Apia – El retorno

Cuando el fenómeno del niño sigue haciendo de las suyas, y no existen compromisos ni ataduras, decirle "no" a un viaje a Roldanillo sería como rechazar un boleto ganador de lotería.

Me "apunté" en el carro de Carlos García, para acompañar a Carlos, Jorge, Campeche y Comander, en un segundo intento rumbo a Apía.

Salimos el sábado de Medellín a las 4:30 am, y llegamos al sitio de vuelo alrededor de las 10 am.

El panorama era bastante más alentador que el fin de semana anterior, donde conocimos el sitio, y esta vez se lograba ver perfectamente el valle.

El viento térmico anabático nos mostró porqué los parapentes habían escogido un lugar diferente para sus despegues, pues era marcado del sur, entrando en la rampa escogida por nosotros, desde la derecha. Sin embargo, la pendiente del despegue no parecía comprometer una buena salida, a pesar del viento, y de vez en cuando una pequeña térmica se aventuraba a subir justo en frente de nosotros, dándonos una buena ventana de despegue.

Mis nervios exploratorios me impedían tomar la iniciativa, por lo que motivamos a Campeche a ser el primero en inaugurar el sitio.  Tres pasos con un buen ángulo de ataque, lo dejaron agradablemente en vuelo, por lo que cualquier vestigio de temor desapareció por completo, y en su lugar, las ansias de estar en el aire entraron en juego.

Campeche (Gustavo) no estaba ganando altura, pero estaba convencido que se había equivocado de ruta, al volar directamente hacia el valle, en lugar de explorar hacia el sur, paralelo a la montaña.

Despego sin inconvenientes, y un minuto después, me encontraba ascendiendo agraciadamente 1 km al sur del despegue.

A 2400 mts me encontraba esperando a Carlos y a Jorge, pero me reportaron que el viento estaba algo más cruzado y que no me preocupara, que arrancara.
No tuve inconveniente en atender su sugerencia, pues la agradable térmica se había convertido en una incómoda descendente que me arrebató 200 mts antes de decidir arrancar hacia el sur.

Inicio el cross hacia el sur, tratando de adivinar la ruta que había usado Héctor Corrales el fin de semana anterior, en un vuelo alrevés (Desde Roldanillo, hacia el Norte). Mantenerse sobre las montañas significaba tener que hacer agresivos saltos fuera de ruta, hacia el occidente, saltando dos pequeños valles, a través de 3 estribaciones de la cordillera. 

Finalmente Jorge y Carlos despegan  Campeche había reportado su
aterrizaje varios minutos antes, y fue secundado por Carlos García.
Jorge se aventuró un poco más hacia el sur, tratando de alcanzarme, pero se desvió prematuramente de la ruta, y prefirió la seguridad del valle, pero las condiciones, que estaban bastante turbulentas y esquivas, lo pusieron en el suelo en el Ingenio de La Virginia, donde después de "comerse" su potrero, aterrizó en un cañahusal.

Después de un gran esfuerzo por posicionarme en la tercera línea de cordilleras, me di cuenta de que no sería capaz de mantener la línea en el paso de Ansermanuevo, y en lugar de mantenerme atrás en el occidente, derivé lentamente  hacia el suroriente, hasta encontrarme justo encima del voladero de parapentes en Ansermanuevo.

En el vuelo me crucé con tres o cuatro parapentes que habían salido de allí, y volaban hacia el norte

Tenía algo de viento sur, por lo que el avance se hacía penoso.

La montaña me muestra unas interesantes nubes pero demasiado lejos, por lo que desisto de intentar "subirme" en el sistema y me enfilo a pasar la glorieta de Ansermanuevo, rumbo a las colinas bajas al occidente del aeropuerto Santa Ana. Llego varios metros por encima del filo, pero la turbulencia hace imposible encontrar un núcleo coherente. Tardo cerca de 20 minutos en volver a subirme, pero una vez lo logro, empiezo a trazar una línea debajo de unas buenas nubes. En Toro alcanzo una excelente basenube que me permite acelerar por primera vez, y volar agradablemente en un largo planeo, que incluso me regala la cruzada de La Unión.  Entonces mi cerebro deja de funcionar, y la costumbre ciega toma el mando de mi ala, y me lleva directo hacia "Amparito"… El planeo es sano y parece que llegaré por encima del despegue de los caleños… que equivocado estaba… Cuando me encontraba sobre la Unión, una terrible descendente me deteriora el planeo y la montaña empieza a elevarse delante de mi… Tardo 30 eternos segundos en comprender que la ausencia total de nubes sobre la cordillera occidental y la terrible descendente en la que me encontraba, a las 2:00 pm, no eran otra cosa que el viento del pacífico soplando como suele hacerlo… Puse rumbo hacia el valle, para tratar de escapar de las descendentes y del rotor, en busca de un arado interesante, y a tratar de posicionarme bajo varios grupos de nubes en medio del valle…

Asegurando un planeo justo hasta "La Seca", me adentré en el valle, hasta que casi en el punto de "no retorno", encontré una térmica derivada que me sacó del suelo. Cuando me encontraba casi basenube, había atravesado todo el valle y me encontraba ahora al sur de la victoria, sobre la boya V72… Pensé entonces en seguir por ese costado hacia el sur, pero estaba bastante agotado.  Volé hacia Zarzal, y el planeo me indicaba que tenía el peaje de la Uribe al alcance, con 150 metros de sobra… podía intentar el planeo, hasta la marca de 95km, y quizás encontrar algo en la ruta para ganar otro 5 km y obtener la marca de 100 km, pero el panorama hacia el sur no era alentador, y preferí utilizar mi altura para volar hacia el Aeropuerto de Roldanillo, en contra de 15 km de viento del pacífico. 

