar las nubes que estúpidamente ignoré minutos atrás. Rasco un poco una cima con algo de dinámica pero bastante turbulencia y unas descendentes que me preocupan por unos segundos, pero tengo suerte y tres giros más tarde allí estaba escondida la térmica que se suponía tenía que alimentar las nubes, unos metros más arriba.

600 metros de ganancia vertical y conectando las nubes de la cordillera más alta.  “Si funciona”, me repito, y me aventuro más atrás, tan alto y tan adentro en la cordillera central como las bases de las nubes me lo permitan.

El paisaje es alucinante. Hay bosques que parecen vírgenes, en los que asoman intermitentemente unos florecidos árboles morados.

5 horas de vuelo, 159 km recorridos, velocidad promedio de 32km/h. 3000 metros de altura en la cordillera me permiten avanzar bajo unas líneas ascendentes, detrás de los despegues de Pié de Chinche, y cruzando hasta la parte alta, al oriente del Morro.

Son las 3:40 pm y al día le importa un bledo que yo lleve volando ya más de 5 horas continuas… Me recuerda que aquí no estamos jugando y me sacude con un par de térmicas con viento horizontal acelerado que me hacen aferrar con fuerza la barra de control, esperando lo peor. No sucede grave, pero las siguientes tres térmicas me muestran lo agresivo que puede resultar el aire ascendente. Cuatro o cinco zacudidas pero no estoy dispuesto a dejarme intimidar. Suelto la geometría para tener todos los sistemas de seguridad al máximo y me adentro en los turbulentos núcleos mientras me tratan de empujar hacia el oriente.

6 horas de Vuelo… 205 km!.  Feliz, detrás de Florida, y ascendiendo

Marcando 200 kms

2900 mts… Sólo tengo que volar hacia Corinto para superar el récord actual de distancia. Tengo la altura, tengo la energía y el día parece tener unos minutos más de condiciones. El sol está bajo en el horizonte y las nubes se desvanecen sobre las montañas. Es hora de empezar a salir hacia el valle.

Valle estable

Mantengo mi velocidad por debajo de 60 km/h para tratar de optimizar el último planeo lo mejor posible.

Creo que tengo ubicado el sitio de aterrizaje de Sebastián, a mi derecha, afuera en el suelo del valle, mientras me voy separando lentamente de las montañas.

Una nueva térmica que no pienso desperdiciar, me regala 300 metros extra, y me ubica a 2750 mts arrancando hacia Corinto.

1550 mts me separan del terreno alto al sur del Valle.

Empiezo a avanzar.

Pasando El Palo

Por unos momentos logro ver a Caloto, pero Santander de Quilichao se esconde en una bruma estable.

Me escapo 24 km más hacia el Suroccidente, hasta el pequeño caserío de Toa, 2 km antes de Caloto, exprimiéndole un impresionante 17,14:1 de planeo al ala.

Aterrizadero en el centro de la imagen, donde se desvía la carretera a la derecha

Con unos 150 metros extra decido no tentar mi suerte y escojo el aterrizadero más amplio que encuentro junto a la carretera.

Hay un pequeño cerco justo cuando entro en final, subo un poco la senda, lo supero y “flare”… un poco tarde y el ala descansa sobre el speedbar en lugar de sobre mis hombros… no muy elegante, pero funciona.

6h47m de vuelo. 5:17 pm, prácticamente la misma hora a la que Sebastián puso los pies en el suelo, pero esta vez, con 233.3 km en el odómetro.

Estoy agotado pero bastante feliz.

Akira

Alejo Isaza y Kiko me recogerían pasadas las 7:00 pm. Buen equipo de tierra.

Selfie con Kiko

El Vuelo en Leonardo

El Vuelo en XContest

Una pequeña animación del vuelo, en comparación con el vuelo de Sebastián Ospina 1 año atrás.

http://doarama.com/view/1221030

 

Publicado en Uncategorized | 3 comentarios

Campeonato de Ala Delta – Apía 2017

APIA.pngOscar Morales, uno de los jóvenes pilotos de ala delta más prometedores de Colombia, quien ha trabajado intensamente por mantener el interés por nuestro deporte, incluso abriendo plazas de vuelo en Pereira y sus alrededores, se ha puesto en la tarea de organizar su primer evento de ala delta, escogiendo como base la zona de vuelo de Apía, en el departamento de Risaralda.

Por ello está convocando a un evento de tres días, al parecer con homologación FAI y con el apoyo de Fedeaéreos, entre otras entidades.

Las fechas del evento son entre el 17 y el 20 de Marzo de 2017, y el costo de la inscripción es de $180.000 para los pilotos locales y $70 US para los pilotos extranjeros.

De momento no hay un sitio web que reciba las inscripciones por lo que probablemente el sistema de inscripciones operará presentándose el viernes 17 de Marzo en la sede del evento.

Oscar nos ha pedido compartir la información sobre el evento y sobre hospedajes.

Aquí pueden encontrar dos detalladas presentaciones sobre el mismo.

Evento

Hospedaje

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

HP2017 – Video

Cortesía de Leonardo.

https://youtu.be/gC8A3kqtOwc

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

HP2017 – Día 7

El podio de la clase Open está definido.  Rudy está de primero con 199 puntos de ventaja sobre Dustin, y yo ocupo la tercera posición a 176 puntos de distancia de Dustin.  Me separo del cuarto puesto, Juan Camilo Marín, por 323 puntos.

Podríamos simplemente jugar las cartas en forma inteligente. No presionar, no buscar victorias o riesgos innecesarios… asegurar nuestras merecidas casillas… pero no: esto es Ala Delta y aquí corremos hasta el último segundo.

