Nuevo Récord Absoluto de Distancia Abierta en Colombia. 233.3 km en Ala Delta.

Es viernes 10 de Febrero de 2017. Son las 6 pm. ya se cerró la oficina por el fin de semana, y el cerebro está maquinando una increíble aventura.  Durante la semana previa, robándole unos minutos a las horas laborales, me siento a estudiar el clima, a revisar los vuelos en tiempo real que están registrando los pilotos (mayormente de parapente) en el Valle del Cauca.

El clima parece estar más inestable y menos predecible que por la misma época hace un año.  Sin embargo, los vuelos que se están registrando no dejan de ser impresionantes. 5 a 6 horas de vuelo, triángulos de más de 120 km, todos en la zona de Roldanillo.

Carlos García, el piloto de Ala Delta más dispuesto cuando se trata de aventurarse a Roldanillo, me propone bajar a Apía, para intentar un vuelo de distancia abierta.

A las 8 pm estoy en carretera rumbo a la casa de Carlos, donde también nos acompañaría Sebastián, su hijo, quien apenas se inicia en nuestro deporte con 10 vuelos de alto en su bitácora.

Para la 1 de la madrugada del sábado 11 de Febrero nos hospedamos en el hotel La Casona en el pueblo de Viterbo, en el pié de monte del despegue de Apía.

En la madrugada un marcado aguacero nos interrumpe el corto sueño, y para las 7:30 am, aunque ya ha escampado, el panorama no parece alentador, con un inmenso cirro tapando todo el cielo y unas nubes bajas en la zona del despegue.

Nos tomamos toda la mañana instalando un paracaídas en el arnés de vuelo de Sebastián, y haciendo pruebas.

A las 8 am José Poso llega a nuestro encuentro, para servirnos como equipo de tierra.

A las 10 am, con la moral muy baja, decidimos probar suerte y subir al despegue.

Contra todo pronóstico, el día empieza a mejorar y nos permite hacernos un muy trabajado pero respetable vuelo hasta Roldanillo. 80 km aproximadamente en 3h20m.

Sebastián se hace un interesante vuelo a un aterrizadero improvisado que no tuvimos la cordura de revisar previamente, y su aterrizaje, aunque termina bien, resulta bastante estresante y delicado. Por ahora el sitio de Apía no ofrece un buen aterrizadero para cometas simples o de bajo rendimiento.

El domingo 12 de Febrero de 2017, como es usual, volamos desde Roldanillo hacia el norte. Las condiciones son inconsistentes y turbulentas. Térmicas estrechas y bruscas, y viento del pacífico desde temprano.  Termino abortando mi vuelo en Obando, evitando una línea de lluvia en el norte, que cierra el paso desde Ansermanuevo hasta Cartago.  Aterrizo en mucha turbulencia.

La semana siguiente parece transcurrir normal en la oficina.  Documentos, llamadas, conceptos, y la ocasional visita a “Airtribune.com” para hacerle seguimiento al campeonato abierto de parapentes que se cierne en Apía durante la semana.  Todos los días reviso las pruebas y miro el potencial de los techos y de las rutas que están haciendo.

No parecen estar en condiciones excepcionales, cuando en una de las pruebas se atoran varios pilotos volando hacia el sur del despegue.

Armamos paseo aprovechando la época de verano inicialmente para el Valle del Magalena, con Alejo Isaza, el parcero de las aventuras extraordinarias. Sin embargo para el jueves ya nos tienen replanteado el paseo nuevamente hacia Apía, esta vez con una importante comitiva de pilotos interesados en volar allí antes de lo que será el primer campeonato abierto de ala delta en esa zona de vuelo.

Viernes 17 de Febrero de 2017.  Día sobredesarrollado. A las 5 pm escapo de la oficina para esquivar por segundos una pequeña llovizna.  Para las 7:30 pm llega Alejo a mi casa con el ala mojada, y empacamos el carro.

En carretera van los hermanos García (Jorge y Carlos) y Sebastián.  También Juan Guillermo Betancur, que está retomando el vuelo tras una larga pausa, acompañado de Mauricio Hoyos y un futuro piloto (Juan David Ramirez) que está dando sus primeros pasos.

Héctor Corrales también haría su aparición por la zona.

La noche está despejada y para las 00:30 llegamos al hotel.

Sábado 18 de Febrero de 2017. Hace 364 días Juan Sebastian Ospina bate el récord nacional absoluto de distancia abierta, haciendo 213.1 km.

Los parapentes nos han dado la oportunidad de compartir con ellos el despegue de Apía durante la última manga de su campeonato, pero nos condicionan el despegue para que lo hagamos antes de su apertura de ventana, o después de que todos los pilotos de la competencia hayan decolado.

