Campeonato Nacional de Ala Delta 2015 – Día 4

Ser parte del comité de pruebas en un día en el que nadie quiere despegar, y que incluso algunos hablan de hacer vuelo libre, puede resultar bastante complicado.

El comité conformado por Juan Camilo Marín, el Joven revelación, Oscar Morales, hombre pájaro pereirano, y Mauricio Hoyos, alias el brasilehno, tienen la difícil tarea.

Proponen un único start a las 12:00 en Bolivar con 5 km, de entrada, y luego la misma baliza de Bolivar con 1km (Bolivar pueblo, no la cantera ni la antena), regresando al norte, por baliza forzada en el aeropuerto de Roldanillo, y de allí subir hasta Zaragoza y hacer meta en la Pista de Obando.

Para las 11:30 nadie ha despegado y el comité baja la prueba un poco ampliando los radios de Zaragoza y del Aeropuerto de Roldanillo.

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Despego muy tarde, y me faltan 5 minutos para poder hacer un buen start. Varios pilotos se han acomodado muy bien y se encuentran en un buen lugar para tomar el start con mucha más altura que yo, por lo que me aventuro hacia una zona sin nubes pero más cerca del start.
Lo tomamos unos minutos tarde, pero ello no parece ser muy representativo porque de alguna forma termino punteando la carrera. 
Alejo Isaza, que viene mucho más alto pero de más atrás en la montaña, me intercepta justo después de marcar la baliza de Bolivar y regresando hacia las pequeñas laderas al sur de Roldanillo.

Tomo una decisión osada buscando una térmica en la cara norte de la ladera, y nos funciona. Isaza me acompaña pero se tarda un poco en acomodarse.

Aquí me adelanto un poco al grupo y marco la baliza del aeropuerto, para volver rápidamente hacia la cordillera occidental, prefiriendo una ruta mucho más larga pero que parece ofrecer condiciones más respetables que la línea óptima de carrera.

Me tomo mi tiempo subiendo la montaña, y me siento algo solo, pues no veo a nadie cerca.

Sin embargo, para cuando estoy llegando a Las Brisas, Gustavo Jimenez aparece a sólo un par de kilómetros de mi, justo por mi línea, y a mi altura, dándome cacería peligrosamente.  Incluso logro ver dos o tres alas más subiendo en la montaña unos 5 km más al sur de nuestra posición. 

No va a ser tan fácil después de todo.

Tomando una altura excepcional en lo que parece la última nube antes de una salida forzada a un valle estable, partimos con 2850 mts (parece que 100 mts menos con corrección barométrica) rumbo a la siguiente baliza, y los números muestran un planeo de 13:1 para el gol. Sin embargo, todavía falta mucho y soy conservador, pues tenemos más de 10km/h de viento norte y el avance se hace penoso.

En la Victoria Gustavo Jimenez me intercepta prácticamente a la misma altura (un poco por debajo), y empezamos a ayudarnos en unos amplios patrones de búsqueda.  Tenemos bastante altura pero no parecemos encontrar nada coherente y estamos perdiendo la pequeña ventaja.

No hay una sola nube que indique condiciones.

Me muevo un poco a mi izquierda cuando Gustavo prefiere probar suerte un poco delante con unos gallinazos, y mi decisión resulta la correcta.

Gustavo me ve un poco tarde y cuando vuelve sobre sus pasos, ya tengo más de 150 mts sobre él

Lentamente me acomodo y unos gallinazos más al occidente me marcan otro núcleo. Pruebo suerte no sin preocuparme un poco por abandonar la incipiente térmica y adentrarme en un par de kilómetros de descendente, pero de nuevo tengo suerte de encontrar un núcleo agradable.

De allí, lograría unos números de 9:1 para la meta, por lo que el viento de frente no parece ya un problema.

Me lanzo en un planeo y llego a la meta después de marcar la última baliza, con más de 250 mts de sobra.

Los aprovecho para volver a trepar y me acomodo al oriente de Obando, mientras miro en palco de honor el resto de la carrera.

Puedo ver a Gustavo Jimenez recuperándose y luchando su posición con Juan Fernando Arango, quienes llegan en un apretado 2-3.

También veo algunos pilotos probando suerte 8 km valle adentro, sobre una pequeña y acostada quema que no obstante les sirve de consuelo y lentamente los lleva también a la meta.

En total, 12 pilotos llegarían a una de las metas más pintorescas del campeonato, justo bajo una inmensa ceiba al frente de la pista de Obando.

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Termino aterrizando de último mientras quemo 1600 mts de altura que tengo sobre el terreno.

En lo que parecía una final bonita, me encuentro no una, sino dos burbujas térmicas. La primera casi me saca de curso y me sube unos 4 metros sobre el suelo, pero tengo algo de energía extra y logro volver a ajustar la trayectoria y bajar nuevamente a la razante, pero entonces me golpea una segunda térmica que me drena toda la energía segundos antes de hacer el flare, y con las manos ya en los laterales, por lo que termino con la cometa en un stall a poco más de 2 metros, descendiendo como un paraguas y aterrizando aparatosamente primero en el speedbar y luego en la nariz, mientras me sambullo entre los laterales y contra un arado afortunadamente suave.

No pasa nada ni conmigo ni con el equipo, pero no deja de ser un recordatorio de lo difuso que puede resultar la sensación de estar en control, cuando muchas veces sólo estamos a merced de las condiciones.

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Una respuesta a Campeonato Nacional de Ala Delta 2015 – Día 4

  1. raul dijo:

    saludos linda prueba hoy los felicito saludos a la doña

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