El día no podía estar peor.  Algo de sol ha calentado por unos minutos el valle pero la nube apenas se levanta a nivel del despegue y antes de la apertura de la ventana todo el valle está penumbra. Una densa capa de cirrostratos se muestra impenetrable y sólo esporádicamente unos rayos de sol logran romper la nube y hacerse paso para hacernos sonreir y soñar.

Mike está dispuesto a cancelar el día, pero los pilotos no estamos dispuestos a perder la oportunidad.

El start se ha movido varias veces y ahora está dispuesto para las 13:50. Una prueba de sólo 55 kilómetros, utilizando sólo MSLV (Meta Siga La Vaca) como baliza, con radios variables, primero entrando hacia la baliza, luego saliendo 15 kilómetros, luego regresando al centro, luego separándonos 10 km para finalmente volver al centro y terminar la octava edición de esta franquicia.

Rudy Gotes, con todo que perder, decide que hay que moverse y 40 minutos antes del inicio abre los despegues. Mike ya no puede cancelar la prueba. Sólo detenerla y sólo si las condiciones se vuelven peligrosas.

Alejandro Isaza sale de segundo y yo de tercero, todavía con 35 minutos de espera.

El techo se baja un poco y empieza a lloviznar suavemente.

Escapamos hacia la Maloca, buscando alejarnos de la llovizna sobre el despegue.   Alejandro Trujillo nos acompaña en la penosa batalla por permanecer en vuelo.

El resto de pilotos se quedan expectantes en el despegue, mirando cómo nos vamos hundiendo lentamente…

Isaza escapa con algo de altura, hacia Siga La Vaca, en medio del valle, donde unos parapentes están sobreviviendo bajo un famélico cúmulo.  Se roba el start y probablemente le será imposible regresar a marcarlo, dada las condiciones.

Decido seguir a Isaza pero me detengo justo dentro del start, mientras me sostengo en una térmica fantasma. Alejo Trujillo luego de dar dos o tres giros debajo mio, concluye que está bajando más rápido de lo que está subiendo y escapa también hacia el centro del cilindro donde aterrizaría minutos antes del Start.

Isaza parece sostenerse.

Raul Guerra se aventura a despegar, seguido de Juan Arango, y acompaña a Rudy en su batalla, pero aun no ha dimensionado la suavidad de los ascensos ni la precariedad de las condiciones.

Raul y Rudy pierden altura mientras yo logro recuperarme un poco pero todavía 100 metros bajo el despegue.

8 minutos antes del start Rudy y Raul tocan suelo.

Juan Arango ha logrado sostenerse un poco más pero también está descendiendo.

Un poco de sol golpea la ladera sobre el aterrizadero de Rudy.

Me concentro en un cerrado e inestable ascenso. Juan Arango me llega unos metros por encima, y lentamente comienza a descender mientras yo logro retener algo de altura. Luchamos cerca de 10 minutos antes del inicio en un vuelo en sincronía.

Arranca la carrera y estamos 300 metros debajo de la altura del despegue.  En cada giro busco signos de actividad en la rampa. Me imagino a los pilotos despegando y escapando con esa altura extra hacia el start y hasta el centro de la baliza. Apenas tengo altura para un planeo de 6 km.

Juan decide probar suerte unos metros más afuera y desconecta el incipiente ascenso en el que estamos. Dispuesto a seguirlo espero paciente un signo de mejora, pero Juan pierde altura y 8 minutos después del arranque de la carrera está aterrizando con Raul.

Yo aún no me aventuro a moverme de mi sitio, pero comienzo a perder altura y decido extender mi planeo por lo menos para asegurar llegar al centro de la primera baliza, justo en la pista de la meta.

Isaza sigue vivo, y empieza a moverse hacia el sur, con 1700 mts.

20 minutos desde el inicio de carrera y llego al cilindro central con 220 metros sobre la pista. Inmediatamente encuentro un núcleo marcado por unos gallinazos, que me permiten promediar +1 m/s de ascenso, bastante fuerte para el día.

La rampa empieza a moverse un poco con algunos pilotos que se aventuran a un planeo largo hacia la baliza.

Me muevo hacia el sur y encuentro a Alejo Isaza aterrizado fuera del cilindro de 5km. Termaleo sobre él y continúo moviéndome, aprovechando que una deriva de 7km/h de viento me acerque cada vez mas al cilindro externo de 15 km.

El cielo se empieza a llenar de alas que se concentran en un único planeo hacia la meta, y algunos se aventuran a volar un poco hacia el sur, como Carlos García que hace un planeo de 10 km sin inmutarse.

Logro escapar lentamente del cilindro apoyándome en 4 térmicas suaves, y una última térmica me permite regresar casi 10 kilómetros contra el viento para aterrizar luego de 2 horas de vuelo, junto a Alejo Isaza y Oscar Morales, quienes aterrizaron allí en su intento por salir del primer cilindro de 15 km.

Para las 15:30 despegan los últimos pilotos, 1h40m después del inicio de la carrera. Aprovechan una impresionante quema que se forma al norte de la baliza y se lanzan hacia el sur, sobre nosotros, en un planeo por conseguir la mayor distancia del día.

Finalmente no harían gran distancia y yo me quedaría con el major vuelo del día, sólo 30 km recorridos, contra 17 km que alcanza Dustin Martin con el segundo puesto.

La dificultad del día, representada en el pobre desempeño de todos los pilotos, devalúa el valor total de la prueba por lo que mi victoria sólo me representa 110 puntos, y entre los diez primeros puestos, sólo Juan Arango perdería su posición contra Oscar Morales, por el quinto puesto en la tabla de posiciones generales.

