Prenacional 2017 – Días 0 y 1


Este año,  debido a que la fecha del campeonato nacional de ala delta coincide con la fecha del campeonato mundial de ala delta,  Héctor Corrales ha propuesto celebrar un pequeño campeonato amistoso aprovechando el primer puente de Julio,  para contar con la participación de los pilotos que nos ausentaremos del certamen nacional.

Venimos de un invierno,  que aunque no ha sido de los mas fuertes,  si se ha tardado más de lo esperado (o ha aparecido tres semanas más tarde de lo usual) por lo que a pesar de contar con días soleados y secos,  la amenaza de sobredesarrollo está presente y hay mucha humedad tanto en el aire como en los potreros y arados aterrizables.

Partimos de Medellín el viernes 30 de Junio a las 8 pm,  Ani, Miró e Iván Monsalve. Un derrumbe en la vía, y una carretera llena de secciones en reparación nos dejan en la puerta del hotel a las 4:30 am del sábado,  primer día de competencia.

4 horas más tarde fuimos a revisar las opciones de aterrizaje de Iván, y subimos al despegue donde cerca de 20 pilotos conformaban el grupo de competidores.

El comité de pruebas está algo optimista y eligen una prueba de 66 kilómetros.  El día está muy estable y una fuerte inversión mantiene el cielo desprovisto de nubes.  El suelo completamente soleado también parece resistirse a soltar térmicas.

Los parapentes nos corroboran las precarias condiciones haciendo pianos uno tras otro,  mientras Miró se deleitaba correteándolos en los despegues.

Un inicio de carrera tarde parece la mejor opción. La 1 pm es la hora de inicio.  Sólo unos pocos se aventuran a despegar antes de la 1,  entre los que están Alejo Trujillo y Alejo Hoyos,  quienes no tienen suerte en un  día aun inmaduro.

Despego pasada la hora de inicio y tengo la oportunidad de acomodarme con Oscar Morales y Hector Corrales en un ascenso suave frente al despegue, e incluso logro robarle un sobrepaso al despegue donde está Cristian tomando fotografías.

Nos tomamos nuestro tiempo en empezar a avanzar hacia el norte.  Oscar hace una buena movida y se escapa hacia el valle del Dovio,  tomando una térmica que sale de allí y escapa a la inversión.  Me tardo en perseguirlo y para cuando conecto su térmica,  ya está 100 metroa más alto.  

Nos movemos hacia el norte y aprovechamos toda la altura extra para embarcarnos en planeos largos y separados,  cruzando un valle desproviato de nubes o marcadores.

La altura desaparece y con menos de 300 metros sobre el suelo debo detenerme en cualquier ascenso.

Oscar me adelanta marcando la baliza se Obando pero perdería la paciencia y aterrizaría allí.  Casi 20 minutos más tarde yo podría hacer mi movida y marcar la Baliza.

Regreso a la Victoria donse nuevamente debo permamecer largo rato por debajo de la altura confortable,  mientras capturo toda la energía que puedo extraer de tímidas corrientes verticales de viento. 

Para cuando empiezo a regresar hacia Obando,  me interceptan Memo Mono y Mauricio Hoyos,  que han despegado casi 1 hora después pero a quienes sólo aventajo por 14 km.

El día se muere para cuando marcamos Obando y un último planeo nos dejaría a 16 km corto de la línea de llegada, con el primer lugar del día; 2h40 de aprendizaje a baja altura

Por su parte,  Iván tendría un largo y tenebroso primer vuelo en Roldanillo, al quedar 1 potrero corto de su pista elegida en la Y (salida norte de Roldanillo), en otro potrero donde nacen todos los cadillos del planeta.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s