Me organizo rápidamente, y para las 10:15 estoy armado y listo.  En mi cerebro tengo archivado, el fascinante vuelo de Sebastián, pero mis expectativas no son muy altas. Sólo quiero asegurarme estar en el aire antes de que empiece el circo de los parapentes.

10:28 am. Despegamos.  Sin dificultad estamos encima del despegue con 300 mts de sobra y la rampa parece moverse un poco.  Me entusiasmo por primera vez con la idea de intentar superar la esquiva marca de los 200km, y calculo que debo mantener un promedio de 30km/h si quiero acercarme a la marca.

Jorge y Carlos se disponen a despegar. La primera parte del vuelo puede resultar difícil por lo que algo de compañía aveces sirve para mantener un buen ritmo.  Decido esperarlos unos minutos, y aprovecho para “embolsillarme” un kilómetro extra de recorrido.  Vuelo hacia el norte por la cima de la montaña y bajo unas nubes hasta que el gps me reporta que estoy a más de 1 km del despegue, y regreso a acomodarme en la térmica de servicio.

Empezamos a movernos hacia el sur en un primer planeo directo hacia el segundo brazo de la cordillera. Son solo 5.5 km, pero el “odómetro empieza a moverse”.

Carlos y Jorge me dan alcance y nos movemos lentamente buscando un nuevo núcleo para asegurar el segundo gran salto, hacia la cordillera de Balboa.  Las nubes parecen posicionarse sólo atrás, hacia el occidente, mientras que afuera en la seguridad del valle sólo unos pequeños cúmulos marcan una ruta poco prometedora.

Jorge se adelanta un poco y se enfila hacia el suroriente, hacia un pequeño cúmulo, pero completamente fuera de la línea de nubes.

Carlos se tiene un poco más de confianza y me sigue cuando opto por volar hacia Balboa. Sin embargo no tiene paciencia cuando llegamos a la ladera y después de no tener suerte en un solo giro, escapa nervioso hacia el valle.

En Balboa conecto una buena línea de nubes y me anticipo todo lo que puedo a la siguiente decisión. Dibujo mentalmente la línea completa de vuelo hasta donde alcanzo a ver, y escojo una buena ruta.

Oscar Gómez aparece en la frecuencia de radio, reportándose desde Roldanillo. Me anima la idea de poder encontrarme con otros pilotos en ruta por lo que me mantengo en contacto con él con esporádicos reportes de posición.

Llega la primera hora del vuelo. Reviso mi reloj y la distancia al despegue. Estamos a 29,21 km y subiendo cómodamente justo antes del despegue de Ansermanuevo.  El promedio de velocidad está cerca de los 30km/h en la primera hora, lo que es bastante prometedor, ya que la primera hora suele ser muy lenta.

2400 mts me permiten presionar hacia las montañas altas detrás de Ansermanuevo, y las nubes claramente formadas me dan bastante confianza.

Nos movemos rápido y conectamos la parte alta de San Francisco, donde empiezo a encontrarme con algunos parapentes.  Voy en otra línea por lo que no me son de mucha utilidad, pero me renuevan las esperanzas pues todos ellos vienen cómodos, augurando un fascinante recorrido hacia Roldanillo.

Hago transiciones conservadoras, entre 5 y 6 km entre cada térmica, pues las nubes parecen posicionarse especialmente con esta separación, y las ascendentes son bastante consecuentes con las nubes, promediando ascensos entre 2.5 y 3.5 m/s.

2da hora de vuelo y nos encontramos a 61 km del despegue saliendo basenube hacia Higueroncito. Los niveles de concentración están al máximo y sólo una ligera molestia en la vejiga. Decido mantener el consumo de agua al mínimo, sólo un pequeño sorbo cada 15 minutos para mantenerme enfocado. Un primer momento de tensión cuando acelero hacia Higueroncito en una desagradable descendente que no parece acabar.  Llegamos justo bajo una nube pero me tardo en encontrar un núcleo aceptable.  Finalmente conecto una térmica con una deriva hacia el occidente que aunque me está metiendo en un hueco, estoy subiendo bastante rápido por lo que salir de allí no sería inconveniente. Llego a basenube y un corredor de nubes que viene formado desde el occidente no ha superado aún la cima de la cordillera occidental. Decido seguirlo, pasando 500 mts detrás de los despegues de las Brisas.

