Impresiones: Voladero de Sopetrán

Luego de una impresionante propaganda por parte de su revelador, Juan Fernando Arango logró convencernos de darle una miradita al voladero nuevo en Sopetrán.
 
Fuimos con Ani y Miró, Alejandro Isaza, Juan Carlos Restrepo (Alias D2), y en dos carros mas fueron Andrés Duque, el Negro, Mauricio Hoyos, Memo Mono, y un parapentista.
Impresionante desnivel de 1550 mts!, para un planeo de 10.5 kilómetros hasta la Florida (6,77:1). La subida es bastante larga, alrededor de 1 hora en destapado, pero aun así, no le quita el encanto al sitio. Un hermoso espacio para armar las cometas en la finca de un campesino muy atento y solidario. Para despegar simplemente hay que pasar el alambrado junto al pino y listo.
Nos lloviznó antes de despegar, y luego se puso un poco complicado. Finalmente nos dió una ventana de despegue y salí justo detrás de Mauricio Hoyos.  Hice varias pruebas de planeo con la cometa. Primero ajustando un poco el variómetro con la turbina, que la terminé ajustando en 150 (un poco más alto del anterior 130) y que me igualaba bastante bien las velocidades aerodinámicas y gps.
Luego grabé un par de veces el barógrafo para ver si logro trazar una curva polar.
El aterrizadero es muy bueno, y el despegue también. Es un sitio bien bonito e interesante. Aterrizaje sin mayores problemas, con un flare agresivo con el que golpié la quilla contra el suelo, pero muy bueno, porque estaba cero viento.
Juan Carlos despegó bastante tarde porque hubo un poco de demora en los pilotos que venían antes que él y tuvieron que esperar porque el despegue se nubló.  Desafortunadamente las condiciones no fueron tan favorables cuando él despegó, y el planeo, que hasta el aterrizadero requería de menos de 7 a 1, lo hizo recorrer un largo trayecto en descendente que rápidamente lo puso en una posición bastante comprometida. Finalmente no le alcanzó la cuerda y le tocó abortar cerca de 1 km antes del aterrizadero, en un sitio bastante complicado, pero sorteando el aterrizaje entre cactus y alambres, para aterrizar sin un razguño.  Luego tuvo que caminar cerca de 2 horas con la cometa para llegar al Lago de La Florida, donde afortunadamente un pescador se ofreció a cruzarlo en su canoa, con la cometa, para que finalmente lo recogiéramos minutos después de que él hubiese llegado al otro lado.
No obstante, tanto Juan Carlos como todos nosotros, quedamos bastante contentos con el vuelo, con el hermoso lugar, y con ganas de volver en un día con mejores condiciones.
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