Canoa 2018. Día 3.

En la mañana ajustamos el arnés de Alejo Hoyos y pasamos el resto de la mañana descansando. 1:30 pm subimos como siempre al despegue. Parece que es un poco tarde porque todos los días estamos llegando casi de últimos a la zona de armado.

Reunión de pilotos a las 2pm donde deciden la prueba corta, idéntica al día anterior, a pesar de que las condiciones se ven mas fuertes.

No hay que cruzar sobre el pueblo y prácticamente nos vamos a dedicar a volar en la zona de compresión, lo que se traduce en una carrera sin mucha estrategia, sin zonas de regulación, y especialmente fácil para un día fuerte.

No me conviene para efectos de recuperar posiciones porque la diferencia entre pilotos será mínima, pero no hay estrés.

Iván Monsalve lidera los Single Surface, Leonardo Ortiz los Sport Class y Raul Guerra los Open.

En el momento del despegue de Iván, éste pide libre e inicia la carrera antes de que lo suelten de los cables y tenía un ala desnivelada. Se detiene al segundo paso y pone la cometa sobre la barra de control pero se recuesta ligeramente en el lateral y lo tuerce.

Otro piloto lo asiste para tratar de enderezar el lateral y se rompe en el intento. No tiene repuesto y su campeonato termina allí en la rampa.

Queda relegado al 4to puesto, entre dos chicas que volaron bien.

Durante los despegues de la clase sport asistimos un par de salidas e incluso en una de ellas – estoy convencido – salvé a un piloto de la misma suerte mía del día anterior, al halar fuerte su ala derecha hacia abajo cuando se le levantó en el segundo o tercer paso.

La carrera sport inicia sin problemas y Leonardo Ortiz la mantiene conservadora, fría y calculada, primero marcando a su principal rival que se queda algo bajo y luego defendiendose de un ataque de otro rival por detrás, para finalmente entrar de primero y quedarse con un merecido primer lugar.

Es el turno de las Open. Despegamos sin mucho drama desde la parte baja de la rampa con una carrera agresiva.

Debido a mi incidente el día anterior estoy volando sólo con el teléfono de vuelo (LG 4K o algo así) en la barra de control. Sin variómetro acústico ni sensor barométrico a mano, pero tengo bastante estudiada la pista para poder volarla a Feeling.

Estamos ascendiendo a +500 mts jugando con las nubes en un lindo día de sol, extraño para la época.

5 minutos antes del start suena mi alarma del reloj y me empiezo a preparar. Tras un vistazo incómodo al celular veo que debo volar a 130 kph para cortar el start… voy tarde. Acelero y rebaso a Raul y a Alejo Hoyos en un descenso frenético.

El teléfono dice que tengo el start con 9 segundos de retraso pero con una anormal vemtaja sobre Raul y el resto del grupo.

Hago todos los virajes un poco pasados por la dificultad de mantener visual de la pantalla del instrumento pero me aseguro del cambio de baliza.

34 minutos mas tarde corto la línea de meta y empiezo a contar tiempo…

2m10s después entra Raul, y a los 4 minutos entran Rafael y Jelko, seguidos por Oscar Gomez y Alejo Hoyos.

No me alcanza para montarme al tercer lugar del.podio pero sí para escalar al cuarto en la general.

Durante la descarga de los tracks, mi track principal muestra un salto en la primera baliza sur por lonque debo descargar el track de backup de mi teléfono samsung s7 con sensor barométrico, corriendo la misma aplicación XCTrack que hemos usado para el evento.

Este segundo track muestra todo el trayecto sin saltos ni puntos fuera de rango pero muestra que me he saltado el start por 27 segundos – como en efecto lo hice – lo que explica la anormal ventaja con la que tomé el start sobre Raul.

Me penalizan con 14 puntos, que no son gran cosa, y no hacen ninguna diferencia para subir o bajar posiciones en la tabla. Sin embargo quedo muy incómodo por el error inducido por el equipo y tendré que sentarme a analizar los track con mas detalle.

En la tabla de Open quedaría Raul Guerra en un merecido 1er lugar, con un consistente Rafael Arcos en el segundo y Jelko Loor en el tercer lugar. Yo me escabuyo en el cuarto lugar robándole el puesto a André Arcos, hijo de Rafael, que en el último día luegonde hacer la meta decide escapar hacia el sur y hacer el cruce de la bahía de Caraquez para ser el segundo piloto en lograr la hazaña.

A pesar de los incodentes, a los que desafortunadamente contribuí con mi cuota personal, nadie resultó lesionado y calificaría como un éxito el evento. La delegación colombiana puso su parte y de nuevo parece haberse re-insertado en el corazón de los colombianos y en el calendario obligado de visita.

Mis coequiperos de carro y habitación resultaron una buena fórmula y los demás colombianos nos hicieron sentir como en casa.

Volveremos, ténganlo por seguro.

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