Campeonato Nacional de Ala Delta 2016 – Día 6

Otro día de intenso sol en el valle, que desde temprano se encarga de poner optimistas a todos los pilotos. 

Subimos temprano al despegue, esta vez con la ayuda de Lucho Fercho (el juez de puntajes del evento) para conducir el carro.

El comité de pruebas del día lo conforman los hermanos Jorge y Carlos García, acompañados por Caliche (parapentista director del evento).

Las frustraciones de los días anteriores, y la esperanza de encontrarnos con un clásico de Roldanillo, los lleva a poner una prueba de 70 km para la prueba Open, volando primero hacia Andalucía, en una diagonal casi imposible a través del valle, hacia el sur, luego volviendo hacia el Sur de la Victoria, y regresando a una meta en La Paila. 


Para los sport, probablemente sin mucho análisis, proponen una prueba más corta usando la misma baliza del sur de Andalucía, y regresando hasta la Paila como meta común a ambas categorías. Aunque sustancialmente más corta en kilómetros, era igual de exigente en la primera sección, que resultó ser precisamente la más difícil de todas.

Las condiciones a pesar del intenso sol, no parecen arrancar con el ímpetu que esperamos, y a pesar de que el comienzo de la carrera es a las 11:45, nos tardamos casi hasta las 11:35 para decidirnos a despegar. 

Obviamente las intenciones no eran las de tomar el inicio muy preciso, pues las condiciones no estaban suficientemente maduras para correr.

Los primeros en escaparse son Mauricio Tovar y Alejo Trujillo. Luego el grupo empieza a moverse, y siguiendo a Alejo Isaza, cruzamos hacia Bolivar.

Allí logramos adelantar a Mauricio y a Alejandro Trujillo, y movernos un poco más al sur. 

Hay varios parapentistas de un tour de pilotos de Guatemala volando en la zona que nos sirven de referente para un par de focos térmicos.

Cuando es el momento de posicionarnos para cruzar hacia el valle, me separo de Alejo Isaza que no está copiando en la frecuencia del radio y que desafortunadamente me pierde la rueda. Me muevo hacia el valle, tratando de cruzarlo en una línea más perpendicular y corta, buscando la seguridad del margen oriental del valle, en lugar de la línea directa hacia la baliza de Andalucía, que me llevaría por el medio de un cielo despoblado e incierto en medio del valle.

Pierdo mucha altura en la transición (no parece una buena línea) y llego con escasos 350 metros al norte de Bugalagrande, a explorar con sólo 3 minutos restantes de vuelo, unos arados que llevan un buen rato soleados.

Después de un patrón de búsqueda logro centrarme en un núcleo y me posiciono lentamente, mientras veo varios pilotos cruzando más al sur de mi posición, luchando por permanecerse en vuelo en medio del valle, y otros llegando en una línea mucho más larga y agresiva, desde Bolivar.  

Me empiezo a acercar a la baliza y finalmente veo a Trujillo, quien se ha recuperado de una mala decisión al lado occidental del valle, ser escoltado por Jorge García y Héctor Corrales hacia la baliza de Andalucía. 

Para entonces, el valle ofrece una gran mortalidad con varios pilotos aterrizando prematuramente antes de la baliza, entre los que están Juan Arango (número 2 de la general) y Alejandro Isaza.

Me lanzo sobre ellos y los cruzo cerca de 200 mts por encima cuando ya vienen de regreso hacia el norte, casi 2 km delante de mi.  Tomo la baliza y regreso sobre mis pasos para darles alcance prácticamente en la misma zona donde me he rescatado minutos antes.

Estamos casi al mismo nivel, armando un buen grupo para avanzar los próximos kilómetros contra el viento. 

Me desconcentro en un ascenso y veo cómo me abandonan por unos instantes los demás pilotos, pero pareciera como si se solidarizaran porque minutos más tarde volvemos a encontrarnos y nos incorporamos en un buen ascenso juntos antes de emprender una frenética carrera hacia el norte, en contra de un viento de 12 km/h que nos castiga indiscriminadamente.

Héctor Corrales parece escaparse hacia las laderas al oriente, y se me pierde por completo de vista. No supe si estaba en frente o detrás de nosotros. Mientras tanto, Jorge, Trujillo y yo nos mantenemos relativamente juntos apoyándonos en el avance hacia el norte.

Trujillo está teniendo dificultades subiendo, pero Jorge logra centrar un par de núcleos buenos y nos coordinamos en una danza aérea por varios minutos.