Constantemente estoy cambiando de velocidad disminuyéndola para aprovechar al máximo las zonas ascendentes del corredor, sin tener que detenerme, y acelerando para permanecer el menor tiempo posible o escapar de las zonas descendentes, mientras avanzo por este increíble corredor – técnica que se conoce como Vuelo Delfín, ya se imaginarán cómo se ve -.   6.5 km bajo el corredor y he ganado 280 mts de altura… Está funcionado a la perfección.

Superamos Roldanillo y el clásico despegue oficial de La Tulia, y el corredor llega a su fin, pero mi altura me permite continuar presionando hacia el sur, hasta que finalmente me detengo en la Antena de Bolivar, con 1860 mts, habiendo perdido sólo 500 metros en 20.5 km de planeo – o lo que es lo mismo, logrando un planeo promedio de 41:1, lo mismo que logran los planeadores de competencia.

En Bolivar tengo una línea para cruzar el valle, y a pesar de que hay un hermoso corredor de nubes que continúa detrás de Bolivar y hacia Río Frío, el paso más al sur es mas extenso y la vuelta me bajaría un poco la velocidad.

Me aventuro a un cruce completo, escogiendo la línea de arados más grandes y calientes que puedo adivinar, bajo un cielo desprovisto de nubes, para conectar con las laderas al norte de Bugalagrande. Sin embargo, 8 km más adelante me recibe una suave pero generosa térmica que me remonta 500 mts más.

Con la nueva altura reprogramo el planeo y apunto un poco más al sur de mi destino inicial, justo sobre Bugalagrande.

3 horas de vuelo, 99 km de recorrido, 33 km/h promedio. Un pequeño núcleo me detiene justo sobre Bugalagrande y mientras gano sólo 100 metros, reviso mis opciones.  Tres nubes en línea sobre las laderas al oriente de Andalucía.

Conecto con unos parapentes que vienen 500 metros más alto, y me emociono un poco con la idea de escaparme.  Un primer planeo hasta Andalucía me permite nivelarme con los parapentes más bajos del grupo, pero un segundo planeo de 6.5 km me permite escaparme unos minutos delante, lo suficiente para finalmente estar a la par del piloto más alto.  El grupo de parapentes no parece sin embargo estar moviéndose muy rápido, y parecen estar esperándose mutuamente.

Me despido con un gesto y aprovechando la ventaja de control de pitch que no tienen los parapentes, me escapo tocando las barbas de una larga basenube que me quiere engullir.

Un planeo de 9km me permite pasar Tuluá y conectar con Oscar Gómez, que está termaleando en un mediocre núcleo. Dos giros más tarde le digo que continuemos avanzando para proyectar el planeo por 15 largos kilómetros, bajo un cielo nuevamente desprovisto de nubes. Tomamos un ascenso en San Pedro  empiezo a moverme un poco más aprisa, mientras Oscar se toma su tiempo.

Aunque en las siguientes dos o tres térmicas me escapo momentáneamente en dos ocasiones, Oscar no tiene inconvenientes en darme alcance unos metros por encima o a nivel. Su técnica está funcionando bien.

En las puertas de Buga le indico a Oscar que debemos mantenernos lo más al oriente posible, es decir, lo más alto que podamos remontar en la cordillera central. Sin embargo decirlo y hacerlo resulta paradójico.  Por unos instantes me intimido tratando de tomar una térmica 2km hacia el occidente, pero tras pasar por debajo sin siquiera una sacudida, vuelvo a creer en mi retórica de “montaña arriba” y giro abruptamente hacia las antenas al Suroriente de Buga, que ya me han funcionado.

4 horas de vuelo, 135km cubiertos.

Me tardo un poco en acercarme lo suficiente para encontrar un buen ascenso pero pronto se convierte en un cañón, y de 1950 mts asciendo a 2725 mts. La deriva me apunta directo hacia la parte más alta de la cordillera detrás de Buga, hacia el suroriente, por donde alguna vez volamos en uno de los eventos de Hombres Pájaro.  Es bien importante tener ese conocimiento previo de las zonas que vas a pasar, para darte esa confianza adicional que te permite pensar con cabeza fría y asertiva, para tomar las siguientes decisiones.

No obstante, y a pesar de que las nubes están claramente marcadas al suroriente, decido volar más recto hacia el Sur, persiguiendo la flecha de ruta óptima del GPS, que me indica el destino hacia “Florida”, donde está la marca de 200 km tan añorada.

4km hacia el sur, para luego desviarme 3.7 km hacia el suroriente, para tratar de conectar las nubes que estúpidamente ignoré minutos atrás. Rasco un poco una cima con algo de dinámica pero bastante turbulencia y unas descendentes que me preocupan por unos segundos, pero tengo suerte y tres giros más tarde allí estaba escondida la térmica que se suponía tenía que alimentar las nubes, unos metros más arriba.