Muchas caras contentas con tan excepcional evento, que contra viento y marea ha logrado sostener Mike Glennon durante 8 ocasiones.

Esperamos que a pesar del desgaste emocional que implica montar un evento como éste,  las caras felices y los agradecimientos de la gran familia del ala delta sean suficientes para mantener sus ánimos y reunir a un grupo aún mas numeroso el próximo 2018.

Obviamente nada de esto hubiese sido lo mismo sin el apoyo incondicional de Ani, que siempre estuvo dispuesta a ayudarnos como equipo de tierra.

Fotos, comentarios, repeticiones de los vuelos, resultados generales, pueden revisarlas en el sitio:

http://www.airtribune.com/hp2017

También pueden ver algunas recopilaciones en:

https://www.facebook.com/hombrespajarocolombia/

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

HP2017 – Día 6

Se deteriora el clima,  pero el ímpetu por unos minutos mas de vuelo aunado a una ciega esperanza de piloto nos obliga a predefinir una prueba de 52 km. El recorrido nos lleva primero al norte para sacarnos de allí al valle rumbo al sur y cerrando un cuadrado en contra de las manecillas del reloj.

Disponemos un inicio de carrera que nos pone a pasar cerca al despegue justo después de tomarlo,  para tratar de ponerle un poco de emoción visual a la rampa.

Con 35 minutos de antelación, despegamos hacia un patrón de espera en la base de una nube apenas sobre el despegue, no sin antes hacer un sobrepaso por la rampa para estimular a los pilotos más lentos en despegar.

Durante los siguientes 25 minutos nos la pasamos basenube encima de los despegues de parapente de La Maloca, mientras el tráfico se empieza a volver cada vez más denso.

Dustin se posiciona basenube justo encima mio, y volando supremamente rápido (con toda la geometría) desapareciendo y reapareciendo en la base de la nube, parece un tiburón rodeando a sus presas.

Suena la salida y a pesar de tomar un tiempo razonable, hay tres pilotos delante, presionando hacia la siguiente baliza en La Mesa.

Las condiciones están muy deterioradas y apenas hay algo de sol en el valle, no obstante, las velocidades de vuelo de los pilotos parece ignorar esta situación.  Viendo la repetición, hay pilotos cruzando entre 45km/h y 75km/h, y cambiando velocidades constantemente, demostrando lo dinámico que es el vuelo en ala delta, y los diferentes criterios sobre la teoría pura de STF (Speed to Fly o “Velocidades de Vuelo) que cada piloto quiere interpretar o aplicar.

(Nota personal:  Debo revisar nuevamente la polar de mi equipo actual, para re-calibrar el instrumento, pues es probable que esté obteniendo mejores rendimientos de los que tengo calculados).

No van 4 km de recorrido cuando nos encontramos con una pequeña llovizna en toda la línea hacia la baliza.  Raul Guerra y Oscar Morales continúan avanzando delante, como si la lluvia no les preocupara en lo más mínimo, mientras que detrás de ellos, el grupo se desintegra y escapamos hacia el occidente buscando una línea sin lluvia, sin quitarle el ojo a Raul.

Nos detenemos un par de minutos para ver qué sucede con los demás pilotos. Raul parece llegar sin problemas a la baliza de primero, y con 7 pilotos enfrente, decido continuar avanzando algo tímido. Dustin continua escapando hacia el occidente hacia el medio del valle, completamente solo y fuera de ruta 90 grados.

Me detengo nuevamente a un poco más de 1 km de la baliza mientras veo al grupo marcándola y regresando algo bajos a tratar de reacomodarse.

Deteniéndome una tercera vez, a sólo 300 metros de la baliza, todavía no es hora de correr y parece que todos están en modo “supervivencia”.

Me tomo demasiado tiempo (25 minutos) en marcar la primera baliza, y ya varios pilotos de punta se me escapan 2 km delante (Rudy y Yoko) con la misma altura, y hay por lo menos 6 ó 7 pilotos que aunque están también delante, se encuentran en una mala posición.

Marco la baliza y escapo hacia el occidente, completamente fuera de ruta, y de nuevo volando bajo una lluvia un poco más fuerte, que nos acompaña por cerca de un kilómetro.

Yoko, Shigeto, Rudy, Morales, Alvarado y Juan Camilo Marín van muy bien ubicados, pero nuestra decisión nos está llevando a una línea un poco más prometedora para la siguiente baliza.

Shigeto y Alvarado aterrizan 6 kilómetros delante, al no encontrar nuevos ascensos, mientras yo supero al grupo de punta pasando sobre la baliza de la meta. Sólo Yoko está delante, liderando impecablemente, siguiendo el pié de la montaña.

Estoy un kilómetro delante de Dustin, Morales y Rudy, y un poco más alto, liderando el avance hacia la baliza, por el valle, cuando veo a Yoko (que confundo con un piloto brasilero para entonces) subiendo a mi izquierda, a la misma altura.  La pierdo de vista cuando inicia su transición y asumo que ya ha marcado la baliza y que va de regreso. Como no se cruza conmigo (o al menos no logro verla), me acelero un poco por tratar de darle alcance, y usar la línea por la que venía ascendiendo.

Marco la baliza sur. Por unos segundos pienso en regresar por la misma línea por la que venía, confiando en apoyarme con algunos de los pilotos que vienen siguiéndome, como Rudy y Yoko que ahora están 200 mts más bajos pero sólo 1km detrás.

Es momento de tomar una última decisión: Estoy a sólo una térmica de la meta. Necesito un último ascenso.  Tengo la oportunidad de ganar, o puedo regresar por donde venía, y tomar 3 o 4 térmicas más, para sortear una enorme sombra delante que me separa de la última baliza antes de la meta.

