Campeonato Nacional de Ala Delta 2016 – Día 2

Un día soleado, con unos cúmulos tempraneros que empiezan a escalar la montaña del despegue desde las 9 am.

Hay un poco más de orden en el despegue y tengo la ventaja de contar con un espacio preferencial cerca de la rampa norte, donde puedo armar aun llegando un poco tarde, por estar entre los 5 primeros pilotos del evento.

El comité está conformado por Alejandro Isaza, Mauricio Hoyos y Conrado Muñoz. 

Con condiciones prometedoras, se aventuran por una prueba al sur, hacia San Pedro, y luego regresando hasta Tuluá, con 54km de recorrido.  Un solo start de inicio de 3 km alrededor del despegue, para la 1 pm nos pone a esperar cerca de 1 hora desde el comité de pilotos, hasta el momento de despegue.

Despegamos a las 12:30, como de cuarto o quinto del grupo de competencia. 

Un agradable viento en la rampa norte facilita enormemente el despegue, y lo hace muy cómodo para todos. 

El día nos ofrece dos o tres opciones para girar en los primeros metros, pero opto por separarme un poco más hasta una buena térmica. No tardamos en estar jugando basenube, escapando y entrando momentáneamente en los bordes de la nube que se forma a 2100 mts aproximadamente.

Nos movemos hacia la línea del start, y presiono hacia la parte más alta de la montaña, donde logro tomar una térmica pequeña y turbulenta. Juan Arango no tiene suerte y le toca escapar hacia el valle, a una segunda nube un poco más afuera, donde está Alejo Trujillo y otros pilotos subiendo.

Estoy en posición perfecta para tomar el start, pero debo esperar 15 minutos antes de la salida.

Oscar Morales me conecta y volamos juntos un rato mientras esperamos por el reloj. 

Faltando 4 minutos nuestra nube se disipa y quedamos solos en una descendente residual.  Ambos salimos con la cola entre las patas, perdiendo nuestra posición perfecta, y rumbo al grupo de pilotos que se ha conformado mas afuera hacia el valle.  Para el momento del start estamos a 1800 mts, con 5 o 6 pilotos encima. 

Juan Arango y Trujillo se escapan delante.  Me muevo un poco al sur, donde marcan una buena térmica, y encuentro un núcleo que simplemente no puedo abandonar. Con un promedio de 2.5 m/s, asciendo y me posiciono bajo una buena convergencia rumbo a Bolivar.

Al otro lado del valle hay lluvia a lo largo de toda la línea de la Panamericana. Hay que conservan entonces la ruta al sur por la cordillera occidental. 

Pasamos a Bolivar y alcanzo a Juan y Trujillo, que se encuentran buscando un núcleo varios cientos de metros más bajos.Tengo la suerte de llegar justo por encima de la cima de las laderas de la antena de Bolivar, y encuentro pequeños núcleos deshechos, pero suficientes para ganar lentamente unos metros.

Felipe Echeverri, que viene detrás, se detiene un kilómetro antes en una térmica que parece más consistente que cualquier cosa que he encontrado sobre Bolivar, por lo que regreso para compartir la térmica con él. 

Nos acomodamos y empezamos a avanzar hacia el sur, por las laderas, y debajo de lo que parece una nube de convergencia.

Encontramos un excelente núcleo al Sur de Ricaurte, y allí nos acomodamos basenube a 2200 mts, rumbo al sur.

Sin embargo, se acaban las opciones cuando la lluvia del lado opuesto parece estar acercándose hacia el occidente, y el sur está completamente sombreado rumbo hacia Tuluá.

Me lanzo en un último planeo hacia el sur, para agotar la altura y finalmente optar por regresar unos 3 o 4 km en busca de un aterrizadero cómodo cerca a la carretera.

El valle en esta época del año está muy cultivado, con cañadusales altos y cultivos de maiz por todas partes. No es una época buena para encontrar aterrizaderos, o superficies aradas que disparen térmicas como locas. Las opciones son bastante menos y las decisiones se vuelven críticas mucho más rápido de lo que nos gustaría.

Usamos el Drogue Chute para recortar el efecto suelo en un buen potrero, y aterrizamos relativamente cerca de la entrada. No obstante, 8 minutos más tarde estoy atrapado en medio del potrero, bajo una lluvia cada vez más fuerte.

Las lluvias no pararán y el vuelo terminaría para casi todos. Juan Arango, que habia escapado al valle varios kilómetros antes, está a 6 km de distancia de mi, pero con una cortina de agua que le impide continuar. Se ve obligado a regresar, hacia el norte, en busca del sol. Volará otro buen rato, regresando hasta el norte de Roldanillo, y escapando a la lluvia que tenemos al sur por todas partes.

Ani recogería a Isaza junto a Bacorí (entre Bolivar y Roldanillo), en una zona sin comunicación celular, pero con señal de radio. Yo tengo suerte y soy recogido por Felipe Echeverri y Alejo Trujillo que estaban por la zona.

Volamos poco menos de 1h15 minutos y sólo 45 minutos en carrera, para recorrer sólo 26 km de la distancia total. 

Tengo suerte y al parecer me quedaré con el primer puesto del día por un cerrado márgen con Oscar Gómez y Oscar Morales, que habían cruzado al medio del valle un poco más al occidente de mi posición.

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