600 metros de ganancia vertical y conectando las nubes de la cordillera más alta.  “Si funciona”, me repito, y me aventuro más atrás, tan alto y tan adentro en la cordillera central como las bases de las nubes me lo permitan.

El paisaje es alucinante. Hay bosques que parecen vírgenes, en los que asoman intermitentemente unos florecidos árboles morados.

5 horas de vuelo, 159 km recorridos, velocidad promedio de 32km/h. 3000 metros de altura en la cordillera me permiten avanzar bajo unas líneas ascendentes, detrás de los despegues de Pié de Chinche, y cruzando hasta la parte alta, al oriente del Morro.

Son las 3:40 pm y al día le importa un bledo que yo lleve volando ya más de 5 horas continuas… Me recuerda que aquí no estamos jugando y me sacude con un par de térmicas con viento horizontal acelerado que me hacen aferrar con fuerza la barra de control, esperando lo peor. No sucede grave, pero las siguientes tres térmicas me muestran lo agresivo que puede resultar el aire ascendente. Cuatro o cinco zacudidas pero no estoy dispuesto a dejarme intimidar. Suelto la geometría para tener todos los sistemas de seguridad al máximo y me adentro en los turbulentos núcleos mientras me tratan de empujar hacia el oriente.

6 horas de Vuelo… 205 km!.  Feliz, detrás de Florida, y ascendiendo

Marcando 200 kms

2900 mts… Sólo tengo que volar hacia Corinto para superar el récord actual de distancia. Tengo la altura, tengo la energía y el día parece tener unos minutos más de condiciones. El sol está bajo en el horizonte y las nubes se desvanecen sobre las montañas. Es hora de empezar a salir hacia el valle.

Valle estable

Mantengo mi velocidad por debajo de 60 km/h para tratar de optimizar el último planeo lo mejor posible.

Creo que tengo ubicado el sitio de aterrizaje de Sebastián, a mi derecha, afuera en el suelo del valle, mientras me voy separando lentamente de las montañas.

Una nueva térmica que no pienso desperdiciar, me regala 300 metros extra, y me ubica a 2750 mts arrancando hacia Corinto.

1550 mts me separan del terreno alto al sur del Valle.

Empiezo a avanzar.

Pasando El Palo

Por unos momentos logro ver a Caloto, pero Santander de Quilichao se esconde en una bruma estable.

Me escapo 24 km más hacia el Suroccidente, hasta el pequeño caserío de Toa, 2 km antes de Caloto, exprimiéndole un impresionante 17,14:1 de planeo al ala.

Aterrizadero en el centro de la imagen, donde se desvía la carretera a la derecha

Con unos 150 metros extra decido no tentar mi suerte y escojo el aterrizadero más amplio que encuentro junto a la carretera.

Hay un pequeño cerco justo cuando entro en final, subo un poco la senda, lo supero y “flare”… un poco tarde y el ala descansa sobre el speedbar en lugar de sobre mis hombros… no muy elegante, pero funciona.

6h47m de vuelo. 5:17 pm, prácticamente la misma hora a la que Sebastián puso los pies en el suelo, pero esta vez, con 233.3 km en el odómetro.

Estoy agotado pero bastante feliz.

Akira

Alejo Isaza y Kiko me recogerían pasadas las 7:00 pm. Buen equipo de tierra.

Selfie con Kiko

El Vuelo en Leonardo

El Vuelo en XContest

Una pequeña animación del vuelo, en comparación con el vuelo de Sebastián Ospina 1 año atrás.

http://doarama.com/view/1221030

 

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5 respuestas a Nuevo Récord Absoluto de Distancia Abierta en Colombia. 233.3 km en Ala Delta.

  1. ybarcena dijo:

    Enhorabuena Daniiel, ¡bien merecido!.
    Gracias por compartirlo.

  2. Alejandro Riera dijo:

    Buen relato, como siempre. Pero mejor por ser el del récord! Un abrazo, Daniel.

  3. Alejo Perdomo dijo:

    Che Boludo, sos in monstrooooo.
    Excellente narativa, me senti volando con vos

  4. Pingback: Vuelos de Apia, Roldanillo y el record de Daniel. | Alejoisaza

  5. Juan Carlos Estrada dijo:

    Espectacular vuelo, y maravillosa narración que me transportó al aire como si fuera tan real como los vuelos que disfrute y sufrí hace ya un buen número de años.
    Merecido record para toda una vida de preparación.
    Un abrazo muy grande y buen vuelo.
    Felicitaciones al maravilloso grupo de apoyo en tierra y aire.
    Juan Carlos Estrada (juance)

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