Me arriesgo en un planeo largo. Unas aves me distraen de mi intento por conectar la montaña y me hacen regresar 700 metros… no tengo suerte y la maniobra me cuesta preciosos 100 metros de altura para cuando continúo avanzando.

Intento desesperadamente remontar sobre un ingenio de azúcar que está operando, pero el calor es muy poco para liberar una térmica razonable y pierdo altura lentamente hasta finalmente aterrizar luego de 6 minutos de lucha infructuosa.

Rudy viene unos kilómetros detrás, y se desvía hacia el centro del valle.  Queda peligrosamente bajo pero logra recuperarse casi del suelo, mientras el día parece estar abriendo un poco.

Dustin regresa por el mismo camino, y también se queda peligrosamente bajo en frende de mi posición, pero también logra remontar.

30minutos mas tarde me superaría Oscar Morales y Rudy apenas estaría dos kilómetros delante remontando para hacer el último planeo.

Mi decisión me relega del 1ro al 5to puesto del día,  y me deja una valiosa lección… no obstante creo que necesitaré otras dos lecciones iguales porque es difícil renunciar a toda la ventaja cuando vas delante y a una térmica de ganar.

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

HP2017 – Día 5

El clima nos da un descanso.  Unos cirros ocultan el sol todo el día y a pesar de que todos los pilotos suben al despegue y se disponen a volar una prueba de 54 km, para las 2 pm ya es muy tarde y no hay indicios de que las condiciones van a mejorar.


Mike declara cancelada la prueba,  lo que nos permite despegar hacia un suave vuelo,  en el que el ala se desplaza como mantequilla.

Jugamos unos minutos en una suave térmica,  lo suficiente para extender 10 minutos más el vuelo.

Sin embargo,  la visión de 10 alas a la misma altura,  volando hacia el aterrizadero,  traen una imagen terrorífica de congestión y caos en el aterrizadero… me acelero y aterrizo rápidamente para evitar ser parte del espectáculo.

Aterrizarían cerca de 20 alas en los siguientes 10 minutos.

Aprovechamos el resto de la tarde para hacer turismo en Buga.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

HP2017 – Día 4

Nubes, pero nada de qué preocuparse. Sólo las clásicas nubes que hemos estado esperando ansiosamente, para ayudarnos a leer las condiciones y los invisibles movimientos de las masas de aire.

Hoy decidimos hacer una carrera corta de 62 km, estilo “pata de gallina”, similar al penúltimo día del año pasado, pero en sentido inverso, usando como punto central el Despegue de la Maloca, a 2km del despegue principal. Primero volamos al norte y regresamos al despegue, luego volamos hacia el valle al occidente y regresamos al despegue, para finalmente volar hacia el sur y regresar al despegue para enfilarnos hacia la meta nuevamente al occidente (una pata de gallina con 3 piernas y media).

Un tablero de pruebas con 6 balizas además del inicio de carrera y la meta, sobrepobló las pantallas de los computadores de vuelo.

Para la categoría sport elegimos una prueba de 26 km aproximadamente, usando dos piernas y media de la “pata de gallina”

Como toda carrera corta en condiciones buenas, un mínimo error te saca del podium.

Nos posicionamos rápidamente en el patrón de espera del inicio de carrera mientras jugamos en una basenube a sólo 2300 mts (cerca de 230 mts sobre el despegue nada mas).

Suena la alarma de salida y sólo tardo 5 segundos en cruzar la línea, para ubicarme en primera posición rumbo a la baliza, seguido por segundos de toda la competencia.

Para la primera baliza voy cómodo y logrando buenos ascensos que me permiten no sólo estar delante, sino estar encima. Marco la baliza y al regreso aprovecho mi ventaja en altura para probar suerte bajo una nube a la izquierda, mientras Rudy y Dustin, un poco más atrás y mas bajos, escapan a la derecha y se detienen detrás.

Mi nube no funciona y pierdo toda mi ventaja en una descendente que me lleva a buscar refugio bajo un parapente y tres pilotos más. Ese será el inicio de mi error imperdonable del día.

Mientras asciendo en un incipiente núcleo de 1m/s, Dustin y Rudy me pasan 200 mts más altos, y siguen de largo hacia el despegue de la Maloca… Mi altura no me permite conectar con el despegue, pero aun así no tengo paciencia y decido jugármela, para tratar de mantenerme con ellos. Es aquí donde me equivoco y me lanzo, seguido de Raul Guerra, hacia un hueco en el que quedo penosamente atorado.

Durante más de 5 minutos estaré luchando por no perder altura, y apenas ganando unos metros, en unos desagradables y turbulentos núcleos 350 metros debajo del despegue.

Empiezo a ver cómo todo el grupo me da alcance y me superan por encima, mientras Rudy y Dustin escapan hacia el valle, hacia la segunda pierna.

Me recupero y reinicio la carrera hacia el valle, esta vez persiguiendo a un gran grupo de pilotos.

Cuando alcanzo la térmica en la que están Rudy y Dustin, ya vienen de regreso de la baliza, por lo que me aventajan por 5km (casi 10 minutos a 30km/h promedio), y los ascensos son suaves y lentos, por lo que no estamos corriendo.

Conecto con un pequeño grupo con el Potro (México) y Konrad (Brasil), y unos momentos después nos alcanza Yoko Isomoto, quien con elegante pericia nos supera en un ascenso como si fuésemos simples novatos.

