Risaralda – En búsqueda de los +200

5 de Enero de 2015, Roldanillo.

El parapentista suizo Kevin Philipp despega de Roldanillo a las 9:42 am, y con un techo que le entrega 2000 mts se mueve lentamente hacia Higueroncito, y de allí, empieza su travesía hacia el sur.

Su paso por Rio Frio y Tuluá lo deja peligrosamente a 150 mts sobre el terreno, pero logra remontar.  Luego por Buga – Cerritos, vuelve a bajarse hasta los 250 mts sobre el terreno por unos largos minutos pero de nuevo sale de allí.

Para las 4:00 pm dejaría la última térmica que encuentra y a las 4:12 pm pone los pies en el suelo en Caloto, Cáuca, cubriendo 169.43km en poco menos de 6:30:00.

http://www.xcontest.org/world/en/flights/detail:mobbb/5.1.2015/14:42

Sólo 2 km separan este impresionante vuelo del actual récord absoluto de distancia abierta en Colombia, de 171,6 km.

No hay tiempo que perder, hay que explorar opciones y tomar medidas drásticas.

De momento Yura está en licencia por incapacidad general, mientras le sana un “alita” quebrada, pero tengo la suerte de contar con Conrado Muñoz, quien me ofrece a Circa para darle un paseo de fin de semana.

10 de Enero de 2015.

Nos acompañan Juan Camilo Betancur, quien se recupera de una fractura de pierna en un accidente motociclístico, convirtiéndolo en un perfecto candidato para equipo de tierra, y Alejandro Trujillo, con quien he tenido la oportunidad de compartir los últimos intentos y exploraciones de despegues nuevos en busca de esos kilómetros de más.

Tras coordinar con Juan Manuel Echeverri, un reconocido piloto de parapentes, amante del Cross Country, nos aventuramos el sábado a conocer el despegue de Risaralda, ubicado en la coordenada N5 8.537 W75 46.438, y con 1820 mts de altura.

El sitio tiene una buena carretera de acceso, subiendo por Arauca. La rampa de despegue por su parte tiene un desafortunado escalón 15 metros más abajo de donde inicias la carrera, por lo que vas a poner a volar el ala, y si no hay mucho viento, 2 segundos más tarde pasarás peligrosamente cerca del suelo.

Los parapentes (Juan Manuel y otro piloto cuyo nombre se me escapa) despegarían primero para mostrarnos un poco las condiciones.

Mi despegue tiene viento de frente, pero no logro imprimir suficiente energía (o quizás tengo el ángulo muy bajo) por lo que no me siento muy cómodo y paso con menos de 1mt sobre la escala inferior. 

Alejo Trujillo tendría mas suerte, o mejor técnica, y supera por más de 3 mts la escala inferior.

Volando la cara occidental, hacia el Rio Cáuca, la zona nos ofrece dos aterrizaderos de apoyo para delta. Ubicados a 5 y 6 km de distancia del despegue, y ambos en línea. Revisamos el que queda a 6 km, justo sobre la carretera, y hay que sortear unas líneas primarias, pero parece con espacio suficiente. Sin embargo, en vuelo me parece que el que queda 1 km antes ofrece mejores alternativas, aunque quede un poco separado de la carretera. La coordenada del que queda a 6km será N5 6.565 W75 43.821, con 1010 mts de altura.

Despegando a las 10:40 am aproximadamente, parece algo prematuro. No perdemos mucha altura y la primera térmica nos permite mantenernos por encima del despegue, lo cual es reconfortante, pero entonces Juan Manuel decide moverse un poco hacia el sur y para nuestra sorpresa empieza a perder altura mientras lucha por encontrar un segundo nucleo.

Nuestro temor nos permite mantenernos en la que parece ser la única térmica del momento, ganando lentamente altura.

Cuando hemos alcanzado 2100 mts aproximadamente, ya tenemos garantizado cruzar el cordón hacia el sur occidente, y asegurar los primeros aterrizaderos grandes del valle del Risaralda (Viterbo). Nos empezamos a mover hacia el sur.

A 4 km del despegue nos encontramos justo al norte de a San José, a sólo 100 mts sobre el filo, y perdiendo altura. Surge la primera decisión dificil. Volar hacia la izquierda (oriente), a la cara occidental de la cordillera y perder la posibilidad de llegar a los aterrizaderos generosos del valle, pero manteniéndose en la cara soleada de la mañana, o volar a la derecha asegurando los aterrizaderos pero en la cara oriental de la cordillera que todavía no ha tenido tiempo de calentar.

