Oficializando Belalcazar

Sábado 3 de Octubre de 2009

Continuamos con nuestras andanzas por Belalcazar.
Esta vez Carlos García, alias Carlos Dragcía, Comander y Alejo Isaza completan el cupo del carro.
Viajamos de nuevo el sábado a las 4:30 am, y llegamos sin afanes al pueblo de Belalcazar.

Mike, que viajaba rumbo a Roldanillo, nos reporta que desde que dejó Cali, ha estado lloviendo en toda la ruta, y Corrales y Siroco nos informan que en Roldanillo estaba lloviznando.

El clima en Belalcazar, aunque bastante mejor, tampoco se ve demasiado prometedor. Decidimos visitar el pueblo, para que Isaza lo conociera, y finalmente nos aventuramos a entrar al Cristo, que estaba curiosamente lleno de grafitis religiosos.

Volvimos hacia el despegue, y allí nos encontramos con Corrales, Coche y Siroco, y minutos más tarde llegó Claudia con Mike. En total eramos 8 pilotos.

Una nota sobre el sitio del despegue para que tomen los datos:

Eduard es un parapentista de Anserma, y también es casualmente el dueño del sitio de despegue. Nos ha acogido y abierto las puertas, pero es necesario que de ahora en adelante quien esté interesado en volar del sitio se reporte con él, con el fin de autorizar la entrada con el mayordomo.
Conversando con Eduard, tiene planes para adecuar el sitio, y hacer más agradable para los pilotos. Como contraprestación espera que todos los que queramos usarlo, paguemos $2.000 por derecho de despegue, lo cual es lo mínimo que debemos hacer.
Cuando deseen ir al sitio, deberán llamar a Eduard al teléfono celular 314 851 0918, con el fin de que él avise a Luis (el mayordomo) para que los atiendan. También nos pide que no utilicemos la casa que hay arriba para bajar los equipos, ya que no le gusta que pasemos por los alambrados. Dice que van a adecuar un broche pero entrando por la finca principal, donde por cierto, habría dormida en caso de que quieran quedarse allá, y las condiciones y el precio lo deben acordar con él.

Bueno, continuando con el informe del vuelo, el viento estaba fuerte del sur (de la izquierda) pero enfrentaba constantemente con pequeñas térmicas que subían por la ladera. Sin embargo, el panorama no se veía prometedor, y aunque a las 10:30 estaba bueno, nos tomamos más tiempo de la cuenta y un cirro apagó las condiciones y las nubes que estaban sobre nuestras cabezas desaparecieron. Decidimos esperar, porque nadie quería "pianarse". Aprovechamos para hacer una sesión de chistes, en la que Corrales y "Diego" – un personaje de Belalcazar que siempre nos ha acompañado e incluso nos lleva regalos al despegue – hicieron un mano a mano en descaches.

Finalmente decido despegar de primero, y justo al frente del despegue me enrosco en una pequeña y arisca térmica, supremamente turbulenta y dificil de centrar, pero no iba a soltarla por nada del mundo. Lentamente voy ganando altura, mientras derivo hacia el oriente sobre el despegue, hasta qeu finalmente tengo la oportunidad de montarme sobre el filo de la sierra y tomar la térmica del oriente de la sierra que me subió mucho más consistentemente hasta 2.300 metros. El resto de pilotos estaban tardando un poco en despegar, y no tuvieron tanta suerte, pues no centraron esa primera térmica y lentamente se fueron "chorriando" hasta que finalmente estuvieron Isaza, Carlos, Mike y Coche, aterrizados en los arados al norte del despegue. Los otros tres pilotos, Claudia, Corrales y Siroco, no pudieron despegar.

Yo pude darme un lindo paseo hacia el norte por el filo de la ladera, pasando Belalcazar cerca de 1 km, y luego volviendo hasta La Virginia, para mirar si trataba de volar hacia el sur, pero desafortunadamente las condiciones se deterioraron en pocos minutos, y todas las nubes y las térmicas desaparecieron.

Terminé aterrizando cómodamente en unos arados justo al norte de La Virginia, después de 1:20 de vuelo.

Domingo 4 de octubre de 2009.

Amanecemos en Roldanillo y decidimos volar allí.
Elegimos despegar de los Paisas, donde nos acompañó Claudia, el médico, Coche, Isaza, Carlos y Mike. En Caleños armaron Corrales y Siroco.

Carlos y yo decidimos hacer una prueba, para efectos de practicar boyas y starts, mientras que Isaza protestaba a su manera muy particular, empeñado en hacer "vuelo libre" hacia el norte.
Nuestra prueba consistía simplemente en marcar un start de salida sobre el despegue, volar hacia Las Cruces (mal llamado morro plancho en el gps), luego cruzar el valle hasta el sur de la virginia, continuar hacia Cruces, al norte de Obando, y hacer meta en La Virginia.

