Matasanos – Nueva Administración.

A todos los pilotos de Antioquia y Colombia, tengo el placer de informarles que Matasanos, el sitio oficial de vuelo en Ala Delta de Medellín, sede de entrenamiento y cuna de la actual selección de Ala Delta de Colombia… (Alejo Isaza y yo), ha sido adquirida por uno de nuestros compatriotas. Alonso Morales adquirió el terreno donde está ubicado el despegue, y tiene muchos planes para hacer de este sitio algo más que un simple “morrito”.

Su propuesta es muy prometedora, y mas o menos sería algo como que va a construir una edificación pequeña, con varias habitaciones para los pilotos que quieran permanecer allí. Tendría posiblemente servicio de restaurante, además de un almacén de cometas donde los pilotos pueden dejar depositados sus equipos.

Al parecer, también tendría un servicio especial de atención a pilotos, según el cual, uno podría hacer una llamada al despegue a decir que va a ir a volar, y le sacarían la cometa de la bodega y se la armarían a uno.

Luego de volar y aterrizar en Barbosa, un carro lo volvería a subir a uno al despegue a recoger el carro personal y a dejar el ala y el equipo en el “almacén” de cometas.

De esta forma, los pilotos ya no tendrían que preocuparse por el transporte, y podrían ir a volar en bus, en taxi, o hasta en moto.

En fin, creo que por el inmesurable esfuerzo que ha puesto Alonso en la adquisición de este espacio, y que solidariamente lo mantendrá a disposición de los pilotos, le debemos nuestra mayor gratitud y nuestro mejor esfuerzo para hacer de este sitio una reconocida plaza de vuelo en Ala Delta.

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(Foto cortesía Juan Fernando Arango)

El domingo 5 de Abril tuve la oportunidad de subir a volar con Gustavo Jimenez (alias campeche) y Alejandro Trujillo (alias Alejandro Trujillo), en un hermoso día. Aproveché para experimentar con dos cosas nuevas. La primera era la Falcon de escuela que compramos Isaza y yo, que no había tenido la oportunidad de volarla de alto, y que quería ensayar con mi arnés de competencia, para ver si al menos era capaz de colgarlo de la quilla (no tuve problemas aquí).

Lo segundo, era ensayar la nueva consola para el variómetro, diseñada por Alejo Isaza.

Primero la Falcon:

Obviamente no hay mucho que decir sobre las características de despegue de esta maravillosa cometica. El manejo en tierra es excepcional, y su liviano peso y sus laterales y triángulo pequeño permiten levantarla del suelo sin mayores inconvenientes.

El viento en rampa me permitió hacer un despegue de suaves pasos y segundos más tarde me encontraba termaleando afuera del despegue.

Acostumbrado a la pesada y lenta respuesta de una cometa de competencia, familiarizarme con la rápida y efectiva respuesta de giro de una cometa de iniciación fue un verdadero desafío.

Quedé impresionado con la velocidad de giro y el reducido radio de giro en que se desenvuelve esta cometa. Pareciera girar en la mitad del radio de una cometa avanzada, casi como un parapente.

Me dejó también un poco fuera de base la facilidad con que la cometa gana velocidad. Realmente pensé que la cometa sería bastante más rígida en el pitch, pero la verdad es que pasar de 36 km/h a 50 km/h no requiere mayor esfuerzo, lo cual se vuelve un poquito preocupante a la hora de tratar de sacarle el mejor desempeño. Basta sólo con un agarre fuerte en la barra, típico de los pilotos aprendices, para perder toda la sensibilidad de presión de pitch de la cometica, por lo que acelerarla más allá del punto ideal resulta casi accidental.

Tuve la oportunidad de medir ascensos al lado de Cesar, un excelente piloto local, que estaba volando una Fusion 150 (un ala bastante grande para su peso que puede ser cercano a los 70 kg), y para mi sorpresa, a pesar de que la Falcon pierde altura muy rápidamente cuando encuentra descendentes, su impecable manejo en térmicas permite mantenerse centrado en los núcleos más difíciles y subir a la par de las cometas más avanzadas.

Los planeos con viento de frente son muy tristes, y el cerebro de piloto de competencia me aceleró varias veces a 48-50km/h tratando de penetrar contra el viento (saliendo de rositas o volando hacia el norte, hacia Bellavista), pero me penalizaba con planeos de 5:1 o 6:1. Sin embargo, cuando bajaba a 42-43km/h lograba subir los números a unos reconfortantes 8:1.

En general quedé muy satisfecho con el desempeño general del ala, pero extrañe el speedbar, porque la barra de control recta resulta un poco incómoda para las muñecas.

Lo segundo, la consola para el instrumento de vuelo. Desafortunadamente el espacio para abrir los puertos o cargar el instrumento en el costado no quedó bien ubicada y hay que hacerla más grande. Adicionalmente el orificio para ajustar el tornillo que asegura el instrumento también está desplazado del centro entonces no es posible asegurar el equipo a la consola por el momento.

Sin embargo, la consola es tan justa que no fue necesario usar el tornillo fijador por detrás, y bastó con atar el instrumento a la barra de control para evitar que se cayera en caso de que saltara fuera de la consola.

La ubiqué en la barra de control un poco a la derecha, y su posición resulta muy agradable.

Me preocupa un poco la resistencia que puede ofrecer la pata de agarre con la “rótula”, ya que en lugar de ponerla sobre el eje vertical, la ubiqué en forma horizontal precisamente para evitar que el peso del instrumento la hiciera bajar. Sin embargo, un par de veces (y volando muy por debajo de los 65-70km/h de una T2C) la consola giró hacia adentro, no obstante haber apretado el tornillo fuertemente.

Tengo que ensayarla en mi cometa de competencia para ver cuál es su desempeño en condiciones “normales” de carrera.

Por ahora, la volé sin poner el gps de backup, porque debo conseguir unos velcros para poderlo fijar. Sin embargo el peso adicional de este pequeño componente puede agravar la situación de la falta de rigidez en el sistema de la rótula.

Ricardo, mi hermano, nos acompañó al despegue y luego bajó a Barbosa a vernos aterrizar y para analizar un poquito el cuento. Afortunadamente el día estuvo muy concurrido y pudo apreciar cerca de 8 despegues y aterrizajes (creo que volamos alrededor de 12 pilotos). Lentamente se ha entusiasmado con este fabuloso deporte, al que con ayuda de Alejo Isaza, lo estamos tratando de apasionar.

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