Trujillo opta por la derecha mientras yo me arriesgo a la izquierda. Los dos perdemos altura y quedamos 100 mts debajo del filo sin contacto visual.

10 minutos más tarde logro remontar de nuevo el filo y veo a Alejandro al menos 5 km más al sur, todavía algo bajo, tratando de sostenerse en un valle que todavía no ofrece condiciones.

Minutos más tarde Alejandro se vé obligado a dejar su térmica y volar hacia los aterrizaderos de Viterbo.

Yo me tomo mi tiempo y me muevo un poco más al sur. 30 Minutos más tarde, y sin muchas alternativas en la cara occidental, salto hacia la cara oriental, donde lentamente empiezo a avanzar hacia el sur.

Belalcazar me recibe con penosos 100 mts sobre el pueblo, pero logro pescar una térmica justo allí y mi vuelo empieza a tomar forma.

No hay nubes, y parecemos volando a ciegas, tratando de leer el terreno de la mejor forma posible. 

Sobre la última antena del filo de Belalcazar (no sé si es un VOR, pero tiene un radar) debo saltar hacia La Virginia y de allí presionar hacia el occidente, rumbo a Ansermanuevo, para evitar el corredor aéreo de aproximación de Pereira. Avanzo supremamente lento en un día que no parece querer arrancar.

Me acompaña en tierra un Hector Jaime, un piloto de parapente muy entusiasta que nos ha acompañado al despegue con su familia, en plan de turismo (no llevó su ala), y que me brinda apoyo moral durante todo el recorrido de La Virginia hasta la glorieta de Ansermanuevo.

Conectar luego con la pequeña cordillera al occidente de la pista de Cartago resulta como siempre, toda una aventura. El viento sur a lo largo de la ladera desbarata las térmicas, que suben como pelotazos de turbulencia inconsistente. Ascensos de +4m/s seguidos de descensos de -3m/s en el mismo giro hacen del trayecto todo un rodeo.

Cristo de Belalcázar

Debo conectar con la cara sur pero los aterrizaderos se vuelven escasos, y con un poco de altura extra para aventurarme antes de tener que regresar a la seguridad de un gran arado, me aventuro unos metros montaña adentro donde logro conectar una buena térmica.

Carlos y Jorge García están volando desde La Tulia, 90 km al sur de Risaralda, e increíblemente logro comunicarme con Carlos por radio como si estuviésemos cerca.

Para cuando estoy al norte de Toro, y conectando parcialmente con la cordillera occidental, las térmicas empiezan a coger fuerza y altura, y me puedo dar el lujo de acelerar un poco.

Para entonces mi velocidad promedio ha estado bastante baja por lo que pensar en acercarme al récord está fuera de toda posibilidad. Moviéndome rápido, salto a la Victoria y paso fácilmente por Zarzal, pero para entonces las nubes se han recostado cerca de 15 km al oriente de la carretera panamericana, y tratar de mantenerme en ellas cuando quedan sólo 2 horas de condiciones me resulta inconveniente. Me mantengo sobre la carretera mientras veo cómo se me agota la altura y las oportunidades.

Aterrizaré al sur de Bugalagrande, luego de casi 5 horas de vuelo, para algo más de 110 km de distancia.

Resulta que el día estuvo muy estable al norte, y la falta de nubes incrementó la dificultad del vuelo. Al parecer hay días muchísimo mejores y salir de Risaralda hasta Ansermanuevo es bastante más rápido y fácil – nos dicen algunos pilotos de parapente.

El balance del sitio nos deja muy contentos. El despegue es de cuidado, y el sitio no es para pilotos inexpertos. El Drag Chute puede resultar una herramienta muy acertada para la primera parte del vuelo.

Con viento norte, el sitio parece una plaza adecuada para alcanzar la esquiva marca de los +200km en Colombia. Se necesita un equipo fuerte de pilotos para facilitar el avance en la primera sección, y lograr conectar con la cordillera occidental más temprano, cuando todavía es posible avanzar por ella antes de que el viento del pacífico entre.

Enero parece también una buena época, ya que precisamente el viento del pacífico no está inundando el valle temprano, y la cordillera occidental se torna “volable” por más tiempo de lo usual.

Belén de Umbría podría ser otra plaza interesante, y Héctor Corrales ha insistido bastante en que éste sería el sitio ideal. Pero habrá que explorarlo.

Album

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2 respuestas a Risaralda – En búsqueda de los +200

  1. raul dijo:

    Aqui solo le ganamos con 1 Km a los parapentistas

  2. raul dijo:

    jajajaj el primero en comentar el 2015 voy a ganar de nuevo jajajaj

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