Campeonato Nacional de Ala Delta 2016 – Día 5. 

Una noche sin lluvia y una manana despejada parecen augurar un buen día.

Esta vez Jheison nos rescata luego de la disidencia de Ani como equipo de tierra, y nos presenta a su hermano Miller para que nos apoye.

Subimos temprano y el valle está soleado. Se nos forma un pequeño cúmulo justo en el despegue, pero no nos cubre, sino que sube por el oriente dibujando toda la energía de la térmica que lo alimenta.

Hago parte del comité de pruebas del día, junto con Caliche (parapentista que actúa como director) y Héctor Corrales.  

Desde la noche anterior teníamos en mente con Juan Arango y Carlos Garcia,una prueba en “z” en la zona norte, entonces apegándome al guión pero siendo conservadores con la distancia, realizamos una prueba de 45 km iniciando a 4km del despegue, luego volando a San Antonio (cerca a Toro) con 5km, atravesando el valle hacia el Sur de la Victoria y regresando a la meta en Obando.

Anticipamos el start para las 11:45 con el fin de tener a todos volando temprano y evitar un sobredesarrollo y las lluvias en la tarde (no hubo tales lluvias y el día no hizo sinó mejorar). 

Por lo tanto, la primera parte fue bastante técnica. 

Despegamos muy justos para el start y aunque nos acercamos al radio de salida, nos tocó reagruparnos y esperar cerca de 5 minutos más para empezar a movernos.

Alejo Isaza lidera la carrera tomando el start primero y atacando por la montaña hacia el norte. Lo sigo 200 mts detrás pero antes que acercármele veo cómonse me va escapando lentamente. 

Se detiene en el primer cerro sin encontrar gran cosa y empieza un patrón de búsqueda, pero yo me aventuro a continuar arriesgando un poco más de lo necesario dada la premura en la prueba. 

Me detengo en los Tanques y en una super turbulenta térmica me entretengo un rato mirando cómo me empiezan a dar alcance el grupo. 

Por un momento entro en una desagradable descendente en viraje y por unos segundos pareciera que voy a invertirme pero el ala está aerodinámicamente cargada y los sistemas antipicada funcionan a la perfección sacándome bastante más acelerado de lo que me hubiese gustado.

Dos virajes más tarde y 20 mts más alto decidí que no valía la pena seguir toreando ese dragón y me muevo hacia Amparito siguiendo a Alejo Trujillo.

Funciona muy bien y nos agrupamos nuevamente. No tengo mucho afán por avanzar, con la confianza de que cada minuto que pasa mejoran las condiciones. 

Alejo Trujillo hace su movida unos metros mas bajo, y se escapa hacia las últimas laderas al sur de La Unión. No puedo dejarlo ir y lo acompaño. Nuestra nube se discipa tan pronto llegamos bajo ella y quedamos en un penoso patrón de espera, mientras nos atrapa nuevamente el grupo. 

Cerca de 6 alas cruzamos en simultánea hacia La Unión. Es como si el verdadero inicio de carrera hubiese sido este. 

Juan Arango lidera y llega primero a la zona del despegue de la Unión justo cuando el ciclo térmico que estaba allí se desvanece.  Segundos más tarde llegamos 3 ó 4 pilotos más para entrar nuevamente en modo de espera, y finalmente un grupo de 7 u 8 alas estamos represados cuando el nuevo ciclo térmico apenas aflora. 

Aprovecho un poco mi ventaja de altura para salir hacia la baliza y Juan Arango, que está un poco más cerca me acompaña a marcarla.  De regreso, el lugar de iniciar un planeo suicida hacia el medio del valle, decido jugarla más conservadora y regreso hacia el despegue de La Unión, 90 grados de la ruta ideal. No nos estamos acercando a la siguiente baliza pero estamos volviendo a buscar una mejor zona de ascendencia para el siguiente gran salto.

Nos funciona la decisión, y lentamente vamos posicionándonos para arrancar hacia el sur de la Victoria.

Con un ojo puesto en Juan Arango y el otro en Alejo Trujillo, coordinamos un ataque al despoblado valle, en perfecta formación. Separados cada uno con 300 mts laterales, iniciamos la avanzada.  

Cruzamos sobre Jorge García y Oscar Morales (depronto también Corrales está por aquí) quienes se habían escapado un poco delante, pero desde una mala posición y ahora luchan antes de La Victoria con baja altura, en un incipiente ascenso. Continuamos de largo.

Esta vez Alejo Trujillo será el primero en encontrar el núcleo y no había terminado su primer giro cuando ya estábamos incorporándonos a su térmica como buitres hambrientos.

Juan y yo logramos acomodarnos más rápido – Aquí lo que algunos han visto como agresividad en el estilo de vuelo de Juan, yo lo veo como velocidad de reacción -. Con decisión y virajes rápidos, nos mantenemos más centrados en un esquivo núcleo, y nos escapamos unos metros sobre Alejandro Trujillo. 

Avanzamos hacia La Victoria donde centramos una térmica a 18 km de la meta. A partir de aquí queda muy poco espacio para error y hay que aprovechar cualquier pequeña ventaja para ganar, incluso cuando ello implique algo de riesgo adicional.
Trujillo nos sigue un poco rezagado pero con varios metros menos de altura, por lo que está en una incómoda posición para perseguirnos, pues nosotros ya estamos bastante bajos.

Nos detenemos en la última baliza pero no estamos subiendo bien. Decido continuar hacia la meta, todavía con 400 mts de déficit en mis números mínimos. 

Tengo altura para sobrevolar toda la zona de La Victoria, de sur a norte del pueblo, buscando un último ascenso, y tengo la suerte de ver 3 gallinazos 200 mts a mi izquierda, justo al sur de La Victoria, por lo que no estoy todavía comprometido con la altura y en segundos estoy centrado con ellos, casi 700 mts delante de Juan Arango. 

Mi térmica resulta mucho mejor que la de Juan, y pronto estoy con un planeo de 10.5:1. Es un poco rudo para intentarlo con 5 ~ 7 km/h de viento de frente, pero me la juego.  

Un par de descendentes me ponen a dudar, pero visualmente parece que estoy haciendo buen progreso y que definitivamente tendré la meta con altura suficiente para revisar la zona por un buen posible aterrizaje.

Juan se atora un poco atrás y se detiene en un ascenso más que le cuesta casi 15 minutos de diferencia.

Yo encuentro un ascenso justo en la meta, y decido tomarlo para esperar desde el aire y acompañar a Juan en su último planeo. 

Escogemos el lote cerca al Cementerio de Obando, que está cultivado con Soya. Juan aterriza primero con un poco de viento de cola y se golpea un dedo de la mano derecha. Parece una luxación y con suerte, hielo y Voltarem podrá volar mañana.

Será un día con buena validez por la forma en que quedaron los pilotos a lo largo del recorrido. Con momentos muy técnicos en donde hay que cambiar de ritmo, creo que podríamos decir que ha sido la mejor carrera hasta ahora.

Esperamos que mañana estén mejores las condiciones y el comité de pruebas no decida extender las distancias mucho más, para ver si logramos poner más pilotos en la meta.
 

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