Tomo el primer start a las 10:40, luego de esperarlo 8 minutos, y ver que Isaza arrancaba hacia el sur de la Victoria. Carlos pierde altura antes del start y decide esperar el segundo start a las 10:50.

Me adelanto sin muchos inconvenientes, y de regreso de la primera boya, en amparito aseguro 2300 metros para cruzar hacia el sur de la Victoria, donde Isaza se sostenía.

Un par de parapentes también están en ruta, y los sobrepaso antes del rio cauca.

Isaza me espera unos minutos pero decide continuar asumiendo que yo le daría alcance un poco más adelante. Lo veo cruzando un poco más al oriente de mi posición, marco la segunda baliza (sur de Victoria), y me enfilo en una línea de intercepción para darle alcance a Isaza. Estoy cruzando a 70-75km/h de aire, y marcando velocidades de suelo cercanas a los 80km/h, debajo de una línea de ascendencia interesante, que me permite alcanzar a Isaza prácticamente sobre la Victoria.

De allí en adelante volamos juntos. Nos desviamos un par de kilómetros hacia el oriente, rumbo a las montañas al oriente de Obando, en busca de una línea de nubes. Isaza toma la nube más al sur, y yo salto hacia la siguiente al norte, pero no tengo mucha suerte, entonces me sigo más adelante donde subo sin muchos inconvenientes. Isaza me sigue solo un par de kilómetros detrás, pero me alcanza sin inconvenientes. Nos pasamos volando en esa forma un buen rato, hasta que llegamos a Zaragoza, donde Isaza se me adelanta y centra una buena térmica, donde lo acompaño. 
Lo convenzo de volar hacia Cartago, porque estaba algo indeciso, pero finalmente me sigue. Hay una hermosa nube justo en medio del pueblo, pero tan pronto empiezo a acercarme, la muy pendeja decide desaparecer, mientras que atrás a mi derecha empieza a formarse otra nube. Isaza me reporta por radio que mi nube está muriendo y que ensaye la otra, y decido continuar un poco más para ver si encuentro otro centro térmico sobre el pueblo. Isaza llega a la nube al oriente del pueblo y antes de que pueda reportar la excelente térmica donde se encuentra, ya estoy girando hacia él, pero llego cerca de 300 metros por debajo.

Una vez basenube, empezamos a movernos hacia Cerritos donde hay otra nube, pero le llegamos algo tarde, y la nube está desplazándose muy rápido de oriente a occidente. Terminamos cruzando hacia La Virginia, en un planeo de 10:1, justo en medio de las lomas. No vamos ni por Cerritos, ni por el río.

Isaza se empieza a poner nervioso y cambia su rumbo para asegurar los aterrizaderos que se ven junto al rio, pero logro convencerlo de mantenerse en las laderas y justo en medio del camino hay un buen arado en una ladera, que tiene además una pequeña pista de aeromodelos, donde están volando algunos avioncitos. Le digo que asegure ese sitio, y que tratemos de buscar una térmica allí. Mi planeo está en 9:1, pero no puedo esperar mucho.
Isaza está cerca de 300 metros debajo. Afortunadamente cogemos una térmica justo sobre este arado, y lentamente subimos hasta que el planeo a la Virginia está a un grotesco 6:1.

Ahora, no se trata de llegar a la Virginia, sino de seguir hacia Belalcazar. Aprovechamos la altura para explorar unas nubes más al norte, y rápidamente nos encontramos sobre la sierra de Belalcazar, en una excelente línea de ascendencia. En minutos pasamos sobre el despegue, y en otros pocos minutos nos encontramos a 2.300 sobre el Cristo de Belalcazar.

Isaza se abre hacia el valle del Risaralda, y decide irse a aterrizar en Viterbo.

Yo vuelo un poco más sobre el filo, hasta el siguiente pueblo llamado San José, y a 2.300 metros pareciera como si pudiera llegar a las mangas del valle del rio cauca. Sin embargo, marco una boya virtual sobre la iglesia del pueblo (cuya fachada parece forrada en mosaicos cafés y blancos), y me devuelvo a acompañar a Isaza, sosteniendo un planeo a 110 km/h de velocidad gps.

Aterrizo sin muchos problemas al lado de Isaza, luego de tener que hacer un agresivo flare cuando la cometa todavía se movía sobre el piso a 40km/h, en lo que parecía ser una intempestiva "cola" causada por una térmica que estaba reventando justo en el potrero donde aterrizamos.

Cerca de 30 minutos más tarde, comenzó a llover 1 km al norte de nuestra posición.

El vuelo marcó una distancia lineal de 80.6 km, muy agradable. Isaza obviamente, estaba tan feliz como yo.

Carlos no tuvo mucha suerte volando solo sobre Cartago, y aterrizó allí luego de que la misma nube que se me desapareció a mi, le hizo la misma jugada.

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