Titiribí – Arma

El 13 de Marzo de 2016, Juan Camilo Marín abrió la ruta en ala delta entre Titiribí y el Rio Arma.  Un corto pero exigente trayecto de 42 km lineales, a lo largo del Rio Cáuca al sur de Medellín.

Su track, publicado en leonardo, nos permitió entender el recorrido y predisponernos para intentarlo.

En medio de la época de lluvias, lo que parece un cambio de luna nos regala unos días de respiro y desde el viernes 20 de Mayo las condiciones parecen consistentes, con cielos azules y claros.

El sábado, invitados por Héctor Corrales, conformamos un pequeño equipo de 3 pilotos, Alejandro Isaza, Hector y yo, con destino a Titiribí.

equipo.jpgEn el despegue, las condiciones no podían estar mejor.  La visibilidad era increíble.  Fernando Arias, con quien nos cruzamos en carretera, está armando su ala a poco menos de 10 km justo al frente de nosotros, en Concordia.

hacia concordia.jpgEl despegue de Titiribí, que mira hacia el occidente, tiene la particularidad de estar en una zona donde el viento predominante de altura es del oriente, pero la brisa anabática que sube por la ladera, incluso desde temprano (a pesar de que el sol calienta primero la ladera opuesta de Concordia) mantiene unas condiciones de despegue bastante sanas, y el viento en altura se separa varios cientos de metros por encima del despegue, por lo que no suele ser un problema.  Sin embargo, los últimos vuelos registrados por pilotos locales en la zona, han mostrado que “escapar” del viento de altura ha sido difícil por lo que iniciar un cross country resulta bastante técnico.

Panorámica del despegue

Despego alrededor de las 12:35, e inmediatamente me dirijo hacia el norte, buscando la forma de rodear la montaña del despegue. Para ese entonces, Luis Fernando Arias ya lleva 10 minutos de vuelo, subiendo cómodamente en la zona de Concordia.

Debo volar algo más de 3 km para encontrar una cara de la ladera que da al norte, y empezar a escalar en pequeñas burbujas. Isaza despega detrás de mi y prueba hacia el sur, con más suerte, logrando montarse sobre la ladera casi al instante.

Me tardo 10 minutos en llegar a la altura del despegue, y 25 minutos en ser capaz de rodear finalmente por el norte la cima de la montaña del despegue.  Una vez encima, tomo una buena térmica que me deja casi 900 mts sobre el despegue, base nube.

Mientras tanto, Héctor Corrales está empezando a subir en la cara norte, y Alejo Isaza está perdiendo altura cuando las térmicas de sotavento parecen volverse inconsistentes.

Trato de volar hacia el oriente, detrás del despegue, contra el viento y debajo de unas nubes, para luego saltar hacia el sur, hacia Cerro Tusa. Las nubes no me ayudan mucho y pierdo un par de cientos de metros antes de cruzar el pequeño cañon de la Sinifaná hacia el sur.

Con 1950 mts, debo detenerme para ganar otros 100 metros, antes de aventurarme hacia Cerro Tusa.

Me aseguro altura suficiente para llegar al menos a 2/3 partes de su altura y me aventuro en un planeo. Inicialmente tentado a girar por la cara Nor-Occidental del cerro, buscando el barlovento, me disuaden unos gallinazos que están subiendo fuerte en la cara suroriental y termino rodeando el cerro por la cara oriental (el sotavento), también más tranquilizante porque rodearlo por la cara occidental implica separarse de la tranquilidad visual del aterrizadero de Bolombolo.

Termaleando el Cerro Tusa

Cerro Tusa.jpg

Me recibe una buena térmica en la cara sur, que rápidamente me permite subirme y probar todas las caras (es tan pequeño el filo que en un solo giro, recorres todas las caras del cerro).  Funciona de maravilla y minutos más tarde he ganado 600 metros sin mucho drama (promediando 1.2m/s)

Allí el paso lógico siguiente es volar hacia las Muelas y luego acercarse a Cerro Bravo, donde están las mejores nubes de la zona.

Cruzando entre Muelas y Cerro Bravo

Por un momento me siento volando como en Valle de Bravo. Zonas agrestes, bastante retiradas de los aterrizaderos más grandes y cómodos, al lado del Rio. Hay muchas laderas con opciones, pero pocas carreteras. No se siente “inseguro”, pero si bastante “inconveniente”.

De nuevo, con la posibilidad de volar hacia Cerro Bravo y rodearlo por la cara nor-oriental, lo que implica una desviación del curso de 4 km aproximadamente, decido mantenerme en la línea hacia Santa Isabel, consciente de que estoy en la peor cara de la ladera, pues la convergencia definitivamente está 3 o 4 km a mi izquierda (oriente). Sin embargo, arriesgarme a conectar la convergencia y no tener éxito en el intento, me separaría peligrosamente del valle del Cáuca y me pondría más cerca de tener que volar por Fredonia, que no es tan amistoso en cuestión de “separación del terreno” y “opciones de aterrizaje”.

Llego a Santa Isabel por detrás, y una térmica de Sotavento me recibe cerca a Marsella.  La suelto demasiado pronto, con el afán de rodear Santa Isabel.  No tengo mucha suerte y realmente no estoy subiendo absolutamente nada, a pesar de encontrar un grupo de gallinazos marcando lo que parece “la térmica”.

Tan pronto llego, los gallinazos se separan a mi altura y arrancan en direcciones separadas, todos ellos perdiendo vertiginosamente altura.

Miro mi computador, y con apenas 2000 mts, (1900 realmente, porque el GPS siempre marca como 100-120 mts más) me lanzo en un planeo salvaje hacia el Arma.

Tengo la tranquilidad de poder alcanzar unos buenos aterrizaderos en Tunez, a medio camino, por lo que trato de mantener la calma y encontrar los mejores accidentes geográficos para despertar térmicas.

Al occidente de Damasco, y al occidente del rio Poblanco, sobre la pequeña estribación, empiezo a encontrar algunas térmicas. Los números pasan de 15:1 a 12.5:1. Parece que tengo el aterrizadero con 200 mts.

Poblanco.jpg

Algo contento, me aventuro en este último planeo, confiado de llegar cómodamente aun sin encontrar nada en los últimos kilómetros.

Pero estaba equivocado, porque a sólo 1 km de la Pintada, estoy bastante comprometido en el planeo. El computador dice que llego con 180 mts, pero mi sentido común dice que no llego.  Tengo un sitio cómodo y seguro justo a mi derecha, al norte de Pintada, pero encuentro un núcleo salvador que me acomoda nuevamente y esta vez abuso de su bondad, asegurándome casi 700 mts sobre el Arma.

Cerro Amarillo.jpg

Farallones.jpg

Farallones

La altura extra me permite pasear un rato y relajarme, volando 4 km más al sur, hacia Aguadas, para luego volver y hacer un perfecto aterrizaje con cero viento en condiciones supremamente nobles, junto al río Arma.

Aterrizado.jpg

Tengo que decir que me costó 10 térmicas poder cubrir sólo 42 km.  Son bastante más exigentes de lo que parecen, y probablemente más técnicos que volar los 52 km que hay de Titiribí hacia el Norte, hasta la Universidad Nacional. No por ello, es bastante fascinante el vuelo y la ruta está llena de pequeñas sorpresas y montañas complejas.

Es un vuelo que disfruté bastante, pero no fue nada fácil.

 

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Una respuesta a Titiribí – Arma

  1. alejoisaza dijo:

    que buen vuelo. Felicitaciones !!!

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