Tomo un poco de ventaja en un ascenso y creo que es el momento de escaparme aprovechando. Mi decisión me lleva casi hasta el suelo en La Paila, donde me veo centrando un errático núcleo a menos de 120 mts del suelo (como a 45 segundos de aterrizar).

Veo a Trujillo y a Jorge un par de kilómetros detrás, ahora más altos y cómodos, empezar a darme alcance. 

De nuevo Trujillo se me acerca pero en lugar de incorporarse en mi ascenso, prueba suerte unos 500 metros al oeste de mi posición. 

Mi térmica resulta un poco más coherente y para cuando recupero los 200 metros de altura que Trujillo me lleva, éste finalmente decide cambiarse de núcleo y acompañarme. 

Jorge se ha quedado un poco rezagado, pero está muchísimo mas alto. Para cuando sale a nuestro encuentro probablemente acelera demasiado y consume toda su ventaja, llegando casi a nuestro nivel. 

Nos movemos hacia Zarzal, esta vez Jorge marcando el paso, y me cuesta bastante trabajo seguirle el ritmo. Va demasiado rápido para las condiciones, y estamos quemando altura innecesariamente. Me freno un poco y apunto a una ruta directa a través de Zarzal. Veo a Jorge presionar contra el viento hacia el occidente de Zarzal y rodearlo por fuera como si se tratara de una zona minada. 

Encuentro un buen ascenso en medio del pueblo y veo a Trujillo llegar muy bajo para sentirse confortable con la exploración sobre el pueblo, por lo que queda relegado a probar suerte con un arado al suroccidente que parece estar muy húmedo todavía para liberar alguna térmica razonable. 

Lo vemos aterrizar. 

Jorge empieza a recuperarse, pero ya estoy cerca de 300 mts más alto que él. Ahora sí es momento de escaparse. 

Me mantengo un poco a la derecha de la línea, e incluso faltando sólo 2 km para la baliza norte, (sur de la Victoria), tomo una térmica que me deriva hacia el occidente, pero que no pienso soltar.

Jorge me da alcance por el oriente, pero 400 mts más bajo. Decido marcar la baliza primero que él y regresarme a la zona donde estoy subiendo. 

Jorge trata de hacer lo mismo pero su posición no le permite regresar hasta la zona de ascendencia y termina aterrizando un par de kilómetros después de marcar la baliza. 

12 kilómetros más por recorrer y las condiciones se ponen más difíciles, con un viento del pacífico, acelerado con un poco de viento norte, que a pesar de que me llevan de alguna forma hacia la meta, también se encargan de borrar todas las térmicas de la zona. 

Un nuevo planeo me pone sobre Zarzal, pero esta vez con escasos 300 metros, y un viento más fuerte, las opciones se reducen notoriamente. 

Me conformo con un pequeño ascenso, teniendo como referencia el aterrizadero de Trujillo, y me voy moviendo tímidamente con la deriva que cada vez me aleja más del planeo requerido para llegar a este aterrizadero. 

Tengo una segunda opción, más retirada de la carretera, si me dejo derivar por el viento. Entonces un par de gallinazos, me muestran un núcleo un poco al oriente, lejos de mi aterrizadero principal, pero al alcance del secundario… me arriesgo y mi decisión me saca de la encrucijada. 

Con 1700 mts (750 sobre el suelo) y 6.5 km por recorrer hasta la meta, decido que ya es suficiente por el día y hago el planeo final, para ser el único en terminar el exigente recorrido en poco más de 3 horas de vuelo.

Mas tarde, en el hotel, me entero que Diego Quintero tuvo un percance despegando cuando la barra de control le toca el suelo y hace una vuelta canela con la cometa en la rampa.  No se golpea, y en el ala sólo rompe la barra de control y un lateral.  Revisamos cuidadosamente el ala en la calle en frente del hotel, mientras pasamos un buen rato y conversamos con los demás pilotos, y dejamos todo listo para que vuelva a intentarlo mañana, en el último día.

 Hasta ahora, de las 5 pruebas he logrado ganar 4, e incapacitarme en 1 que no fue representativa desde el punto de vista de los resultados. 

Eso me coloca, a un día de terminar el evento, en el primer puesto de la general, con casi 800 puntos de ventaja sobre el segundo. 

Eso libera bastante presión para el último día de competencia.

Esperamos que el comité de pruebas de mañana sea un poco más sensato y se decida por una prueba corta, de 50 km, y con un trayecto fácil al comienzo (la línea hasta Higueroncito siempre es fácil, por lo que pueden hacer una ida y regreso para sumar los primeros 20km). Es mejor terminar el evento con caras felices que con frustraciones personales.

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