En la punta Dustin aprovecha una ventaja sobre Rudy y escapa por el valle hacia la última baliza, mientras que Rudy prefiere jugar sus cartas por la montaña, en un trayecto bastante más largo pero que parece más seguro.

Regresamos al despegue de la Maloca para preparanos para la última pierna. Yoko escapa primero hacia las laderas inferiores, Konrad se aventura un poco mas bajo en línea recta y yo prefiero usar la ladera alta, similar a la ruta de Rudy, a la que me acompaña el Potro.

Remontamos con relativa facilidad, y nos dirigimos a la baliza buscando a los punteros sin éxito.

Para cuando estamos regresando de la baliza hacia la montaña, me cruzo primero con Shigeto, y luego con otro grupo de pilotos (Juan Arango y no sé quién mas) que vienen por la misma ruta, muy sólidos.

Aseguro un último ascenso a 15 km de la meta, que me garantiza un planeo de 11:1, y me lanzo en planeo final a un poco más de 70km/h sostenidos. No es muy rápido, pero mis números me dicen que si no encuentro un ascenso de +3m/s, estaría perdiendo tiempo subiendo más.

Cuando me acerco a la última baliza del despegue de Maloca, veo a Konrad 500 metros a mi izquierda, por el valle, a la misma altura.

Se convierte en una carrera de planeo final. Marco la baliza un poco detrás y empiezo a darle alcance por la izquierda.

Pero entonces mi línea, a menos de 100 mts de distancia lateral de Konrad no resulta tan buena y en segundos pierdo 50 mts de altura con él. Vamos nariz con nariz y aunque las alas dan mucha más velocidad, tenemos la altura justa para llegar a la meta por lo que acelerar no es una opción…

Cruzamos la línea a más de 80km/h, con sólo 2 segundos de diferencia, Konrad delante.

Para entonces Rudy ya está aterrizado y Dustin no está por ninguna parte.

Aterrizamos para enterarnos que Dustin ha tenido una increíble carrera y su línea recta lo ha premiado con ascensos perfectamente coordinados. Llega 15 minutos antes que Rudy a la meta, y remonta nuevamente para ver las llegadas a la meta desde arriba.

Yo entraría de 4to, 18 minutos detrás de Dustin, Rudy y Konrad.

18 pilotos completarían el recorrido, incluyendo Shigeto y Yoko, por lo que Ani, en el equipo de tierra, tiene un buen día.

Muchas caras contentas.

El impresionante rendimiento de Dustin lo ubica en la segunda posición de la tabla general, relegándome al tercer puesto, mientras de Rudy se posiciona más cómodo en el primer lugar, con cerca de 200 puntos sobre el segundo.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

HP2017 – Día 3

Un incandescente sol nos levanta nuevamente en lo que parece un día idéntico a los anteriores. No obstante, para las 8:30 am empezamos a ver algunas pequeñas nubes formándose.

1485274229746img-20170124-wa0029img-20170124-wa0019

Una prueba simple de 75 km aproximadamente, que confiábamos, podríamos completar volando la montaña como el día anterior, nos llevaría en línea recta al sur, hasta Florida, de regreso hasta el despegue de Maloca, y finalmente entrando en la meta de Siga La Vaca, en Santa Elena.

IMG-20170124-WA0026.jpg

Para la clase sport proponemos una prueba de un cilindro de 15 km de salida regresando hacia Maloca y aterrizando en Santa Elena, con 35 km de recorrido total.

IMG-20170124-WA0025.jpg

Para la hora del despegue, el cielo está poblado de cúmulos bien formados, mostrando actividad tanto en el valle como en la montaña, por lo que no nos cuesta mucho encontrar un ascenso para esperar por cerca de 35 minutos el inicio de carrera.

Lentamente el resto de los pilotos abandonan el suelo y nos coordinamos en un patrón de espera, jugando entre las barbas de una nube, en dos núcleos diferentes, a 2600 mts de altura (1500 sobre el suelo más o menos).

IMG-20170124-WA0023.jpg

Parece que vamos a tener un inicio de carrera emocionante.

Sin embargo, después de estar cerca de 10 minutos esquivando alas y entrando y saliendo de las nubes, cuando faltan sólo 5 minutos para el inicio de la carrera, se nos apaga el ciclo y empezamos a caernos.

Hay algunos que detectan la situación y regresan cerca de 1 km hacia una nueva nube. Yo me tardo un poco y pierdo casi 150 metros antes de tomar la decisión de acelerar en busca de otro ascenso.

Para cuando estamos recuperando la altura, suena la señal de inicio de la carrera, y arrancamos 2 minutos más tarde, siguiendo a Shigeto de cerca, hacia las montañas altas.

Varios pilotos escapan hacia el valle, pero nuestra ruta resulta ser la más sólida.

Shigeto se me empieza a escapar y me la tomo con calma mientras me empiezan a dar alcance otros pilotos.

La punta va un poco más adelante pero bastante más baja, por lo que realmente estamos en la posición dominante, sólo superados por Shigeto.

Juan Camilo Marín me da alcance y empiezo a volar apoyándome con él.

La línea de la cordillera nos permite mantenernos 200 metros más altos que el resto de pilotos en punta.

Rudy empieza a remontar en forma impresionante, y luego de desviarse hacia el valle, toma un ascenso fuerte que le permite en pocos minutos recuperar toda la altura perdida en el inicio de carrera. Empieza a acelerar y antes de la baliza nos da alcance.

Me conecto con su frenético ritmo, que no es otro que el ritmo de un piloto de clase mundial. Vamos cruzando todo el tiempo por encima de los 70km/h y lentamente empezamos a alejarnos del resto de pilotos.

