Scooter Towing 2 – Matando la bruja.

Se nos aguó el paseo a Roldanillo.  Definitivamente el verano está iniciando su retirada, y las primeras lluvias empiezan a mojar el alma de pilotos que llevamos todos por dentro.
 
Sin embargo, con juguete nuevo, si se nos daña un paseo, se nos arma otro.  Decidimos subir de nuevo al Club Llanogrande en Medellín, para hacer más pruebas y vuelos con el scooter Towing.
 
Esta vez tuvimos la fortuna de ser acompañados por el veterano y experimentado instructor de Ala Delta, Carlos Correa, más conocido en el medio como Siroco, y nos acompañó también Conrado Muñoz, experimentado piloto "de pruebas", con innumerables vuelos en diferentes alas, arneses mosquito, sistemas de towing experimentales, tandem, entre otros.
 
El día, como anotábamos al principio, no podía estar más feo. Los primeros tows los hicimos bajo la lluvia, en cero viento, con sendas carreras de despegue.  La altura, 2050 mts sobre el nivel del mar, y la temperatura, hacían que el scooter no se comportara como nos hubiera gustado.  No estaba produciendo los caballos de fuerza que se requerían. 
Esta vez utilzamos dos cometas: una Falcon 225, y una Sport 137. La falcon 225, cometa de dobles, salía fácilmente y nos mantenía en vuelo sin muchos inconvenientes, aunque las alturas que alcanzaba inicialmente eran bastante más reducidas que las que habíamos alcanzado en los primeros intentos, mas cuando Siroco probó la Sport, la moto full potencia parecía no ser capaz de acelerarla lo suficiente, y a duras penas lograba hacer un despegue razante por unos segundos, hasta que finalmente salía del suelo y se elevaba 5 u 8 metros.  Sólo dos o tres intentos le hicimos a la cometa 137, en parte por su baja sustentación, en parte porque no teníamos ruedas para ella 🙂
 
Sin embargo, cuando se fue la lluvia y las cometas se secaron un poco, la cometa Falcon empezó a mostrar un poquito más de fuerza en los ascensos, y fue entonces cuando Siroco decidió matar la bruja: -"voy a hacer un 180 y me voy a devolver con cola para aterrizar en las ruedas" Me dijo.
 
Despegó, se trepó hasta media pista, y se soltó haciendo un 180 y entrando con cola, depronto muy cerca del final de la pista… le tocó hacer drag con los pies para frenar la cometa antes de que se le acabara el espacio. Casi se come la pista y va a dar a los setos que la enmarcan, pero había matado la bruja… se puede girar.
 
De ahí empezaron los experimentos… nos soltamos cada vez más tarde, e iniciamos un patrón de giro.
 
Yo finalmente me robé un vuelito, ganando toda la altura que me permitía y ayudado un poco por un viento superior que empezaba a entrar, me solté prácticamente encima del scooter, logrando hacer un trayecto largo de cola, casi hasta afuera del potrero, luego base, y luego una final. Excelente vuelo.
 
Ahí decidimos poner el variómetro y medir las velocidades ascendentes y la altura.  Siroco y Conrado, que fueron quienes volaron, registraron ascensos picos de 3.2 m/s, pero promedios de 2.2 a 2.5 m/s, y alturas máximas cercanas a los 60 metros.
 
Fueron los últimos ensayos con el scooter de Juan Carlos, pues lo necesita vender, y por tanto hoy lo estaremos desarmando para dejarlo otra vez con cara de moto.
 
Estoy convencido de que el proyecto es todo un éxito, pero que sería bastante más conveniente conseguir un scooter más fuerte, para asegurar mejores ratas de ascenso. Por lo menos, un motor 4 tiempos, con 125 cc.  Será entonces ponernos en la tarea de buscar un salvamento en alguna parte, para tratar de resolverlo.
 
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