Llego con 400 mts de sobra y hago un sano aterrizaje justo al pié del hangar, donde 30 minutos más tarde me recogen los "Dragcía".


El despegue de Apía, hacia el Oriente.


El despegue hacia el Nor-oriente.


El gato que me acompañó mientras desarmaba en Roldanillo.

El análisis del track y las condiciones meteorológicas pronosticadas para el día…
Vuelo desde Apía hasta Roldanillo

El Domingo amanece completamente triste… Con un cirro deteriorando todos los pronósticos. Subimos tarde al despegue, pero definitivamente la historia es otra, pues llegamos "temprano" al sitio de despegue.

Nos acompaña Mike, Nico, Claudia, Coche y su hermano, y más tarde llegan Carlos Correa y Héctor Corrales, pero el cirro les "enfría" las ganas de armar siquiera.

El día no promete, pero aún así se aprecia opacos cúmulos, que tímidamente se forman debajo del cirro… parece que hay inestabilidad a pesar de todo.

Jorge inicia los despegues, despegando hacia el sur con una buena carrera. Tenemos un tímido viento que algunas veces enfrenta la rampa norte, y otra veces la rampa sur… Yo trato de seguir a Jorge, y me toca cambiarme de rampa en dos ocasiones. Finalmente termino despegando sin problemas hacia el sur, en una suave brisa anabática.

Mis planes se limitan a "seguir" al grupo.  Jorge se lanza hacia el norte, y yo lo sigo emocionado, pero en el basurero decide abortar y se devuelve hacia el despegue… yo me devuelvo como perro regañado. Hago una rasante a mach 1.2 (como a 120km/h) y el zoom (el ascenso por desaceleración después de la rasante) me permite hacer un 180 y con la misma energía realizar otro sobrepaso a 70km/h… increible la conservación de la energía de estas máquinas.

Mientras espero a que despeguen todos los pilotos, Carlos García se empieza a "chorrear" y luego de pasearse un poco sobre Roldanillo termina por aterrizarse detrás del Iyomá. Mal presagio.  Jorge, minutos más tarde, decide separarse de las condiciones y luego de pasear por Roldanillo decide acompañar a Carlos.  Queda solo Campeche, pero no parece animarse a arrancar… me aburro y decido abrirme de paseo por Roldanillo a perseguir parapentes…

Luego de caerme casi hasta 1600 mts, sobre Roldanillo, veo tres cometas cruzando basenube hacia el norte… Mi espíritu competitivo se reinicia, y empiezo a remontar de nuevo para tratar de alcanzarlos. 

Me tardo un poco en volver al sistema de nubes sobre la montaña, pero sin perder mucho tiempo (y sin llegar a basenube), arranco en persecusión de las tres cometas fantasmas que me aventajan por casi 10 km.

En la antena de higueroncito alcanzo a las dos primeras, y resultan ser Mike y Nico, volando cada uno en una Falcon. Increíble…

Más adelante, cruzando hacia el norte de la Unión, veo a Campeche… Escojo una mejor línea para cruzar y justo en el despegue de la Unión le doy alcance.

De allí, simplemente bajo la velocidad y empiezo a cruzar con él para acompañarlo y en lo posible ayudarle en un vuelo hacia el norte. 

Me veo obligado a volar sin geometría todo el tiempo, y debo esperar varias veces a que Campeche gane altura para continuar.

Pasando Toro se hace tan evidente el paso lento que llevamos, que Mike y Nico prácticamente nos alcanzan. Los veo 4 km detrás, y Campeche todavía está 300 metros por debajo mio… Decido volver para escoltar unos minutos a Mike y a Nico… Por unos momentos los acompaño, y sin geometría, completamente parado, con el arnés abierto y los pies haciendo todo el drag que sea capaz de generar, logro acompañar a Mike en una transición hacia la térmica que marca Campeche.  Llego 100 metros por debajo de Campeche, pero centro un buen núcleo y en menos de dos minutos nos encontramos de nuevo cruzando esta vez hacia Cartago, abriéndonos hacia el valle por una buena línea, justo pasando San Francisco.

Campeche se detiene innecesariamente debajo de un corredor que nos mantiene prácticamente a la misma altura, y me veo obligado a devolverme para no distanciarlo mucho, pues nos perderíamos de visual.

De nuevo, nos juntamos y volamos hasta Cartago, donde dos térmicas más tarde estamos con un planeo de 10:1 hasta La Virginia… le hago indicaciones a Campeche y finalmente arrancamos en lo que sería nuestro último planeo.  El cirro ha apagado el día un par de horas antes de lo normal, y en 16 km de transición no encontramos ni una sola ascendente.

Llegamos a La Virginia en lo que sería el vuelo en línea más largo de Campeche, con 66.7 km de distancia.

Luego de que nos recogen los "Dragcía", tomamos la carretera de Pereira, con el fin de pasar cerca de los aterrizaderos de Santágueda.  Tenemos la oportunidad de entrar a unas hermosas mangas justo al pié del cáuca, pasando un pequeño e intimidante puente colgante en el caserío denominado "El 41".  Esta boya la tenemos que poner definitivamente como una meta en campeonatos futuros… Es impresionante.

Algunas fotos del puente, en "El 41".



Y el track del vuelo en el análisis meteorológico, donde las condiciones pronosticadas se ven completamente desfiguradas por el Cirro.
Vuelo con Campeche hasta La Virginia

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