Para cuando nos acercamos a la baliza del despegue de Florida, las condiciones se saturan en la montaña y una sombra gigante nos obliga a bajar penosamente el ritmo de ascenso. No queremos perder tiempo, por lo que aprovechamos un poco la ventaja de altura que tenemos con nuestros perseguidores, para tomar la baliza y escapar inmediatamente hacia el valle, en busca del sol y de unos arados calientes.

De allí, volaremos ala con ala todo el regreso.

Un pequeño descuido de Rudy centrando una térmica a 20 km de la meta, me permite remontarme unos 50 metros sobre él, y empezar a halar hacia la que sería la última térmica. Todavía hay algo de sol cerca al Morro, pero es un lugar bastante traicionero. Nos cruzamos con varios pilotos sport que desafortunadamente están perdiendo altura y no nos marcan un ascenso en qué apoyarnos.

Aprovecho mi ventaja sobre Rudy para presionar un poco más hacia dentro de la montaña, pero comprometiendo un poco mi posibilidad de escapar a un aterrizaje seguro en el valle. Tengo un alterno ubicado en una pequeña ladera junto a un lago, pero estoy convencido de que voy a encontrar un ascenso más en la zona a la que avanzo.

Rudy se detiene debajo de un par de aves unos 500 mts atrás, y lo veo ganar unos metros.

Conecto un penoso ascenso junto a la ladera, pero trato de no desesperarme.

Tres giros más tarde, parece que tengo atrapada a una buena térmica que todavía no se dispara.

Comparo mi ascenso con el de Rudy y finalmente logro nivelarme con su altura, pero estoy un poco más adelante.

Un par de virajes más tarde mi térmica “pica el anzuelo”, se convierte en un indomable monstruo de +3.5m/s que me dispara fuera del suelo y hacia un planeo final asegurado.

Con 2.700 mts, inicio mi último planeo, aprovechando la altura para mantener una buena velocidad. Marco el despegue de la Maloca con cerca de 150 metros, y me enfilo en una final a 80km/h para entrar primero a la meta, cerca de 5m30s delante de Rudy.

Un poco más tarde llegarían Alejandro Trujillo y Alexandre Marchesini, en una increíble final que los deja a sólo 1 segundo de diferencia. 10 minutos mas tarde, Dustin Martin cerraría la meta.

Shigeto también llegaría a la meta, pero desafortunadamente no logra tomar la última baliza por 200 metros.  Lo sabe y está algo triste, pero no se quiere perder la foto de la meta.

IMG-20170124-WA0022.jpg

Pilotos en meta y Shigeto asomado

Muy buen carrera, que pudo ser mucho mejor si las condiciones no hubiesen saturado el día y apagado las térmicas sobre las laderas. Varios pilotos se quedaron antes de marcar la última baliza de La Maloca, porque era bastante alta, para asegurar un último planeo a la meta sin inconvenientes.

Yoko Isomoto, la piloto japonesa, se aceleró más de lo necesario después de su último ascenso y para cuando desaceleró ya era demasiado tarde y no pudo alcanzar la baliza. Shigeto tuvo similar suerte a pesar de que voló más conservador e intentó incluso rodear la baliza por detrás, sin suerte.

IMG-20170124-WA0024.jpg

Yoko Isomoto – Récord Mundial de Ala Delta

Probablemente mañana volaremos un poco más el valle.

Publicado en Uncategorized | 1 Comentario

HP2017 – Día 2

Nuevamente un día azul. Se ve toda la cordillera central. El sol nos recibe desde las 6:40 am (hora en la que su azimut sobre el horizonte logra superar la altura de la cordillera).

IMG_20170124_072609.jpg

Estamos algo temerosos por la falta de nubes y por la dificultad de volar el valle que tuvimos el día anterior, por lo que optamos por una prueba de 79 km para la categoría Open, diseñada exclusivamente por la montaña, por donde se mostraron las mejores nubes y condiciones el día anterior.

La categoría sport obtiene una prueba de 29km, bastante más planeada en las zonas más reconocidas por su fácil ascenso.

La subida al despegue se nos complicó cuando en la sección de la carretera más empinada y de tierra, se revienta una tubería de agua y la convierte en un completo tobogán de lodo.   Sostenerse en pié resulta incluso difícil, y nos vemos obligados a desinflar los neumáticos a 24 libras y acelerar a 40 km/h para lograr superar el obstáculo.

Luego del impase estamos en el despegue armando las alas entre pilotos algo escépticos por el extraño fenómeno de un segundo día azul consecutivo en el valle, con visibilidad infinita.

Le dicto la prueba a Ani para anotar en el tablero y luego de conversar con Mike, le propongo la 1:00 pm como hora de inicio de carrera. Entonces cometeré el imperdonable error de no asistir a la reunión de pilotos ya que quise aprovechar el tiempo para terminar de organizar mi equipo.

Durante la reunión de pilotos anuncian un cambio en la hora de inicio de carrera, retardándola hasta las 13:15, esto es, 15 minutos más tarde de la hora que yo tengo definida en mis computadores de vuelo.

IMG_20170124_072538.jpg

Despego detrás de Rudy, dando comienzo a un poco de movimiento, pero las térmicas son desordenadas y completamente quebradas. No hay cohesión en ningún giro y parecemos subiendo diez metros y bajando seis en cada revolución.  Supremamente demandante el pilotaje en estos primeros minutos, para escalar unos cuantos metros.

IMG-20170123-WA0022.jpg

Juan Arango – Despegue inferior

Me empiezo a acomodar debajo de unos parapentes que nos marcan unos buenos ascensos, y mis computadores anuncian el inicio de carrera, todavía a 5 km de distancia del cilindro de entrada que maraca la línea de salida.  Estamos tardísimo y nadie parece estar preocupado. Incluso hay muchos pilotos que aun no despegan.

Estoy arriba de todos, y decido aprovechar para subir un poco más, pero entonces veo a Rudy arrancar algo bajo hacia el cilindro de inicio. Aprovecho mi ventaja para salir tras él, y pasarlo, rumbo a la baliza, cruzando la línea de salida con 6 minutos de retardo, pero que en realidad son casi 9 minutos antes del verdadero momento.

IMG-20170123-WA0020.jpg

Mientras marco penosamente la primera baliza, pensaba que ya era hora de que me alcanzaran pero parecen tomándose su tiempo.

Bajo el ritmo y me vuelvo un poco conservador mientras regreso hacia la siguiente baliza.

Rudy me da alcance sólo 15 kilómetros después del inicio de la carrera, y empezamos a avanzar juntos por un planeo, pero entonces decido saltarme una térmica frente al despegue, en la que Rudy se detiene y termino subiendo entre parapentes y pilotos sport, en un débil y quebrado ascenso mientras veo a Rudy subiendo majestuosamente 2 km detrás, y muchísimo más rápido.

Para cuando llegamos al Morro, Rudy me lleva al menos 250 metros de altura, que son los necesarios para tomar esa esquiva térmica que se concentra justo sobre esta montaña. Yo no tengo suerte y me atoro aquí unos 5 minutos mientras encuentro algo que me permite recuperarme.

La línea de vuelo definitivamente está por la montaña, pero resulta difícil conectar desde nuestra posición. Cada que tengo unos metros extra, trato de acercarme agresivamente.

Rudy nos toma una importante ventaja, y aparece Juan Camilo Marín, a sólo 5 km de la siguiente baliza, dándome alcance por detrás.  Nos acompañamos unos minutos, pero mi espíritu competitivo me hace acelerar un poco para tratar de dejarlo mientras se detiene en una suave térmica.  Rudy nos aventaja ya por más de 6 km, mientras hace unos planeos largos sobre la cordillera, y nosotros luchamos debajo por tratar de conectar con la línea de convergencia.

Logro encontrar una fuerte y cerrada térmica que me permite desconectarme de Juan Camilo e iniciar la persecusión a Rudy, quien ya nos lleva por lo menos 10 minutos de ventaja.

Tomo dos o tres decisiones buenas que me permiten conectar con el despegue, donde hay varios parapentes volando en la estratósfera. Incluso uno de ellos parece alcanzar la punta mas alta de la cordillera.  Me acomodo en un fuerte ascenso que no reconozco si se trata de dinámica o de térmica, pues cuesta trabajo hacer un giro completo en él, pero finalmente cierro agresivamente el ángulo y empiezo a ascender rápidamente hasta 3000 mts. La meta a 25 km de distancia, con dos balizas en la ruta, se vuelve alcanzable, pero juego mis cartas conservadoramente. Mantengo una velocidad moderada en el primer trayecto, marco la penúltima baliza con más de 200 metros de altura extra, y el computador me informa que voy a llegar con 20 metros a la siguiente baliza, pero con 200 a la meta… no quiero arriesgar la altura a la baliza para no atorarme justo en el último segundo, y luego de una terrible descendente me detengo en un pequeño ascenso.

Rudy entra a la meta, y acelero hacia el último segmento, para entrar 5 minutos y medio detrás de él a la meta.

45 minutos más tarde entrarían Yoko Isomoto, seguida de Oscar Morales, quienes llegarían con un poco de exceso de altura.

IMG_20170124_072453.jpg

Open en Meta

Mi error en el start, que se denomina “Jump The Gun”, o “Robarse La Salida”, resulta muy doloroso pero bastante menos de lo que hubiese podido significar.

Durante la preparación del reglamento particular para el campeonato, unas semanas antes del evento, le había sugerido a Mike que no permitiéramos robarse el start, a diferencia de los años anteriores que se permitían hasta 5 minutos y con una pérdida máxima de puntos de 100, pero Mike me sugirió que penalizáramos con 20% de los puntos a quien se lo robase, a lo que accedí.  Por lo tanto, mi puntaje del día se vió disminuído en 20%, por lo que de casi 900 puntos, bajé a 717 puntos, relegándome a la 4ta posición del día, y manteniéndome en la 4ta posición de la tabla general.

 

Publicado en Uncategorized | 3 comentarios

HP2017 – Día 1

Precedido de una semana de lluvias y condiciones difíciles, comienza el campeonato abierto de ala delta – Hombres Pájaro 2017, con uno de los días más despejados, claros y soleados de los últimos tiempos.  Desde Cali pudieron ver gran parte del día, el nevado del Hulia.

Nosotros, desde el hotel podíamos ver todas las cumbres de la cordillera central, con su imponente e inalcanzable altura, elevadas sobre nuestro escenario de juego.

Este año estamos bastante más restringidos en espacio aéreo y nos han limitado el espacio por un perímetro relativamente pequeño, por lo que nuestras pruebas tendrán que concentrarse en trayectos más cerrados.

Rudy Gotes y yo conformamos, junto con Mike Glennon, el comité de pruebas.

La subida al despegue resulta otra nueva aventura debido a que la carretera principal está siendo asfaltada con velocidad “colombia”, por lo que debemos tomar un desvío por una vereda con un ascenso muy empinado – que no resulta problema para un 4×4 – que se vuelve imposible si cae una gota de agua.

El primer día todo es más complejo y estresante.  Apenas hay tiempo para coordinar los primeros inconvenientes.  Dustin nos ayuda con el ala de Shigeto que parece tener un problema de armado extraño, lo que lo lleva a desarmarla prácticamente por completo para volverla a rehacer.

Decidimos una prueba de 80 km aproximadamente para la clase open, y una prueba de 34km para la clase sport.

Nuestro equipo está conformado por Yoko Isomoto, piloto japonesa Campeona Mundial femenina, Shigeto Ishizaka, selección Japonesa de Ala delta para el mundial de México, Rudy Gotes, Campeón nacional Mexicano y número 10 del mundial de México, Ani Velásquez brindándonos todo el apoyo y soporte logístico y de transporte, Miró (perro) y yo.

Ani y Marta en el despegue.jpg

Ani y Marta en el despegue

Prueba del día.jpg

Despegamos sin inconvenientes  nos ubicamos rápidamente sobre el despegue.

Junto con Shigeto y otro piloto brasilero, nos escapamos al siguiente risco hacia el sur, a 2 km, para esperar casi 50 minutos a la salida.

En una agradable coordinación, nos apoderamos de la parte alta de la ladera, y nos dedicamos a jugar con las nubes que se forman a nuestro alrededor, mientras el resto de los pilotos se empiezan a ubicar debajo de nosotros.

Uno de los pilotos de la clase sport tiene un mal despegue, y se estrella unos metros abajo de la rampa, rompiendo su ala. Aunque no sufre lesiones, no sabemos si podrá repararla y competir para mañana.

Cuando llega la hora de salida, arrancamos hacia el sur casi en la mejor posición, sólo superados por Juan Fernando Arango, que ha encontrado un ciclo perfecto en el valle, un kilómetro más cerca del start, y lo vemos avanzar tímidamente, algo solo, a nuestra derecha.

Aprovechando nuestra altura, tratamos de comenzar la prueba con un planeo largo, presionando hacia unas nubes prometedoras. Pasamos varios núcleos térmicos pero estamos todavía muy altos para perder tiempo centrándolos.

Nuestra estrategia nos juega una mala pasada cuando las últimas dos nubes no quieren funcionar, y empezamos a perder altura peligrosamente, mientras vemos a todos los competidores detenerse 4 km antes, y subir plácidamente hasta la base de la nube.

La punta se deshace en tres desesperados pilotos, todos buscando cómo rescatarse de esa situación.  Cada uno se pega de lo que puede.

Yo debo regresar un poco perdiendo aun mas altura, mientras por encima empiezan a pasar todos los demás pilotos.

Alas en el cielo.jpg

Luego de un estresante momento empiezo a recuperarme y logro atrapar al segundo grupo de punta, mientras Rudy y Dustin se escapan hacia un valle intimidante en  busca de la primera baliza.

Partimos 4 o 5 minutos después hacia la baliza, conformado un pequeño grupo de avanzada.

Una vez marcamos la baliza, regreso rumbo a la ladera seguido por un piloto brasilero. El grupo se descompone un poco cuando varios pilotos deciden volar hacia la siguiente baliza, mientras yo sigo presionando hacia la ladera.

Tomo una pequeña ventaja en una térmica esquiva, y la aprovecho para separarme del grupo.  Conecto con la ladera y en segundos estoy debajo de una línea de prometedoras nubes – de hecho, las únicas nubes que hay en toda el área de vuelo – .

Rápidamente empiezo a avanzar y en cuestión de minutos adelanto a la punta de carrera, que van por una línea más difícil en el valle.

Marco la segunda baliza de primero y me acomodo nuevamente mientras llegan algunos pilotos varios cientos de metros por debajo.

Empiezo a avanzar solo hacia el valle nuevamente, a marcar la baliza de Palmira, y me veo obligado a adentrarme un poco sobre el pueblo para encontrar un ascenso sostenible, pero sólo hasta 2100 mts.  La baja inversión en el valle explica la ausencia de nubes, pues en la montaña los techos se forman sólo a partir de 2600.

volti.jpg

El regreso hacia la última baliza, La Mesa, nos lleva sobre la meta.  Trato de detenerme en cualquier térmica que me ofrezca una oportunidad razonable, pero no quiero perder mi ventaja por lo que quizás se me escapan dos oportunidades vitales.

Con más de 500 metros sobre la meta, y debajo de varios parapentes, persigo todas las aves que puedo mientras hago un desesperado patrón en busca de un nuevo ascenso.

No tengo suerte y en 5 minutos estoy aterrizado en la meta, con 14km todavía por delante.

Cerca de 30 minutos más tarde, Juan Camilo Marín y El Potro, vienen avanzando conservadores, exprimiendo todos los ascensos que encuentran. Lentamente pasan por la meta, pero el Potro se queda sin altura y aterrizaría 2 km más adelante. Juan Camilo logra escapar la estabilidad del valle y conecta con la montaña, donde lentamente asciende mientras vemos desconsolados cómo se acerca a la última baliza.

Sin mucho esfuerzo a partir de allí, simplemente aseguraría la altura y llegaría a la meta de primero.

Dustin Martin, que venía cantando aterrizajes desde hacía casi una hora, aparece en escena, luchando en suaves condiciones al sur de la meta, y se lanza hacia la ladera con altura justa para atrapar una térmica de 0.1m/s.

Se toma todo el tiempo del mundo en atesorarla, y su paciencia y resistencia lo llevan finalmente a la meta, casi 40 minutos más tarde que Juan Camilo.

1485123487606.jpg

Rudy  por su parte quedaría a 4 km de mi posición, por el 5to puesto, provisional.

Emocionante comienzo de campeonato, con una prueba que resultó bastante más difícil de lo previsto.

Publicado en Uncategorized | 1 Comentario